sábado, 6 de julio de 2019

Una joya de fotografía tomada en Toledo por Sem Presser en 1955

Aunque pasó a la historia con el nombre de Sem, su verdadero nombre era Samuel. La vida del genial fotógrafo holandés Sem Presser comenzó el 21 de noviembre de 1917 en la calle Commelinstraat de Ámsterdam, siendo el único hijo de Salomon Alexander Presser y Heintje Peper. Como muchos habréis deducido ya por su nombre, su padre era judío y regentaba un negocio de diamantes, siendo miembro de la Algemene Nederlandse Diamantbewerkers Bond (ANDB), Asociación General de Trabajadores de Diamantes de Holanda. Entre 1923 y 1934, la infancia de Sem Presser se desarrolla educativamente hablando en la escuela Jozef Israës, situada en la calle Manegestraat.
Siendo un adolescente, en 1931 se afilia como miembro de la organización socialista juvenil Arbeiders Jeugd Centrale (AJC), donde se muestra muy activo.
En 1932 gana una cámara fotográfica Agfa en un concurso organizado por el periódico Het Volk, y este hecho cambia para siempre su vida pues con ella toma sus primeras fotos y descubre la que sería su gran pasión y oficio.
En 1934 se convierte en el empleado más joven de la compañía Pfeffer, un almacén de ropa de trabajo, un empleo que le reporta dinero pero que no le satisface tanto como lo hará el siguiente. Así, en 1935 es cuando Sem Presser pasa a ser empleado del servicio de prensa de la agencia Foto Varia con el fotógrafo Sieg Vaz Dias. Su primera publicación data del 8 de julio de 1935, en la que retrató una fila de desempleados haciendo cola que apareció en el influyente periódico Algemeen Handelsblad. En esa época también escribe para De Zondagavond, el periódico dominical de Sieg Vaz Dias.
Cola de parados. Primer trabajo publicado de Sem Presser.
En 1937 abandona Foto Varia y se establece como fotoperiodista independiente en su ático de la calle Pieter Aertszstraat, creando su propia agencia de fotografía a la que llamó Algemeen Nederlandsch Foto Persbureau (ANFP). Entre 1937 y 1940 Sem Presser participa activamente en la recepción y acogida de refugiados judíos procedentes de Alemania, donde ya gobernaba el partido nazi.
El 1 de mayo de 1938 traslada su agencia de fotografía a la calle Paleisstraat 17 comenzando a colaborar con su ex-colega de Foto Varia, Ben van Meerendonk, con el que apenas dura un año como socio.
En 1939 hace su primer viaje al extranjero, desplazándose a Bélgica, donde fotografía la movilización de la sociedad belga ante los convulsos tiempos que entonces se vivían en el panorama político.
En abril de 1940 logró tomar unas fotos exclusivas del general Henri Gerard Winkelman, el comandante supremo de los holandeses por aquel entonces, analizando juntos mapas bélicos con el Príncipe Bernhard en el cuartel general militar en La Haya, siendo publicadas tanto en Het Leven como en el semanario estadounidense Life.
En 1941 tiene que esconderse por persecuciones políticas tras haber participado en la huelga de febrero de ese año, teniendo que proteger su archivo fotográfico con la ayuda de su amigo el editor Ton Weehuizen.
Ya iniciada la II Guerra Mundial, contrae matrimonio con Ruth Paula Schachno, una refugiada germano-judía nacida el 19 de marzo de 1921 en Berlín. Durante 1942, tanto él como su esposa se escondieron en Arnhem, trabajando de manera encubierta con el seudónimo de William Jan Knol. Falsificó tarjetas de identidad, ilustró dos libros infantiles y escribió sobre la guerra. Sem Presser fue arrestado tres veces durante este período. En el otoño de 1944, sus padres son deportados de Westerbork a Auschwitz en uno de los últimos transportes que los nazis hicieron al campo de exterminio, muriendo ambos inmediatamente después de su llegada.
Después de la liberación de Arnhem en abril de 1945, se mudó con el cineasta John Fernhout a Bruselas. Allí fue recibido por las autoridades militares y acreditado como fotógrafo de guerra para ANEFO (Agencia de Fotografía General Holandesa). De este modo, en mayo de 1945 fotografió la llegada de los aliados a Ámsterdam, Haarlem, Utrecht, La Haya y Rotterdam.
En junio de 1945 realizó un reportaje fotográfico en el tristemente célebre campo de concentración de Herzogenbusch-Vught y en verano, encargado por las autoridades militares, tomó una serie de fotografías de delincuentes políticos nazis encarcelados en el que había sido el campo de concentración de Amersfoort.
El nazi Karl Peter Berg durante su encarcelamiento. Fotografía de Sem Presser
A principios de septiembre de 1945, terminó su compromiso con la ANEFO y regresó a la fotografía independiente, volviendo a Holanda instalándose en la calle Kerkstraat 195 de Ámsterdam. Disfrutó de una exitosa carrera distinguida con encargos de alto perfil, como fue el de fotografiar a los inmigrantes holandeses en Australia a petición del gobierno, acompañar a la familia real como fotógrafo exclusivo o escribir una columna semanal en De Telegraaf. Fue galardonado como Oficial de la Orden de Orange-Nassau, privilegio reservado para solo unos pocos. En 1954 se divorció de su esposa y contrajo posteriormente matrimonio con Joke van den Heuvel.
En la posguerra y hasta su muerte desarrolló una impresionante labor fotográfica viajando por todo el mundo, hasta el punto de que hoy en día, Presser es considerado uno de los fotógrafos de prensa más prolíficos y famosos de Holanda. Durante un período de cincuenta años, tomó más de 300.000 fotografías. Su trabajo tiene un marcado tinte social y fue un genio en la captura de personas comunes en su vida cotidiana. Ello no le impidió también retratar a celebridades como Pablo Picasso, Brigitte Bardot, Sophia Loren y otros grandes nombres en el mundo del cine.
De 1948 a 1951 y de 1968 a 1981, Presser fue presidente de NVF (Asociación Holandesa de Fotoperiodistas) y recibió numerosos premios de fotografía, incluida la prestigiosa "Cámara de Plata". Su obra fue expuesta en las ciudades más importantes y fue miembro activo de la Fundación Burafo, la Federación de Fotógrafos, World Press Photo, el Consejo Europhot y formó parte de la Junta de Arte de Ámsterdam. Su extenso archivo está gestionado por Instituto Maria Austria / MAI en Ámsterdam.
Fotografía de Sem Presser
Cada año, World Press Photo invita a un orador prominente a dar la conferencia denominada "Sem Presser" en su honor, que siempre versa sobre un tema de importancia crucial para la fotografía.
Sem Presser murió el 29 de octubre de 1986 en Ámsterdam.
Sem Presser
Bueno, pues una vez hecha la reseña biográfica de uno de los más grandes fotógrafos de la historia holandesa, ha llegado el momento que todos esperáis de enlazar su vida y obra con la ciudad de Toledo. Sem Presser se cruzó con nuestra ciudad en 1955, en un viaje por España que evidentemente tenía parada obligada en Toledo.
Como siempre sucede con las visitas de los fotógrafos más geniales, nos quedamos con la duda de si solo tomó aquí una foto o tendremos la suerte algún día de descubrir toda la serie de imágenes que aquí obtuvo. Lo cierto es que la única foto de aquel viaje a Toledo que Presser divulgó es una auténtica obra de arte. Es puro caviar hecho fotografía. Una gozada para la vista. Un viaje a otra época. Una fotografía al alcance de muy pocos.
La escena, tomada junto a la Droguería Herrera en el número 32 de la calle Ancha, en la acera izquierda según vamos de Zocodover a la Catedral, retrata de manera sublime el momento en que un matrimonio joven formado por un militar y una mujer morena de rasgos clásicos pero bellos, atiende a su pareja de niños pequeños, casi bebés, que parecen ser gemelos. Niño y niña, para ser exactos. ¿Vivirán aún los cuatro protagonistas? ¿Los reconoceréis alguno? ¿Serán ellos mismos los que abran hoy el ordenador y se lleven la sorpresa del año al verse retratados por un grande de la fotografía? Son preguntas que me hago con la ilusión de que tengan una respuesta positiva. Sería precioso cerrar ese círculo, a modo ve viaje de ida y vuelta, iniciado hace casi 65 años por la cámara de Presser, que además aparece autorretratado en el reflejo del cristal del escaparate de la droguería. [Actualización 26/11/2020: por fortuna, los niños que aparecen en la foto se han identificado. Se trata de Pilar y Ángel Modrego (no son gemelos), junto con su madre (señora Navarro, que aún vive) y su padre. Les agradezco sinceramente haberse puesto en contacto conmigo para comunicármelo. Me encanta unir la magia de la fotografía a la de internet.]
Un militar y su mujer con un carrito de gemelos en la calle Ancha. Fotografía de Sem Presser en 1955 © Sem Presser/Maria Austria Institute (Vintage print available Sandvoort Gallery).
Una copia de esta foto, original de la época, de 60 x 50 centímetros está a la venta estos días en la Sandvoort Gallery de Ámsterdam por 3.500 €. Por desgracia, mi economía no me permite este gasto (más bien inversión) pero tal vez alguno de vosotros sí pueda estar interesado.
La visita de Presser a Toledo debió serle muy grata, pues 18 años después volvió a la ciudad para, de nuevo, dejar constancia de su talento. En 1973 obtuvo, ya a color, esta vista de la ciudad con un vendedor de cerámica en burro en primer plano:
Vista de Toledo en 1973 por Sem Presser, con un vendedor de cerámica y su burro © Maria Austria Instituut, Amsterdam

En definitiva, estamos de nuevo ante una muestra más de la fuerza gravitacional que Toledo siempre ha ejercido sobre los fotógrafos más talentosos de la historia. Poder incluir al mítico Sem Presser en la selecta pero extensa lista de genios de la fotografía que han retratado la ciudad, supone para mi una enorme alegría y un acicate inmenso para proseguir en esta búsqueda por cualquier rincón del planeta de fotografías tomadas en nuestra amada Toledo por personas con esta sensibilidad y esta capacidad de atrapar de forma mágica una coordenada del espacio-tiempo en una fotografía.
Autorretrato de Sem Presser en 1950. Maria Austria Instituut









miércoles, 19 de junio de 2019

El Corpus Christi en Toledo en los años 60 fotografiado por Julián C. T.

Hace menos de un año ya os ofrecí una extensa entrada dedicada a las fotografías realizadas en los años 60 por Julián C. T. y donadas por su familia. En aquella entrega no incluí, de manera intencionada, todas las fotografías: decidí reservarme algunas para el momento apropiado.
Me refiero a las fotografías que D. Julián obtuvo en las procesiones del Corpus de los años 1962 y 1963, que me propuse incluir en una entrada específica en el siguiente Corpus.
Cartel del las fiestas del corpus Christi de Toledo en 1962
Cartel del las fiestas del corpus Christi de Toledo en 1963

Pues bien, el momento ha llegado. Un nuevo Corpus se presenta ante nosotros y Toledo se dispone a ponerse guapa para que miles de personas llegadas de todo el mundo queden enamoradas de por vida de esta ciudad mágica.
Las fotos de Julián C. T. tomadas en 1962 y 1963 salen hoy a la luz más de 55 años después de ser tomadas para conseguir emocionarnos al identificar rostros y reconocer a personas queridas, algunas de las cuales ya no están entre nosotros. También para contemplar la evolución de nuestra fiesta, de ciertos detalles que hoy son diferentes y para regresar a una época diferente que, por unos momentos, parece revivir al observar las fotografías.
Las imágenes son, como digo de 1962 y 1963, y las pondré mezcladas pues la certeza de la datación es en algunos casos algo dudosa (puede que algunas identificadas como de 1963 sean de 1962, y viceversa) y al fin y al cabo lo importante es disfrutar observándolas con detenimiento.
Comenzaré con mi preferida, que muestra a los gigantones del siglo XVIII dispuestos en la Plaza del Ayuntamiento.
Gigantones en el Corpus de Toledo en 1963, plaza del Ayuntamiento.Fotografía de Julián C.T.

Una serie importante de fotos fue tomada en la Calle Alfonso X, junto a hacienda, casualmente el lugar en que siempre veo la procesión con mi familia, por lo que son fotos que me resultan especialmente emotivas. Seguro que reconocéis muchos rostros, y os pido que comentéis la entrada si identificáis a personas, pues esa información es oro y no debe perderse.
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1963. Fotografía de Julián C.T.
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.
Don Luis García Hinojosa en el Corpus de 1963. Fotografía de Julián C.T.
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1963. Fotografía de Julián C.T.
Enrique Plá y Deniel en la Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.
Antonio Riberi, Nuncio Apostólico en España, en la procesión del Corpus de Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.
Piquete de la Guardia Civil en la Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.

Uno de los detalles que más sorprende ver es la cantidad de tomillo que se esparcía en las calles, muy superior a la de nuestros días. Tal vez por eso os suceda como a mi, que recuerdo el olor con más intensidad en mi niñez que en las procesiones de los últimos años:
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.

Estas están tomadas más cerca de la Plaza de San Vicente:
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.

La esposa de Franco, Carmen Polo, vino al Corpus con cierta frecuencia. Aquí la vemos en uno de esos dos años, saludando a la gente:
Carmen Polo en el Corpus de Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.

Los ropajes de algunos de los participantes en el cortejo previo junto a los gigantones y cabezudos eran por entonces algo más vistosos, con un toque más medieval, incluso renacentista:
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.

La vieja tarasca de madera aparece retratada, antes de que fuera sustituida por una más ligera en 1985:
Tarasca en la Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.

La Plaza de Zocodover, corazón de la ciudad, no podía faltar en el reportaje:
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.

Esta es una vista nocturna de la decoración en la calle Martín Gamero. La noche del miércoles la ciudad bulle con miles de personas recorriendo las calles, sin duda una de las noches más bonitas del año en Toledo:
Decoración para el Corpus Christi en Toledo en 1962. Fotografía de Julián C.T.

Esperando que estas fotos os hayan emocionado y transportado a los años 60, os deseo de todo corazón un Feliz Corpus 2019.

sábado, 1 de junio de 2019

Guillermo Zúñiga retrata la agonía del Tajo en 1974 (y nada hemos mejorado)

Hacía alrededor de dos años que estaba oficialmente prohibido bañarse en el Tajo en Toledo cuando el genial pionero del reporterismo ambiental Guillermo Zúñiga llegó a la orilla del ponzoñoso río para filmar su agonía.
Era el año 1974, con Francisco Franco aún en el poder, y Zúñiga ultimaba la grabación de su documental titulado "El agua en la vida", todo un alegato en defensa del uso racional del agua en una época en la que los problemas ambientales eran poco abordados por los medios.
No en vano, Guillermo Zúñiga es considerado el padre del cine científico en España, aunque su biografía tiene muchos más puntos de interés como más adelante veremos. Conquense de nacimiento, su nombre completo era Guillermo Fernández López Zúñiga y había nacido el 27 de abril de 1909. Marchó joven a Madrid y entre 1919 y 1925 cursó el Bachillerato en el Instituto San Isidro de la capital de España. Su formación universitaria se encaminó a Ciencias Naturales, carrera que estudió en la Universidad Central, licenciándose en 1932.
El estallido de la Guerra Civil le pilla siendo profesor en el actual Instituto Ramiro de Maeztu, entonces conocido como Instituto Escuela, cuando ya había dado comienzo un tiempo atrás su producción cinematográfica. Al ser simpatizante comunista, se involucró con el bando republicano aportando sus conocimientos audiovisuales.
Guillermo Zúñiga
No fue hasta el año 2011 cuando se conoció su importante legado fotográfico obtenido en la contienda civil, gracias a la donación que su familia realizó al estado a través de la Asociación Española de Cine e Imagen Científicas (ASECIC).
De este modo pudimos conocer su trabajo durante la guerra al servicio del bando republicano, rodando los noticieros “España al día” y “Gráfico de la juventud”, que emitía el Servicio de Propaganda del PCE.
Al finalizar la guerra tuvo que exiliarse a Francia, cruzando los Pirineos orientales, sufriendo el recelo del gobierno francés que le confinó en el campo de concentración de Argeles-sur-Mer en condiciones infrahumanas. También pasó por los campos de Bram y Gurs. En aquellos durísimos meses, Zúñiga no dejó de fotografiar la vida de los refugiados españoles, abandonados a su suerte y expuestos a la intemperie. Finalmente pudo salir del campo de concentración, trasladándose hasta Toulouse donde hubo de dedicarse a esculpir figuras en muebles de madera para obtener algún ingreso. Más adelante se trasladó a París.
Al dar comienzo la II Guerra Mundial, Zúñiga volvió a ser detenido y enviado de nuevo al campo de concentración de Gurs, de donde logró fugarse evitando la muerte pues es sabido que desde allí numerosos presos españoles fueron llevados a campos de exterminio alemanes. Nuestro protagonista de hoy logró emigrar hasta Argentina, donde sus amigos Gori Muñoz, Alejandro Casona o Rafael Alberti le consiguieron un trabajo en los Estudios Cinematográficos San Miguel en 1947. En aquel país participó en varios rodajes como “Las aguas bajan turbias” y dirigió “Las Abejas”, ambas en 1951. En 1954 pudo reunirse por fin con su familia. Entre 1953 y 1956 fue profesor de “Producción cinematográfica” en el Instituto Argentino de Arte Cinematográfico, de Buenos Aires.
1957 marca la fecha de su añorado regresó a España, llevando una vida política discreta para evitar problemas. Se convierte en director de la productora UNINCI, en la que trabajaban Paco Rabal, Juan Antonio Bardem o Luis García Berlanga. Entre 1967 y 1972 fue profesor de cine científico en la Escuela Oficial de Cinematografía de Madrid. En paralelo, funda su propia productora "Zúñiga Films" en 1964, realizando documentales científicos que le permitieron tener el merecido reconocimiento obteniendo numerosos premios nacionales e internacionales. En 1966 impulsó la creación de la ASECIC (Asociación Española de Cine e Imagen Científicos) que presidió hasta el 2005, año de su fallecimiento a los 96 años de edad en Montalbo (Cuenca).
Gracias a su etapa de madurez, la faceta científica de Zúñiga era bastante conocida, pero sin embargo su labor como fotógrafo de guerra era muy ignorada y ha supuesto una de las más agradables sorpresas en el panorama fotográfico español de los últimos años. Dentro del material donado se encuentran no solo las excelentes imágenes de Zúñiga sino también las fotografías del mítico Walter Reuter con hallazgos tan sorprendentes como el negativo que demuestra autoría de Reuter en la fotografía más célebre tomada a la famosa Gerda Taro fotografiando:
Gerda Taro fotografiada por Guillermo Zúñiga  © Fondo Guillermo Fernández Zúñiga. Foto de Guillermo F. Zúñiga

Pero volvamos a lo que hoy más nos interesa: su trabajo en Toledo en 1974 para denunciar el lamentable estado del Tajo. Gracias a la generosidad de las personas que custodian su legado, hoy puedo ofreceros imágenes inéditas de Zúñiga filmando en nuestra ciudad. Sobrecoge ver el estado del río en aquellos días, absolutamente cubierto de espuma y con sus aguas completamente corrompidas por la contaminación procedente de Madrid a través del Jarama. Es importante contextualizar aquel momento, en el que Madrid crecía sin parar y se industrializaba a un ritmo muy rápido sin apenas control de los vertidos a los ríos. Sin embargo, en las imágenes aún vemos un Tajo caudaloso, pues el trasvase Tajo-Segura no comenzó a funcionar hasta 1979, lo que supuso la auténtica puntilla al río.
Guillermo Zúñiga rodando su documental "El agua en la vida" en Toledo en 1974 © Fondo Guillermo Fernández Zúñiga. Foto de Guillermo F. Zúñiga
Estado del río Tajo en Toledo durante la grabación del documental "El agua en la vida" en 1974 © Fondo Guillermo Fernández Zúñiga. Foto de Guillermo F. Zúñiga

Viendo estas fotografías de 1974, me indigna que nadie con un poco de cabeza no viera (ya en la democracia, a partir de 1976) que poner en marcha el Trasvase iba a suponer un castigo tremendo a un río que ya era un cadáver. Más de 40 años después, vemos los resultados: el Tajo en 2019 es cualquier cosa menos un río. La historia juzga hoy a aquella serie de políticos de cortísimas miras en los gobiernos con responsabilidad y capacidad para haberlo evitado, y los condena como verdugos del río más largo de la Península Ibérica, origen y sentido de nuestra milenaria ciudad. Que la historia no nos condene también a nosotros por no haber luchado por revertir la situación. Al menos yo, no estoy dispuesto a que se me recuerde entre los que, impasibles, consintieron que esta aberrante injusticia se consolidara.
Estado del río Tajo en Toledo (Playa de Safont) en el documental "El agua en la vida" en Toledo en 1974 © Fondo Guillermo Fernández Zúñiga. Fotograma de un documental de Guillermo F. Zúñiga
Estado del río Tajo en Toledo (Playa de Safont) en el documental "El agua en la vida" en Toledo en 1974 © Fondo Guillermo Fernández Zúñiga. Fotograma de un documental de Guillermo F. Zúñiga
Con este pequeño homenaje y mi agradecimiento a Guillermo Zúñiga y sus sucesores -y a mi buen amigo Aku Estebaranz por servir de enlace- y mi admiración por su trabajo científico como pionero divulgador, me despido ofreciéndoos el documental completo "El agua en la vida" en el que aparecen las secuencias grabadas en Toledo.


Para saber más:
- "Zúñiga, el misterio de un fotógrafo olvidado", artículo de Aitor Bengoa en El País.
- "Guillermo F. López Zúñiga científico y fotógrafo" por Pablo Torres.
- Aparece el tesoro de guerra del fotógrafo Walter Reuter, noticia en El País.
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall