lunes, 31 de mayo de 2021

Toledo hacia 1975 fotografiado por Zsolt Szabóky

El genial fotógrafo y reportero gráfico húngaro Zsolt Szabóky nació en Budapest el 10 de marzo de 1941 y falleció en la misma ciudad el 19 de mayo de 2009. Vino al mundo en el seno de una familia intelectual: su padre, el doctor Imre Szabóky y su madre Klára Oláh le inculcaron desde pequeño la importancia del esfuerzo, tanto a él como a sus dos hermanos menores. En 1957 se graduó como técnico industrial en la especialidad de operador de torno de hierro, pasando en 1958 a trabajar como tornero en la empresa MOM.
Fue a partir de 1959 cuando nuestro protagonista de hoy comenzó a fotografiar, animado por el gran fotógrafo Gyula Ramhab. Se alistó como soldado en 1961, coincidiendo con el momento en el que había tomado fotografías más serias, y su trabajo fue publicado por el Ejército Popular de Hungría y otros periódicos militares. En 1965 se graduó como fotoperiodista en la Escuela de Periodismo en la Magyar Újságírók Országos Szövetségének (MÚOSZ), asociacion nacional de periodistas húngaros, y luego superó un examen profesional para fotógrafo. Entre 1964 y 1966, como autónomo, realizó fotografías para varios periódicos. De 1966 a 1975, trabajó como fotoperiodista senior para el periódico Igaz Szó. A partir de 1969 se le encargó por la la Dirección Central de Museos de Hungría la creación de imágenes e instalaciones fotográficas para exposiciones de diferentes museos. Desde 1972 se convirtió en corresponsal en Hungría de la publicación del Partido Comunista Italiano titulada Vie Nuove. A partir de 1978 fotografió Finlandia con una beca de la editorial Finn Otava, trabajo del que se terminó publicando un libro.
Zsolt Szabóky se instala como fotógrafo autónomo desde 1974, momento en el que realiza diferentes colaboraciones y viajes por varios países.
Zsolt Szabóky © Fotóművészet Szabóky era un fotógrafo original y minucioso, con una concepción de la fotografía centrada en el enfoque que resumió en sus propias palabras: “Creo que el lugar final de la fotografía debería ser una exposición o un libro, por lo que debe estar en una unidad más grande al de una única imagen. En realidad, esto significa crear una imagen visual general, en la que ya no se trata de presentar fotos individuales, sino de dar importancia más bien al enfoque". Su trabajo en exposiciones y museos húngaros le permitió desarrollar e implementar esta visión y plasmarla en su organización y puesta en marcha definitiva. También en el mundo de los libros logró llevar a cabo esta idea, a través de Corvina y otras editoriales, produciendo varios libros con sus magníficas fotos como (títulos traducidos al castellano) Toledo (1975), Dubrovnik (1978), Libro de iconos (1981), Monumentos del condado de Zala (1981), Budapest (1982), Finlandia (1982), Monasterios búlgaros (1983), Makó (1985), Eger (1986), Mira la mente de los carpinteros - Torres de madera, iglesias de madera en Transilvania (1987), Centro (1989), Monasterios griegos (1988), Flores mineras (1989), Castillo de Buda (1990), Budapest (1992), Castillos de la Cuenca de los Cárpatos (1995 y 2004) y Finlandia (2002).
Hoy me centraré en su trabajo en Toledo publicado en un maravilloso librito editado por Corvina en 1975, con textos de Éva Nyerges y titulado Toledo, Müemlék Városk (Toledo, ciudad monumento) en el que nos deja un maravilloso retrato de la vieja ciudad castellana justo en el momento de la transición entre el franquismo y la llegada de la democracia. Son imágenes con una tremenda fuerza, con enfoques y encuadres originales y dignos de un fotógrafo de gran dominio de la técnica y con amplios registros. Comenzaremos por ver las escenas más costumbristas, en las que la ciudad y sus habitantes aparecen en situaciones cotidianas rodeados de la belleza propia de nuestras calles y monumentos:
Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Tiene destacada presencia la Catedral con sus múltiples detalles:
Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky El río Tajo es también protagonista de varias fotos, y en ellas ya se observa un grado de contaminación alarmante en aquel lejano 1975, tres años después de la prohibición oficial del baño y poco antes del comienzo del trasvase Tajo-Segura, que supuso la puntilla para nuestro río:
Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Aquí tenemos algunos de nuestros mejores monumentos fotografiados por Zsolt Szabóky:
Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Hay escenas nocturnas realmente magistrales:
Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Algunos preciosos detalles de la ciudad:
Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky El trabajo realizado por Szabóky dio sus frutos y fue reconocido, y de este modo en 1988 recibió el Premio Béla Balázs y el Premio de Arte Húngaro casi simultáneamente. Formó parte destacada, incluso como directivo, de la Asociación de Fotoperiodistas Húngaros o la Junta de la Asociación de Fotógrafos Húngaros, Miembro del Consejo de Supervisión de HUNGART, miembro de la Asociación Nacional de Artistas Húngaros o jefe del grupo creativo József Pécsi. Asimismo, formó parte de los jurados de bastantes exposiciones y concursos.
Lamentablemente, unas complicaciones de salud derivadas de un accidente provocaron su prematura muerte en mayo de 2009 con solo 68 años, dejando un gran vacío en el mundo fotográfico húngaro.
Zsolt Szabóky © Fotóművészet

sábado, 15 de mayo de 2021

Toledo alrededor de 1950 fotografiado por Emmanuel Boudot-Lamotte

Emmanuel Boudot-Lamotte nació en Paris en 1908. Fue un cultísimo y polifacético personaje: gran viajero, fotógrafo, historiador del arte, ilustrador, editor, traductor y gran amigo de personas clave en la cultura francesa del siglo XX como André Fraigneau. Fue también el editor en jefe de la célebre novelista, ensayista, poeta, dramaturga y traductora belga Marguerite Yourcenar en la editorial Gallimard.
Emmanuel Boudot-Lamotte fue miembro del comité de lectura de Editions Gallimard desde 1931 hasta 1945 donde participó notablemente en la publicación del primer libro de Raymond Queneau titulado Le Chiendent. Tras la II Guerra Mundial comenzó su estrecha relación con Marguerite Yourcenar en el periodo en el que él era director de las ediciones de J. B. Janin. Ambos trabajaron conjuntamente en varios proyectos, incluida una antología de cuentos estadounidenses contemporáneos y una obra recopilatoria de tesoros de arte francés, compilando y comentando obras de pinturas francesas conservadas en museos estadounidenses. La estrecha relación entre ambos se plasmó en multitud de cartas, que recientemente han dado lugar al libro En 1939, l'Amérique commence à Bordeaux: Lettres à Emmanuel Boudot-Lamotte (1938-1980) a partir de las cartas conservadas de Yourcenar a Emmanuel Boudot-Lamotte durante toda su vida.
Pero la faceta que más nos interesa de Boudot-Lamotte es la de fotógrafo autónomo, que le permitió publicar libros de sus fotografías parisinas en 1937 y 1931 o del Monte Sant Michel en 1941, entre otros. Su carácter viajero le llevó con su cámara a Toledo hacia 1950 donde obtuvo geniales fotografías que fueron publicadas sueltas en diversa bibliografía. En los últimos años he logrado recopilar parte de las fotos que tomó Boudot-Lamotte en Toledo y que figuran en diversos libros, y hoy os las ofrezco con la esperanza de que esta entrada pueda ser completada en el futuro con más imágenes según vaya siendo capaz de identificar nuevas imágenes suyas en libros menos conocidos. Comenzaremos por ver esta maravilla de imagen: el Puente de Alcántara fotografiado desde el Paseo del Carmen, con la cuesta de Doce Cantos bajo la perspectiva del fotógrafo. Es una estampa deliciosa, con un Tajo limpio y un gran árbol de sombra en mitad de lo que hoy es la carretera. Un grupo de personas aparece caminando para completar la escena:
Puente de Alcántara y Cuesta de Doce Cantos hacia 1950. Fotografía de Boudot-Lamotte (1908-1981). Publicada en el libro L´Espagne de A. T´Serstevens en 1952 El Puente de Alcántara vuelve a ser el protagonista en esta vista en la que aparecen unos pescadores a la orilla del Tajo:
Puente de Alcántara en Toledo hacia 1950. Fotografía de Emmanuel Boudot-Lamotte publicada en el libro "Espagne" de Maurice Legendre En el otro gran puente medieval, el de San Martín, Emmanuel Boudot-Lamotte descendió hasta el mismísimo nivel del agua para lograr esta vista en la que un cielo precioso con nubes algodonosas completa la escena:
Puente de San Martín en Toledo hacia 1950. Fotografía de Emmanuel Boudot-Lamotte publicada en el libro "Espagne" de Maurice Legendre La vista general de la ciudad que Boudot-Lamotte obtuvo hacia 1950 es sensacional pese a ser aún muy patente la destrucción causada por la guerra civil en edificios como el Alcázar:
Vista general de Toledo hacia 1950. Fotografía de Emmanuel Boudot-Lamotte publicada en el libro "Espagne" de Maurice Legendre Fue precisamente desde el Alcázar donde Emmanuel logró una vista hoy imposible de tomar: la vista de la zona de la calle Horno de los Bizcochos y sus alrededores aparece aún con la desaparecida casa del anticuario Justo García Callejo a la que ya dediqué esta otra entrada del blog. La zona está hoy en día absolutamente modificada:
Vista de la Catedral desde el Alcázar hacia 1950. Se ve la casa del anticuario Justo García Callejo. Fotografía de E. Boudot-Lamotte. El Hospital de Santa Cruz presentaba hacia 1950 un aspecto un tanto destartalado, con zonas en el piso superior del patio que habían sufrido la perdida de sus balcones y balaustradas probablemente durante la guerra civil:
Museo de Santa Cruz de Toledo hacia 1950. Fotografía de Emmanuel Boudot-Lamotte publicada en el libro "Espagne" de Maurice Legendre Para finalizar, probablemente la imagen más bella de todas. Se trata de esta vista del Palacio Arzobispal desde la plaza del Ayuntamiento que nos permite ver una fuente en el centro de la misma que fue muy efímera y que desapareció en la reforma que en 1954 sufrió tanto la plaza como el propio edificio arzobispal, al que se le suprimieron sus dos pequeños torreones en los pisos superiores (aquí vemos uno) así como el revoco de la fachada que pasó tras la reforma a mostrar la piedra y el ladrillo que aquí vemos cubierto con un típico enfoscado:
Palacio Arzobispal  y fuente en la Plaza del Ayuntamiento en Toledo hacia 1950. Fotografía de Emmanuel Boudot-Lamotte publicada en el libro "Espagne" de Maurice Legendre Emmanuel Boudot-Lamotte nos dejó en el año 1981 pero nos queda su gran legado en forma de fotografías. Son sensacionales sus publicaciones no solo parisinas sino que os recomiendo buscar las imágenes que obtuvo en Grecia, Sicilia, Roma o Dalmacia porque son una absoluta gozada para la vista. Una vez más, es un privilegio para los toledanos poder admirar las fotografías que un fotógrafo de su talla obtuvo en Toledo hace ya más de 70 años.

jueves, 29 de abril de 2021

Ya puedes ser mecenas de Toledo Olvidado 5

Queridos amigos, seguidores de Toledo Olvidado:
Hoy es un día muy especial para mi, pues cuatro años después del último libro me lanzo a por el quinto.
Como siempre, la única vía de financiación para que pueda ser realidad es vuestra generosidad en forma de micromecenazgo. Transcurrido este tiempo, creo que ha llegado el momento de volver a intentar divulgar en un libro de cuidada edición y en alta resolución los hallazgos fotográficos que durante este tiempo he logrado recopilar y rescatar del olvido.
La investigación en fotografía histórica toledana sigue sacando a la luz joyas desconocidas que nos muestran cómo era la ciudad en el pasado. Con la pandemia, el proyecto Toledo Olvidado no solo no se ha detenido sino que ha hecho aflorar la nostalgia como uno de los motores más fuertes que poseen los toledanos para afrontar el futuro con ilusión. Porque la fotografía nos recuerda que otra "normalidad" es posible.
Gracias a las aproximadamente 350 fotos que se incluirán en el libro -la mayoría de ellas inéditas, incluso en el blog-, podremos ilusionarnos viendo cómo nuestros antepasados superaron tiempos muy complicados y momentos muy difíciles. Al igual que nuestra generación ha tenido que afrontar la crisis del coronavirus, con sus consecuencias sanitarias y económicas, la fotografía histórica nos sigue recordando que la vida siempre se abre paso y que Toledo y los toledanos siempre han sabido rehacerse y salir adelante hasta en las circunstancias más adversas.
Privados como estamos en estos nuevos tiempos del contacto físico, de los abrazos y reuniones, de nuestras fiestas y tradiciones más entrañables, la fotografía histórica se revela como un precioso estímulo para mirar al futuro a través del pasado, con la esperanza de que la pandemia pueda terminar pronto y la certeza de que, tarde o temprano, los toledanos volveremos a disfrutar juntos de nuestra ciudad y a bailar como lo hacían los protagonistas de la foto que he escogido como portada de esta campaña.
Toledanos bailando en el Valle hacia 1925-1930. Colección de Javier Felage Una vez más, millones de gracias anticipadas por vuestro apoyo y generosidad, que volverán a hacer posible que este quinto libro vea la luz demostrando una vez más que los toledanos queremos cultura pues es una de nuestras señas de identidad.
En este enlace puedes convertirte en mecenas y acceder a toda la información del proyecto:

¡Millones de gracias por hacer este sueño posible!

sábado, 24 de abril de 2021

Toledo en diciembre de 1962 fotografiado por Helen Groger-Wurm

En los tiempos que vivimos en los que, cada día con más intensidad, las mujeres están logrando la equiparacion efectiva de su talento en todos los aspectos de la vida, creo que es justo reivindicar al arte fotográfico como una de las disciplinas en las que más prematuramente las mujeres lograron un reconocimiento en base únicamente a sus merecimientos sin importar el género de quien estaba detrás del objetivo. En las primeras décadas del siglo XX fotógrafas muy destacadas lograron ganarse la vida y ser reconocidas por sus trabajos fotográficos. Muchas de ellas pasaron por Toledo y han tenido en este blog su hueco, como Anna M. Christian, Georgiana Goddard King, Dorothy E. Johnston, Gerda Taro, Sabine Weiss, Yvonne Chevalier, Inge Morath, Thérèse Bonney, Lala Aufsberg, Erika Groth o Evelyn Hofer, entre otras.
Hoy tengo la suerte de poder ofreceros las imágenes de una autora más que desarrolló en Toledo su talento fotográfico. Fue en el año 1962 y su nombre era Helen Groger-Wurm.
Helen Groger-Wurm © The Australian National University, Canberra, signatura ANUA260-379-020 Helen Groger-Wurm nació en Viena, capital de Austria, el 21 de febrero de 1921. Obtuvo un doctorado en Antropología y Lingüística de la Universidad de Viena en el año 1946. Conoció a su futuro marido Stephen Wurm en el Departamento de Antropología de Viena y se casaron en 1946. Desde junio de 1946 hasta junio de 1948 trabajó para el Departamento de Lingüística Africana de la Universidad de Viena y compiló en un libro de texto sus conocimientos de la lengua nubia Dongolawi. De junio de 1948 a enero de 1952 trabajó como asistente departamental en el Departamento de Antropología de la Universidad de Viena.
Tras mudarse a Londres en septiembre de 1953, participó en el curso de posgrado en Antropología Social en la London School of Economics hasta su traslado a Australia en 1954. Durante 1955 y 1956 Groger-Wurm realizó un ingente trabajo de campo para registrar muchas lenguas indígenas australianas, particularmente en Nueva Gales del Sur y el sur de Queensland. En 1957 fue nombrada curadora (gestora de los fondos) de la Sección Antropológica del Instituto de Anatomía de Camberra. En 1958 acompañó a Stephen Wurm en una exploración de nueve meses por las tierras altas de la Nueva Guinea australiana. A lo largo de las décadas de 1960 y 1970 realizó más viajes por el norte de Australia recopilando artefactos ligados especialmente a la etnografía. Posteriormente, catalogó estos objetos para el Instituto de Anatomía. En 1973 Groger-Wurm publicó un estudio significativo del arte sagrado de Tierra de Arnhem (Eastern Arnhem Land) titulado Australian Aboriginal Bark Paintings and his Mythological Interpretation: Volume 1, Eastern Arnhem Land.
Helen Groger-Wurm murió el 19 de septiembre de 2005.
En diciembre del año 1962 Helen viajó a Toledo donde desplegó su talento fotográfico, dejándonos una serie de imágenes de gran valor. De entre todas, yo destacaría esta vista de la calle de Santo Tomé, llena de detalles que os invito a disfrutar detenidamente:
Calle de Santo Tomé el 12 de diciembre de 1962. Fotografía de Helen Groger-Wurm © The Australian National University, Canberra, signatura ANUA260-392-119b Es preciosa también esta foto en la que aparece el vendedor de cerámica Antonio Cardeña Guzmán, junto a su inseparable borrico, en el Valle con la vieja ciudad castellana al fondo. La pálida luz invernal fue capturada magistralmente por Helen Groger-Wurm:
El señor Cardeña con su burro para vender cerámica  el 12 de diciembre de 1962. Fotografía de Helen Groger-Wurm © The Australian National University, Canberra, signatura ANUA260-392-114 Otro vendedor de cerámica, en este caso junto al Museo del Greco en el Tránsito, con piezas muy bonitas algunas de ellas, diseñadas por Pablo Sanguino con formas y dibujos en un estilo muy moderno para la época y que hoy son pieza de coleccionsta:
Vendedor de cerámica en el Tránsito el 12 de diciembre de 1962. Fotografía de Helen Groger-Wurm © The Australian National University, Canberra, signatura ANUA260-392-101 Estas son vistas del Museo del Greco y sus inmediaciones:
Patio del Museo del Greco el 12 de diciembre de 1962. Fotografía de Helen Groger-Wurm © The Australian National University, Canberra, signatura ANUA260-392-104 Museo del Greco el 12 de diciembre de 1962. Fotografía de Helen Groger-Wurm © The Australian National University, Canberra, signatura ANUA260-392-103 Santo Tomé desde el Museo del Greco el 12 de diciembre de 1962. Fotografía de Helen Groger-Wurm © The Australian National University, Canberra, signatura ANUA260-392-102 Estas son vistas de San Juan de los Reyes:
Interior de San Juan de los Reyes el 12 de diciembre de 1962. Fotografía de Helen Groger-Wurm © The Australian National University, Canberra, signatura ANUA260-392-098 San Juan de los Reyes el 12 de diciembre de 1962. Fotografía de Helen Groger-Wurm © The Australian National University, Canberra, signatura ANUA260-392-097 San Juan de los Reyes el 12 de diciembre de 1962. Fotografía de Helen Groger-Wurm © The Australian National University, Canberra, signatura ANUA260-392-096 El precioso Arquillo de la Judería:
Arco del judío el 12 de diciembre de 1962. Fotografía de Helen Groger-Wurm © The Australian National University, Canberra, signatura ANUA260-392-116 Estas son vistas de la ciudad desde el Valle en aquel ya lejano 1962, claramente realizadas con la intención de componer una panorámica completa:
Vista de Toledo el 12 de diciembre de 1962. Fotografía de Helen Groger-Wurm © The Australian National University, Canberra, signatura ANUA260-392-113 Vista de Toledo el 12 de diciembre de 1962. Fotografía de Helen Groger-Wurm © The Australian National University, Canberra, signatura ANUA260-392-111 Vista de Toledo  el 12 de diciembre de 1962. Fotografía de Helen Groger-Wurm © The Australian National University, Canberra, signatura ANUA260-392-110 La torre de la catedral:
Torre de la Catedral el 12 de diciembre de 1962. Fotografía de Helen Groger-Wurm © The Australian National University, Canberra, signatura ANUA260-392-121b Una vista de la catedral desde las inmediaciones del Alcázar:
Vista de la Catedral y el caserío toledano el 12 de diciembre de 1962. Fotografía de Helen Groger-Wurm © The Australian National University, Canberra, signatura ANUA260-392-100 Como habréis comprobado, estamos ante un nuevo reportaje capaz de transportarnos en el tiempo casi 60 años atrás. No quiero terminar sin agradecer a Carlos Vega el haberme puesto tras la pista de esta autora, y a la Universidad Nacional Australiana de Camberra por poner a nuestra disposición estas fotografías desde la otra punta del globo terráqueo.
Helen Groger-Wurm y su marido Stephen Wurm © The Australian National University, Canberra, signatura ANUA260-379-041

sábado, 10 de abril de 2021

La inauguración del tren automotor Madrid-Toledo en 1935 con Niceto Alcalá-Zamora y Gil-Robles a la cabeza

Corría el mes de septiembre de 1935 y, pese a que el panorama político era inestable y convulso, pocos podían imaginar que España estaba en la antesala de un drama nacional en forma de guerra civil, que se desencadenaría solo 10 meses después.
La compañía MZA (siglas de Madrid-Zaragoza-Alicante), concesionaria del servicio, había invertido una buena suma de dinero para lograr conectar Madrid con Toledo mediante un moderno tren denominado "automotor", capaz de realizar el trayecto entre ambas capitales en algo menos de una hora, lo que suponía todo un hito de las comunicaciones.
Los automotores eran vehículos ferroviarios autopropulsados, dotados de uno o varios motores que les permitían el movimiento de forma autónoma sin necesidad de ser remolcados por una locomotora. Constaban generalmente de una unidad motriz y una o más unidades remolcadas acopladas entre sí mediante enganches automáticos. Se destinaban preferentemente al transporte de viajeros. En Toledo se usó el modelo WE-401 con motor diésel.
El día 25 de aquel mes fue el elegido para inaugurar solemnemente el servicio, con la presencia de las máximas autoridades del gobierno de la II República por aquel entonces: el presidente de la República, Niceto Alcalá-Zamora, y el ministro de la Guerra José María Gil-Robles.
Anuncio del primer viaje del automotor Toledo- Madrid el 25 de septiembre de 1935. Compañía MZA. Fundación de los Ferrocarriles Españoles. La comitiva salió de Madrid desde la estación de Atocha y una hora después el flamante nuevo automotor llegaba a Toledo cumpliendo el horario previsto:
Inauguración del Automotor Madrid-Toledo el 25 de septiembre de 1935. Noticia en el diario Ahora al día siguiente. Las fotos que hoy traigo, tomadas por el gran Martín Santos Yubero, tienen el doble valor de mostrar aquel primer viaje de una parte importante de la historia ferroviaria toledana junto con la presencia de personas clave en aquel momento histórico, como son Alcalá-Zamora, Gil-Robles o el general Domingo Batet. Aquel 25 de septiembre no fue un día cualquiera: fue el último día como presidente del consejo de ministros de Alejandro Lerroux, que estaba en el poder en un pacto de los partidos conservadores de la CEDA de Gil-Robles y el Partido Radical del propio Lerroux. Probablemente viendo venir la marejada del "escándalo del estraperlo" que se desató muy poco después, ese mismo día Lerroux fue sustituido por Joaquín Chapaprieta, que se mantuvo en el cargo solo unos meses, hasta diciembre.
El caso es que en aquel vagón viajaba buena parte del poder español del momento, con personas que muy poco después verían cómo sus vidas cambiaban por completo al estallar la guerra. Repasar las biografías de Alcalá-Zamora, Gil-Robles, Domingo Batet o Rafael Sánchez Guerra (otro de los integrantes del vagón, por entonces presidente del Madrid C.F., denominación del Real Madrid en aquellos años) es sinónimo de conocer a fondo el siglo XX de nuestro país, con todos los hechos históricos que en él se sucedieron.
Como el análisis de todo ello excede las pretensiones de este blog, os lanzo el guante de indagar en sus vidas y en las acciones que desempeñaron. Por mi parte os dejo las imágenes del viaje, con sus protagonistas ajenos a los próximos acontecimientos que se sucederían en los años venideros, así como de la comida que se celebró en la preciosa estación de ferrocarril de Toledo:
Automotor Madrid-Toledo el 25 de septiembre de 1935 a su salida en Atocha. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico signatura 033378_011 Automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico signatura 030764_001 Alcalá Zamora en la inauguración del automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico Gil Robles y Alcalá-Zamora en la inauguración del Automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico signatura 033378_002 Alcalá-Zamora y Gil Robles en la inauguración del Automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico signatura 033378_007 Automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico signatura 033378_005 El general Domingo Batet (fusilado en 1937) y el presidente del Madrid, Rafael Sánchez Guerra, que tuvo que exiliarse fuera de España tras la contienda:
Inauguración del Automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico signatura 033616_002. Aparece Rafael Sánchez Guerra y el General Domingo Batet Automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico signatura 033616_001 Automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico signatura 033378_004 Gil-Robles y Rafael Sánchez Guerra en la llegada a Toledo en la inauguración del automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico El almuerzo en Toledo:
Gil Robles y Alcalá Zamora en la inauguración del Automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico signatura 033378_010 Niceto Alcalá-Zamora y Gil Robles en la comida durante la inauguración del Automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico signatura 033378_009 Y hasta aquí este repaso a este pedacito de la historia toledana, precursor del actual AVE, con la presencia de personajes importantes en España en un momento muy convulso. Espero que os haya gustado y os haya despertado el gusanillo por conocer más a fondo sus apasionantes biografías.
Automotor Madrid-Toledo, modelo WE-401. Fundación de los Ferrocarriles Españoles
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall