sábado, 27 de agosto de 2016

Las joyas anónimas de Toledo hacia 1910 del Centro Excursionista de Cataluña

El Centro Excursionista de Cataluña (Centre Excursionista de Catalunya en catalán) es una admirable institución que lleva desde 1876 fomentando el excursionismo catalán en todas sus facetas, en permanente evolución y con gran atención a los detalles. Entre sus acciones culturales paralelas al excursionismo está la catalogación y divulgación de sus ingentes fondos fotográficos, entre los que se encuentra una gran cantidad de fotografías de Toledo como destino histórico ya frecuentado por aquellos pioneros excursionistas catalanes. Si hace un mes os mostraba la colección de Òscar Torras i Buxeda, hoy me centraré en las decenas de imágenes de autor anónimo que este centro conserva. Parece que fueron tomadas hacia 1910 por el mismo autor, y entre ellas hay algunas realmente bellas y curiosas que paso a ofreceros.
Comenzaremos con estas dos fotografías de la Sinagoga del Tránsito y el Museo del Greco que casi podrían formar una foto panorámica si las uniéramos. Vemos gente tomando el sol, hombres y mujeres apoyados en la tapia del museo, probablemente en los meses de invierno:
Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya
Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya

Mirad qué buena foto: unas vacas frisonas en plena calle Ancha, algo inimaginable hoy, salvo las que hay de adorno en tiendas de turistas:
Vacas en la calle ancha de Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya

Aquí podemos admirar la Sinagoga de Santa María la Blanca:
Sinagoga de Santa María la Blanca en Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya
Sinagoga de Santa María la Blanca en Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya

Hay una buena muestra de fotos de la Catedral:
Catedral de Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya
Catedral de Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya
Catedral de Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya
Coro de la Catedral de Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya
Coro de la Catedral de Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya
Catedral de Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya
Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya
Catedral de Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya
Catedral de Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya
Catedral de Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya
Catedral de Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya
Claustro de la Catedral de Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya
Catedral de Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya
Transparente de la Catedral de Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya
Catedral de Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya
Catedral de Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya
Catedral de Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya
Catedral de Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya
Puerta del Reloj de la Catedral de Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya
Puerta de los Leones de la Catedral de Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya
Catedral de Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya
Puerta de Santa Catalina de la Catedral de Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya

Fijaos en esta maravilla: la calle Alamillos del Tránsito:
Alamillos del Tránsito en Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya

El Ayuntamiento:
Ayuntamiento de Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya

Aquí tenemos la Escuela de Artes y Oficios:
Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya

El Convento de San Gil, o "Gilitos" visto desde el Puente de San Martín:
Río Tajo desde el Puente de San Martín de Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya

Una mujer con el Castillo de San Servando tras ella:
Castillo de San Servando en Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya

Aparece el Puente de San Martín:
Puente de San Martín en Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya
Puente de San Martín en Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya

El Puente de Alcántara:
Puente de Alcántara en Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya

Una preciosa vista de la Torre de Santa Leocadia:
Torre de Santa Leocadia en Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya

Una buena toma de la fachada del Hospital de Santa Cruz. Increíble ver los odres o pellejos (piel curtida de animales, especialmente cabras) llenos de vino, probablemente para abastecer los típicos mesones castellanos de la zona, como por ejemplo la Posada de la Sangre:
Hospital de Santa Cruz en Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya

San Juan de los Reyes y sus inmediaciones están bien representados:
Palacio de los Duques de Maqueda y Monasterio de San Juan de los Reyes en Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya
San Juan de los Reyes, claustro. Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya
Claustro de San Juan de los Reyes en Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya
Monasterio de San Juan de los Reyes en Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya
San Juan de los Reyes en Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya
Claustro de San Juan de los Reyes en Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya

Aquí vemos a una mujer con traje de época con la Puerta del Cambrón al fondo:
Puerta del Cambrón en Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya

En esta foto aparece el Convento de la Concepción Francisca. Fijaos en la ropa tendida a la derecha de la imagen:
Convento de la Concepción Francisca en Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya

El río Tajo, cuando era un río. Y la Vega Baja a la derecha:
Río Tajo y Vega Baja de Toledo a comienzos del siglo XX. Autor Desconocido   © Centre Excursionista de Catalunya

En definitiva, un buen repaso al Toledo de aproximadamente 1910 de la mano de un anónimo catalán que hoy podemos disfrutar gracias a la genial labor divulgativa del Centro Excursionista de Cataluña del que este fotógrafo a buen seguro formaba parte.

domingo, 31 de julio de 2016

Toledo en 1929 fotografiado por Òscar Torras i Buxeda

El notable psiquiatra catalán Òscar Torras i Buxeda nació en Barcelona el 19 de enero de 1890, siendo el quinto de los nueve hijos de César August Torras i Ferreri y Francesca de S. Buxeda i Pujol. Se trataba de una familia muy interesada por los viajes y el excursionismo (su padre fue muchos años presidente del Centro Excursionista de Cataluña) cuyo domicilio familiar se encontraba en la calle de Mallorca núm. 330 de Barcelona. La familia veraneaba habitualmente en Camprodón (Gerona) en una casa contigua al Ayuntamiento, Can Cesa, donde después de la Guerra Civil Española se instaló una fábrica de embutidos. Allí nació su gran amor a la montaña y las excursiones, heredado de sus padres. El 6 de mayo de 1918 se casó con Mercedes Julià i Bruguès con quien compartió su afición por los viajes. Fue también un buen deportista, llegando a ser futbolista del Real Club Deportivo Español de Barcelona. Òscar Torras ejerció como psiquiatra en el antiguo Instituto Mental de la Santa Creu en Nou Barris (Barcelona) entre 1915 y 1960. Fue nombrado director de la institución desde 1934 hasta 1960, año de su jubilación. También tuvo una consulta privada. Fue editor de la revista Psiquiatría donde publicó numerosos artículos y participó en los movimientos asociativos de los psiquiatras catalanes de los años 1920. Durante la República fue el comisionado encargado de discutir los términos de la formación de los enfermos psiquiátricos. Excursionista y gran aficionado a la fotografía, se inscribió como socio del Centro Excursionista de Cataluña el 11 de agosto de 1903, con solo 13 años, y perteneció a la entidad hasta el 8 de abril de 1974. Murió en 1975, a los 85 años, a consecuencia de una embolia cerebral. Dejó un extenso legado ligado a la psiquiatría, de la que fue un referente en toda España. Asimismo, el Centro Excursionista de Cataluña conserva una amplia serie de fotografías tomadas por él en sus excursiones, entre las que se encuentran las tomadas en Toledo, en dos visitas, en los años 1929 y 1935, la mayoría en formato estereoscópico.
La mayoría de las fotografías que hoy os traigo (os pondré solo la parte del par estereoscópico que mejor calidad conserva en cada una de las tomas) corresponden a la visita de 1929, y entre ellas cabe destacar por su belleza las tomadas en la plaza de Zocodover, con coches de época aparcados:
Plaza de Zocodover en 1929. Fotografía de Óscar Torras i Buxeda © Centre Excursionista de Catalunya
Plaza de Zocodover en 1929. Fotografía de Óscar Torras i Buxeda © Centre Excursionista de Catalunya

Aquí aparece la puerta del Casino, junto a la Iglesia de la Magdalena:
Plaza de la Magdalena y Casino en 1929. Fotografía de Óscar Torras i Buxeda © Centre Excursionista de Catalunya

Es una pena que esta vista de la Puerta de Bisagra se haya conservado bastante mal:
Puerta de Bisagra en 1929. Fotografía de Óscar Torras i Buxeda © Centre Excursionista de Catalunya

Aquí aparece la plaza del Ayuntamiento:
Plaza del ayuntamiento en 1929. Fotografía de Óscar Torras i Buxeda © Centre Excursionista de Catalunya

El Doctor Torras tomó buenas fotos de la Posada de la Sangre:
Posada de la Sangre en 1929. Fotografía de Óscar Torras i Buxeda © Centre Excursionista de Catalunya
Posada de la Sangre en 1929. Fotografía de Óscar Torras i Buxeda © Centre Excursionista de Catalunya

Aquí vemos la Puerta del Sol:
Puerta del Sol en 1929. Fotografía de Óscar Torras i Buxeda © Centre Excursionista de Catalunya

Mirad qué bella toma de la Posada de la Hermandad, y a la izquierda un curioso cartel anunciando el famoso licor Benedictine:
Posada de la Hermandad hacia 1929. Fotografía de Óscar Torras i Buxeda © Centre Excursionista de Catalunya

Fijaos en esta fotografía del Corral de Don Diego, mucho antes de que existiera el Bar Ludeña:
Corral de Don Diego en 1929. Fotografía de Óscar Torras i Buxeda © Centre Excursionista de Catalunya

Esta es una toma que muestra a aguadores junto a la iglesia de San Nicolás:
Plaza de San Nicolás, aguadores, año 1929. Fotografía de Óscar Torras i Buxeda © Centre Excursionista de Catalunya

Torras se interesó por el Museo del Greco:
Museo del Greco en 1929. Fotografía de Óscar Torras i Buxeda © Centre Excursionista de Catalunya
Museo del Greco en 1929. Fotografía de Óscar Torras i Buxeda © Centre Excursionista de Catalunya
Museo del Greco en 1929. Fotografía de Óscar Torras i Buxeda © Centre Excursionista de Catalunya

También obtuvo algunas vistas generales desde el Valle:
Toledo en 1929. Fotografía de Óscar Torras i Buxeda © Centre Excursionista de Catalunya
Toledo en 1929. Fotografía de Óscar Torras i Buxeda © Centre Excursionista de Catalunya

Esta es una bonita vista de la cuesta de la Calle del Cristo de la Luz:
Cuesta del Cristo de la Luz en 1929. Fotografía de Óscar Torras i Buxeda © Centre Excursionista de Catalunya

Para finalizar, la única foto que se conserva de su visita en 1935. Es esta soberbia imagen de un coche (probablemente el suyo) junto al Puente de San Martín con un guardia civil al lado:
Un coche en el Puente de San Martín junto a un guardia civil, en diciembre de 1935. Fotografía de Óscar Torras i Buxeda © Centre Excursionista de Catalunya

Para saber más:
- El purgatorio del Doctor Torras. Reforma y reacción en la psiquiatría catalana del siglo XX, por Josep María Comelles
- Biografía de Òscar Torras, por Josep María Costa i Molinari

sábado, 16 de julio de 2016

Frank Horvat: un mito de la fotografía y sus dos fotos de Toledo en 1964

Pocos fotógrafos han sido más influyentes en el mundo de la moda que el croata nacionalizado francés Frank Horvat. Pero su obra abarca muchos más registros, yendo desde los documentales a los retratos pasando por la fotografía de naturaleza o entornos urbanos. Si a ello sumamos que a sus casi 90 años sigue más activo que nunca tomando fotografías, podemos decir sin ningún temor a equivocarnos que Frank Horvat es un verdadero mito vivo de la fotografía mundial.
Horvat vino al mundo en 1928 en la localidad, por entonces italiana, de Abbazia, en territorio actualmente perteneciente a Croacia y cuya denominación en croata es Opatija. Lo cierto es que pese a nacer italiano, él siempre fue un croata nacido en una familia croata.
Hijo de padres médicos, a la edad de 15 años vivían en la ciudad suiza de Lugano. Allí consiguió su primera cámara, una Retinamat de 35 mm. que obtuvo al cambiarla por su colección de sellos.
Más adelante, en Milán fue estudiante de arte en la Accademia di Brera, para luego trabajar en una agencia de publicidad. Fue entonces cuando adquirió una cámara Rolleicord y comenzó a trabajar como fotógrafo independiente para diferentes revistas italianas.
1945, Lugano, Frank Horvat, self-portrait
Quiso el destino que en 1951, en París, conociera al genial Henri Cartier-Bresson así como a Robert Capa, lo que le animó a convertirse en fotorreportero, recorriendo todo el mundo con su equipo fotográfico. Conoció y fotografió países como Pakistán o India y consiguió publicar su trabajo en revistas tan prestigiosas como Paris Match, Life o Realities.
En 1955 se mudó definitivamente a París, donde alcanzó su mayor fama en la década de los 60 gracias a sus colaboraciones con fotografías de moda en las revistas más influyentes del sector como Vogue, Elle, Harpers Bazaar, Glamour, Revue, L'Officiel, Jardin des Modes, Stern...
Abordaba las sesiones fotográficas de moda como si fuese un reportaje, empleando o simulando situaciones de la vida real, con luz de ambiente y usando preferentemente cámaras de 35 mm.
Trabajó para los mejores diseñadores, desde Coco Chanel a Givenchy, y retrató los cabarets más célebres como Le Sphynx y Crazy Horse.
Trabajó finalmente en la prestigiosa agencia de Cartier-Bresson y Robert Capa, Magnum, entre 1958 y 1961. Las colecciones de los más importantes museos del mundo cuentan con fotografías de Horvat: Bibliothèque Nationale de France, Musée National d’Art Moderne, Kunst-bibliothek, Museum of Modern Art y la George Eastman House.
Richard Avedon fotografiado por Frank Horvat en 1963
Siempre inquieto y deseoso de evolucionar, en 1989 comenzó a investigar con la fotografía digital, siendo uno de los primeros fotógrafos de su prestigio en hacerlo, siendo pionero en el uso de Photoshop. En 1998, sin embargo, decidió que su único equipo sería una cámara compacta que siempre le acompaña y con la que retrata cualquier lugar en cualquier momento.
Frank Horvat en 1997
Protagonista de numerosas exposiciones por todo el mundo y autor de una veintena de libros sobre los más variados temas, cuenta en la actualidad con una aplicación para iPad denominada Horvatland.
Cuando tuve conocimiento de su estancia en Toledo, allá por 1964, decidí escribirle a su correo personal. Sinceramente, dada su avanzada edad y su enorme prestigio, supuse que ese correo no tendría respuesta. Sin embargo, para mi sorpresa e inmensa alegría, en unas horas tenía en mi bandeja de entrada un correo del mismísimo Frank Horvat en el que no solo me autorizaba a usar en Toledo Olvidado sus fotos, sino que me comentaba anécdotas de aquella visita y algunas reflexiones personales.
Frank lamentaba que solo pudiera tomar dos fotos en Toledo, pues su visita fue breve y de carácter profesional para un trabajo de publicidad, pero sin embargo me reconocía que en Toledo tomó una de las mejores fotografías de su vida. En sus propias palabras, en inglés, me decía lo siguiente:

"That photo is one of my good ones. That's how it goes. A good photo, to me, is a photo that tells more than one story. I like to say that it has depth. Of course you don't take many such photos in one life."

Viene a decir que esa es una de sus mejores fotos, y que para él una buena foto es aquella que cuenta algo más que una historia. Esas fotos son las que a él le gusta decir que "tienen profundidad" y que, por supuesto, uno no obtiene muchas fotos así en su vida.
La foto a la que se refiere Frank fue tomada en la calle que une Alfileritos con el convento de Los Carmelitas y muestra a una pareja formada por un guardia civil y su esposa en aquel ya lejano 1964. Sin duda, una foto sensacional:
Frank Horvat, 1964

La otra imagen obtenida por Horvat en Toledo es este maravilloso primer plano de una mujer con una mantilla o velo de encaje negro. Una delicia por su luz y por su textura:
Frank Horvat, 1964

Como veis, estamos ante una de esas ocasiones en la vida en que el talento se une a la generosidad y a las ganas de vivir. Nunca pensé poder escribirme con un mito de la fotografía como él, y no solo eso ha sucedido sino que gracias a su memoria y manera de ser, hoy podemos disfrutar de su trabajo en Toledo contado por él mismo en primera persona, sin interpretaciones de terceros. Y eso, creedme, es un lujo infinito.

Merci, Frank.

sábado, 2 de julio de 2016

Toledo hacia 1880 fotografiado por Léon Lemuet

Después de 8 años de andadura del blog, con más de 15.000 fotografías publicadas y casi 300 entradas pudiera parecer que es ya imposible localizar nuevos hallazgos sorprendentes del pasado fotográfico toledano. Sin embargo, nada hay mas lejos de la realidad. Cada día que pasa, estoy más convencido de que aún no ha hecho más que aflorar la punta de un inmenso iceberg. Son aún centenares, si no miles, las fotos de Toledo que poco a poco podré iros ofreciendo para que las vayáis digiriendo y disfrutando. No tendría sentido ponerlas todas de golpe y desordenadas, pues el refranero castellano es sabio y dice que "lo poco agrada y lo mucho cansa". Además, es necesario contextualizar las fotografías y aportar datos sobre el autor o lo que aparece en las imágenes y eso, muy a menudo, lleva más trabajo que el propio descubrimiento de las fotos.
Como buen ejemplo de lo que comentaba, hoy os traigo seis fotografías inéditas y desconocidas tomadas hacia 1880 por un francés llamado Léon Lemuet. Sí, habéis leído bien, 1880. Casi 140 años desde que fueron tomadas y nunca antes vistas en la ciudad...¡es realmente emocionante!
Léon Edmond Lemuet nació en la pequeña localidad de La Vendelée cerca de Coutances, en la Baja Normandía el 9 de junio de 1833. Como fotógrafo permaneció en activo entre 1869 y 1899 tanto en Coutances como en Caen y París. Se unió a la Sociedad Francesa de Fotografía en 1870, fotografiando también para la Sociedad Geográfica Francesa desde 1874. En 1880 se incorpora como miembro de la Sociedad Académica de Cotentin, dentro de la cual será uno de los responsables de la junta de museos.
Léon Lemuet fotografiado por Ernest Ladrey. Biblioteca Nacional de Francia
La mayoría de sus fotografías fueron reproducidas en papel a la albúmina a partir probablemente de negativos al colodión en placas de vidrio. Hizo algunas reimpresiones al final de su vida en papel de plata.
Participó en la Exposición Universal de París de 1878, donde obtuvo una mención de honor, en la Exposición Universal de 1889, donde se le concedió una nueva mención de honor y finalmente en la Exposición Universal de 1900. Al igual que sus colegas Durand y Thiebaut participó en la publicación, con ilustraciones basadas en sus fotos, de folletos de la monumental y pintoresca Normandía, impresos por el editor Havre Lemâle. Sus imágenes se reproducen también en el libro Le Diorama Photographique hacia 1895. Léon Lemuet no se limitó a fotografiar la Normandía, sino que fue un activo viajero que recorrió toda Francia, así como Grecia, Italia, España, Marruecos, Gran Bretaña, los Países Bajos y Bélgica.
Lemuet debió fallecer hacia 1908,poco después de ser inmortalizado en esta fotografía:
Léon Lemuet en julio de 1908

Hacia 1880, como os decía, Léon Lemuet visitó Toledo obteniendo al menos seis fotografías que he conseguido localizar recientemente. Son de gran belleza y retratan la ciudad que por entonces tanto solía fotografiar Don Casiano Alguacil. En mi opinión, la más bella de las tomas de Lemuet es esta vista del Baño de la Cava, con las murallas reflejándose en el por entonces limpio y vivo río Tajo:
Baño de la Cava en Toledo hacia 1880. Fotografía de Léon Lemuet.

Muy cerca de allí, tomó esta vista del Puente de San Martín, con sus desérticas y rocosas riberas:
Puente de San Martín en Toledo hacia 1880. Fotografía de Léon Lemuet.

Otra sensacional vista de Lemuet nos muestra el Alcázar y el Puente de Alcántara desde el cerro del Castillo de San Servando:
Puente de Alcántara de Toledo hacia 1880. Fotografía de Léon Lemuet.

¿Qué me decís de esta preciosa vista de la Plaza del Ayuntamiento con la Catedral al fondo?
Catedral de Toledo hacia 1880. Fotografía de Léon Lemuet.

La Puerta del Sol también forma parte de los lugares fotografiados en Toledo por Lemuet:
Puerta del Sol en Toledo hacia 1880. Fotografía de Léon Lemuet.

Para finalizar, os dejo esta vista del Claustro de San Juan de los Reyes:
Claustro de San Juan de los Reyes en Toledo hacia 1880. Fotografía de Léon Lemuet.

Como podéis ver, se trata de seis joyas tanto por su belleza como por su antigüedad y carácter inédito. No quiero terminar esta entrada sin agradecer públicamente a la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo el premio que el pasado 30 de junio me entregó. Sin duda, me llena de fuerza para seguir con esta pasión por mucho tiempo.

viernes, 17 de junio de 2016

Toledo hacia 1900 fotografiado por el genial arquitecto Henri Deneux

Toledo ha atraído históricamente a multitud de personas con motivaciones muy diversas, desde las religiosas a las paisajísticas pasando por las culturales, gastronómicas o lúdicas. Ese enorme potencial de la ciudad de ser capaz de llamar a muy diferentes grupos de personas es sin duda uno de los grandes tesoros de Toledo y una de nuestras grandes oportunidades para el futuro. En el pasado, uno de los colectivos que más sintieron la necesidad de conocer la ciudad fue el de los arquitectos, historiadores y amantes de los monumentos. Por Toledo pasaron algunos de los más afamados arquitectos de la historia para conocer in situ los monumentos que aquí se conservan, pues en ninguna otra ciudad de España es posible disfrutar de notables restos prehistóricos, prerromanos, romanos, visigóticos o medievales en toda su variedad de estilos, como el islámico, mudéjar, frescos románicos, joyas góticas...y por supuesto los sucesivos estilos como el renacentista, el barroco, el neoclasicismo, el modernismo y todo el resto de tendencias arquitectónicas hasta nuestros días.
Por ello resulta indignante, absurdo e inconcebible que la facultad de Historia del Arte no se ubicara en Toledo sino en otra ciudad de la comunidad autónoma sin apenas patrimonio conservado, obligando a los alumnos (muchos de ellos toledanos) a conocer, por ejemplo, la Catedral de Toledo en diapositivas o la Mezquita del Cristo de la Luz en fotocopias y transparencias. Algo similar sucede con Geografía e Historia (¿puede haber un mejor lugar para aprender Historia que Toledo?) o Bellas Artes (al menos esa se ubicó en la bellísima Cuenca). Solo en fecha reciente se enmendó parcialmente este agravio incomprensible al crear la facultad de Arquitectura.
A comienzos del siglo XX, hacia 1900, visitó Toledo uno de los mejores arquitectos franceses de la Historia: el gran Henri Deneux.
Henri Deneux
Henri-Louis Deneux, nacido el 16 de octubre de 1874 en Reims, acudió a una escuela situada cerca de una iglesia. De niño le marcó la pintura que un cura realizó representando una casa, hasta tal punto que aquel simple detalle desencadenó su vocación como arquitecto. Pronto desarrolló una gran pasión por el dibujo y la acuarela, y sus padres descubrieron que para castigarle en su infancia no había nada más eficaz que confiscarle sus lápices de colores. Sus progenitores intentaron que estudiara diseño e ingeniería de oficinas, pero con 17 años se unió al taller de los arquitectos Thierot y Margotin, especialistas en edificios religiosos. Edward Thierot, arquitecto diocesano encargado de la catedral de Reims y profesor de la Escuela Regional de Artes Industriales abierta desde 1889, hace de Deneux su discípulo predilecto. En 1894, tras un año en la escuela, a propuesta de su maestro, fue nombrado Profesor Adjunto, cargo que compaginará con su empleo en el estudio de Thierot y Margotin hasta 1898. Entre sus clientes, se encontró con Denis Darcy, arquitecto gran conocedor de la catedral. Bajo su dirección y orientación, comenzó a conocer a fondo el templo, estudiando el trabajo de los diferentes arquitectos encargados de la catedral en el siglo XIX. Henri Deneux estaba dotado de un gran talento, que le llevó a dibujar preciosas acuarelas de la catedral. Tras ganar experiencia y reconocimiento en trabajos desarrollados en Toulouse y París, en 1912, construyó su propia casa en el 85 de la rue Belliard en París, utilizando hormigón armado y una fachada decorada con azulejos azules y verdes y empleando una innovadora cubierta plana. El edificio fue considerado de inmediato un modelo de la arquitectura de futuro y fue alabado por Anatole de Baudot, el fundador de la Unión de Arquitectos Franceses, estando hoy incluido en la bibliografía de arquitectura moderna como una obra clave.
En 1915 sucede a Paul Gout como jefe de arquitectura de la catedral de Reims. Dirige la dificilísima tarea de restaurarla tras los gravísimos daños sufridos en la Primera Guerra Mundial al ser bombardeada por los alemanes, que vieron en ella un símbolo nacional de Francia que convenía destruir.
Bombardeo de la Catedral de Reims en septiembre de 1914 por aviones alemanes (I Guerra Mundial)
Para colmo de desgracias, un andamio ubicado en la torre norte se incendió, permitiendo que el fuego se propagase por todo el armazón del edificio. Las llamas fundieron todo el plomo de la techumbre que se vertió por las gárgolas, siendo recogido por los vecinos, quienes lo restituyeron después del conflicto.
La restauración comenzó en 1919 bajo la dirección de Deneux, abriéndose al culto en 1938, gracias en parte al apoyo financiero de los Rockefeller. Los trabajos se prolongaron unos 40 años.
Deneux decidió de manera absolutamente genial e innovadora que el armazón de madera destruido fuese sustituido por una estructura más ligera no inflamable, constituida por pequeños elementos de hormigón armado, unidos por chavetas de roble para garantizar la flexibilidad del conjunto.
Henri Deneux
Deneux se encargó también de la restauración de la basílica de Saint-Remi y la iglesia de Saint-Jacques. Todos estos méritos le hicieron ser condecorado en 1927 con el título de caballero de la Legión de Honor de la República Francesa.
Cuando cumplió 65 años se retiró a su casa de París de una manera absolutamente discreta, viviendo el resto de su vida de un modo tremendamente austero, rozando la miseria, y en completa soledad desde el fallecimiento de su esposa Yvonne en 1955.
Henri Deneux falleció el 15 de abril de 1969 en medio de un completo e injusto olvido, siendo enterrado junto a los restos de su esposa tras una ceremonia en la catedral de Reims a la que solo acudieron cuarenta personas.
Deneux realizó hacia 1900 un viaje a Toledo en el que tomó casi una decena de fotografías custodiadas por el Ministerio Francés de Cultura que hoy tengo el placer de ofreceros.
En ellas demuestra ya un gran interés por la arquitectura, centrando las capturas en los diferentes estilos arquitectónicos presentes en Toledo. Comenzaremos por ver esta bella estampa del Palacio de los Duques de Maqueda con San Juan de los Reyes al fondo:
Palacio de los Duques de Maqueda y Monasterio de San Juan de los Reyes en Toledo a comienzos del siglo XX. Fotografía de Henri Deneux © Ministère de la Culture (France), Médiathèque de l'architecture et du patrimoine, Diffusion RMN-GP

Es preciosa esta vista de la Plaza del Ayuntamiento. La presencia de las grandes y viejas acacias ayuda a datar la imagen, pues fueron sustituidas en 1904. Por tanto, la visita de Deneux a Toledo se produjo antes de ese año, probablemente hacia 1900:
Plaza del Ayuntamiento y Catedral de Toledo a comienzos del siglo XX. Fotografía de Henri Deneux © Ministère de la Culture (France), Médiathèque de l'architecture et du patrimoine, Diffusion RMN-GP

Deneux se adentró en el interior de nuestra Catedral. ¿Qué impresión le causaría? ¿Le gustaría más que su amada catedral de Reims?
Catedral de Toledo a comienzos del siglo XX. Fotografía de Henri Deneux © Ministère de la Culture (France), Médiathèque de l'architecture et du patrimoine, Diffusion RMN-GP
Catedral de Toledo a comienzos del siglo XX. Fotografía de Henri Deneux © Ministère de la Culture (France), Médiathèque de l'architecture et du patrimoine, Diffusion RMN-GP

Henri Deneux se interesó también por un templo judaico como es la Sinagoga de Santa María la Blanca. Allí obtuvo esta preciosa vista:
Sinagoga de Santa María la Blanca en Toledo a comienzos del siglo XX. Fotografía de Henri Deneux © Ministère de la Culture (France), Médiathèque de l'architecture et du patrimoine, Diffusion RMN-GP

Volviendo al gótico, Deneux nos dejó esta toma del claustro del Monasterio de San Juan de los Reyes:
Claustro de San Juan de los Reyes en Toledo a comienzos del siglo XX. Fotografía de Henri Deneux © Ministère de la Culture (France), Médiathèque de l'architecture et du patrimoine, Diffusion RMN-GP

Interesado también por lo renacentista, Deneux tomó estas dos fotografías del Hospital de Santa Cruz:
Hospital de Santa Cruz en Toledo a comienzos del siglo XX. Fotografía de Henri Deneux © Ministère de la Culture (France), Médiathèque de l'architecture et du patrimoine, Diffusion RMN-GP
Hosìtal de Santa Cruz en Toledo a comienzos del siglo XX. Fotografía de Henri Deneux © Ministère de la Culture (France), Médiathèque de l'architecture et du patrimoine, Diffusion RMN-GP

Sirva esta entrada como pequeño homenaje a este genio de la arquitectura que permitió recuperar una de las joyas góticas de Europa. Estoy seguro de que su estancia en Toledo, mucho antes de aquella maldita guerra, influyó en él y perduró en su recuerdo y, ¿quien sabe?, tal vez en su titánica obra.
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall