sábado, 26 de mayo de 2018

Toledo en la fotografía del genial Juan Pando Barrero

Hablar de Juan Pando Barrero es hacerlo sobre uno de los más grandes fotógrafos que dio nuestro país en el siglo XX.
Nacido el 13 de abril de 1915 y fallecido a la edad de 78 años el 10 de agosto de 1992, Juan Miguel Pando Barrero pertenecía a una familia de artesanos y tipógrafos.
Pando retratado por su hijo Juan. Alrededores de Gulimin (Sidi Ifni), enero 1970. Colección Pando.
En su juventud trabajó como ayudante de botica y electricista antes de ingresar, a la tempranísima edad de 16 años, en el estudio del célebre fotógrafo Mariano Moreno, probablemente en aquel entonces el más reconocido fotógrafo de arte de Madrid, del que llegó a convertirse en primer ayudante. En 1935 logró algo realmente notable: ser contratado por la prestigiosa agencia Associated Press, gracias a sus fotografías sobre maniobras militares en Hoyo de Manzanares y otras tomadas en las capeas en Illana (Guadalajara).
Juan Miguel Pando Barrero (1915-1992), fotógrafo español Al estallar la Guerra Civil, Pando empezó a documentar el conflicto desde el lado republicano, siendo testigo directo, entre otros, de episodios como el de la defensa de Madrid. Probablemente, estas palabras escritas por su propio hijo sean las que mejor describen la excepcional labor fotográfica que Pando Barrero desarrolló en aquella maldita guerra:
"Sus originales sobre la retirada de las familias campesinas desde Talavera de la Reina; la lucha en la sierra de Guadarrama -donde desapareciera, en acción de guerra, su hermano José Luis, suboficial de la Brigada Topográfica-, así como el seguimiento que hizo, siempre ecuánime, nunca dogmático o morboso, del asedio de Madrid, son de lo mejor del género fotoperiodístico de entonces. Su imagen de una veintena de niños, a los que arenga un joven líder de 12-13 años, para que todos perseverasen en la construcción de fortificaciones en un solar colindante con el cine Colisevm, en vísperas de la capitulación de la capital (febrero de 1939) es pasmoso cuadro de espontaneidad y grandeza yuxtapuestas. Aquellas “Últimas tropas de la República” no jugaban a la guerra ni pretendían ser militares. Pero se consideraban “hombres” y por eso cavaron trincheras, como refuerzo de la idea de resistencia, que veían en sus padres y vecinos, reiterada en carteles y emisiones radiofónicas."
Lo cierto, es que existe un claro consenso entre los especialistas a la hora de considerar a Pando como uno de los mejores fotógrafos españoles durante la Guerra Civil, al tratarse en buena medida de un adelantado a su tiempo al retratar el conflicto desde un punto de vista casi más humanista que el simplemente periodístico, con imágenes llenas de sensibilidad sin perder la necesaria capacidad narrativa que exigía su puesto como corresponsal gráfico. Todo ello cobra especial valor al tratarse de imágenes tomadas por alguien que contaba solo con 21 años en 1936. Sus trabajos aparecieron publicados en el ABC de Madrid (en su periodo pro-republicano) y los diarios Ahora y La Voz.
El Museo Reina Sofía contiene una excelente muestra de sus fotografías tomadas durante la guerra. Cerca de Toledo tomó esta imagen, incluida en la citada serie:
Frente de Toledo en 1936. Foto de Miguel Pando Barrero (Museo Reina Sofía)

En la propia ciudad, tomó estas imágenes en la plaza de Zocodover conservadas por su familia:
Plaza de Zocodover en el verano de 1936 durante la guerra civil. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero. Plaza de Zocodover en el verano de 1936 durante la guerra civil. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero. Plaza de Zocodover en el verano de 1936 durante la guerra civil. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero. Tras la guerra, Pando crea una agencia fotográfica con su propio nombre ("Agencia Pando"), ofreciendo no solo trabajo sino también refugio a algunos fotógrafos y periodistas que corrían el riesgo de ser perseguidos o de tener serios problemas políticos con las nuevas autoridades del régimen franquista.
Finalizada II Guerra Mundial, retomó la fotografía artística, ampliando su trabajo a campos industriales y publicitarios. Consiguió hacerse un nombre muy reconocido como fotógrafo de arquitectura, arte e industria lo cual no debe ocultar su extraordinaria labor como fotógrafo humanista, maestro del reporterismo etnográfico y paisajístico, sin olvidar sus fotografías en ciudades monumentales como Toledo.
Mención especial merecen sus fotografías obtenidas en Marruecos, especialmente a partir de su visita a Tetuán en 1949, donde probablemente su faceta artística alcanzó las mayores cotas.
Juan Pando Barrero: Notable de los Beni Arós (Yebala). Xauen 1949. Colección Pando.
Pese a la tremenda calidad de su trabajo, Pando no publicó libro alguno con sus obras, limitándose a montar una gran exposición titulada “Fotografía, Luz y Vida”, a través del diario Pueblo el 19 de abril de 1968.
Su obra se encuentra actualmente dividida en varios fondos, destacando los 132.000 negativos de temas arquitectónicos e industriales; más otros 10.700 negativos de sus viajes por España y Marruecos- conservados en el Instituto del Patrimonio Cultural de España en Madrid, incluidos en el denominado "Archivo Pando", además del anteriormente mencionado legado que custodia el Museo Reina Sofía.
En Toledo trabajó en numerosas ocasiones tras la guerra civil, abordando temáticas muy diferentes que intentaré resumiros en esta selección de imágenes.
Comenzaré por las más monumentales y paisajísiticas que retratan la ciudad y sus edificios más notables:
Santiago del Arrabal a mediados del siglo XX. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-014049_P
Colegio de Infantes. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-061028-a_P
Convento de la Concepción Francisca. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-061030_P
Puerta de Valmardón. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-061032_P
Iglesia del Salvador. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-061029_P
Puente de Alcántara. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-014029_P
Mezquita del Cristo de la Luz. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-014045_P
Sinagoga de Santa María la Blanca. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-014042_P
Plaza de Santo Domingo el Real. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-014048_P
Puerta de Bisagra. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-014030_P
Puerta de Bisagra. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-014032_P
Puerta del Sol. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-014033_P
Hospital de Santa Cruz. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-014034_P
Sinagoga del Tránsito. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-014046_P
Vista general panorámica de Toledo hacia 1950. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-sn0002_P
Torres de la Reina, muralla y Puerta de Bisagra. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-061025_P
Portada en la Plaza de San Vicente de la casa de Diego de la Palma. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-061031_P
Plaza del Ayuntamiento. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-061027_P
Torres de la Reina y murallas cercanas a Bisagra. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-061026_P
Museo del Greco. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-061024-a_P
Museo de Santa Cruz. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-076296-bis_P
Museo de Santa Cruz. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-076292_P
Museo de Santa Cruz. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-076294_P
Museo de Santa Cruz. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-076289_P

Pando realizó un extenso reportaje de la Universidad Laboral "Blas Tello" muy cerca de su inauguración en 1972:
Univeridad Laboral. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-B-027081_P
Univeridad Laboral. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-B-027083_P
Univeridad Laboral. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-B-027082_PUniveridad Laboral. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-B-027080_PUniveridad Laboral. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-B-027085_P
Univeridad Laboral. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-B-027087_P
Univeridad Laboral. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-B-027088_PUniveridad Laboral. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-B-027095_P
Univeridad Laboral. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-B-027094_P
Univeridad Laboral. Fotografía de Juan Miguel Pando Barrero © Fototeca del IPCE signatura PAN-B-027091_P

Finalizaré con una serie espectacular de fotografías de moda, probablemente de la firma Cortefiel, donde modelos masculinos y femeninos posaron en los años 60 en algunos de los lugares y monumentos de la ciudad que todos reconoceréis. Son fotos impagables de una calidad técnica que roza la perfección:
Una modelo en Toledo. Foto de Juan Miguel Pando Barrero (c) Fototeca del IPCE
Una modelo en Toledo. Foto de Juan Miguel Pando Barrero (c) Fototeca del IPCE
Una modelo en Toledo. Foto de Juan Miguel Pando Barrero (c) Fototeca del IPCE
Una modelo en Toledo. Foto de Juan Miguel Pando Barrero (c) Fototeca del IPCE
Una modelo en Toledo. Foto de Juan Miguel Pando Barrero (c) Fototeca del IPCE
Una modelo en Toledo. Foto de Juan Miguel Pando Barrero (c) Fototeca del IPCE
Una modelo en Toledo. Foto de Juan Miguel Pando Barrero (c) Fototeca del IPCE
Una modelo en Toledo. Foto de Juan Miguel Pando Barrero (c) Fototeca del IPCE
Una modelo en Toledo. Foto de Juan Miguel Pando Barrero (c) Fototeca del IPCE
Una modelo en Toledo. Foto de Juan Miguel Pando Barrero (c) Fototeca del IPCE
Una modelo en Toledo. Foto de Juan Miguel Pando Barrero (c) Fototeca del IPCE
Una modelo en Toledo. Foto de Juan Miguel Pando Barrero (c) Fototeca del IPCE
Una modelo en Toledo. Foto de Juan Miguel Pando Barrero (c) Fototeca del IPCE
Una modelo en Toledo. Foto de Juan Miguel Pando Barrero (c) Fototeca del IPCE
Un modelo en Toledo. Foto de Juan Miguel Pando Barrero (c) Fototeca del IPCE
Un modelo en Toledo. Foto de Juan Miguel Pando Barrero (c) Fototeca del IPCE
Un modelo en Toledo. Foto de Juan Miguel Pando Barrero (c) Fototeca del IPCE
Un modelo en Toledo. Foto de Juan Miguel Pando Barrero (c) Fototeca del IPCE
Un modelo en Toledo. Foto de Juan Miguel Pando Barrero (c) Fototeca del IPCE
Un modelo en Toledo. Foto de Juan Miguel Pando Barrero (c) Fototeca del IPCE
Un modelo en Toledo. Foto de Juan Miguel Pando Barrero (c) Fototeca del IPCE
Un modelo en Toledo. Foto de Juan Miguel Pando Barrero (c) Fototeca del IPCE

Como creo que habréis podido comprobar, estamos ante un verdadero genio de la fotografía que nos dejó uno de los más extensos registros que se conocen. Pocos fotógrafos fueron tan polifacéticos como Pando Barrero, capaz de dejar para la historia desde imágenes magistrales de la guerra civil, hasta elegantes posados de moda con la ciudad como testigo, pasando por excelentes fotografías de nuestros monumentos.

sábado, 12 de mayo de 2018

James Abbé: un mito de la fotografía que también visitó Toledo

Son numerosas las entradas del blog en las que he intentado hacer comprender la importancia de Toledo en el mundo de la fotografía como destino visitado por algunos de los fotógrafos más afamados de la historia, desde Henri Cartier-Bresson a Robert Capa pasando por Inge Morath, Marc Riboud, Francesc Català-Roca o Josef Koudelka, por citar solo algunos ejemplos.
En ese elenco de ases me quedaba al menos uno por abordar, y si no lo he hecho antes es por disponer tan solo de dos fotografías suyas y de baja resolución, pero en vista de que no soy capaz de logar más ni mejores fotos suyas en Toledo, creo que ha llegado el momento de incorporar al genial James Abbé a los fotógrafos con una entrada en Toledo Olvidado.
Actualización: gracias a la generosidad de Carlos Vega, autor del maravilloso blog Toledo GCE,incorporo 3 imágenes más que complementan excepcionalmente la entrada.
James Edward Abbé nació en Alfred (EE.UU.) el 17 de julio de 1883 y falleció en San Francisco el 11 de noviembre de 1973.
Forma parte del selecto grupo de fotógrafos estadounidenses que a día de hoy goza de un reconocimiento unánime como uno de los más grandes de la historia. Ello se debe al amplio espectro de su obra, así como a la calidad de sus fotografías.
Comenzó a fotografiar de forma autodidacta cuando contaba con solo doce años. Entre 1898 y 1910 trabajó en la librería que poseía su padre, que tras haber viajado por numerosas ciudades se había establecido en Newport News (Virginia).
El año 1910 supuso un punto de inflexión en su vida: viajó a Europa como reportero del prestigioso diario The Washington Post. Más adelante se estableció como fotógrafo independiente en Virginia entre 1913 y 1917.
En el año 1917 decidió montar su propio estudio en Nueva York. Trabajó haciendo coberturas fotográficas para el diario Saturday Evening Post y el Ladies Home Journal, el New York Times y otras publicaciones de gran nivel.​
Entre 1922 y 1923 compaginó su trabajo como fotógrafo con el de actor y escritor de estudios de cine, alcanzando cierta notoriedad gracias al retrato que hizo a la actriz Jeanne Eagels, por entonces muy famosa.
En Hollywood consiguió hacerse un hueco gracias a su talento, trabajando principalmemte para Mack Sennett o D.W. Griffith.
En 1924 se trasladó a Francia donde fundó su propio estudio en París, publicando sus fotografías en periódicos y revistas como Harper's Bazaar, L'Ilustration, el New York Herald Tribune, Tatler, Vanity Fair, Vogue y Vu.
James Edward Abbé
En su estancia en París entre 1924 y 1932 Abbé retrató a celebridades de cine, bailarinas del Moulin Rouge y modelos de moda como Natasha Rambova vistiendo ropa diseñada por Mariano Fortuny y Madrazo o Jean Patou.
Abbé fotografíó a la gran mayoría de las estrellas del cine, la música y el teatro norteamericano y europeo en los años 20, obteniendo celebérrimas instantáneas entre las que destacan las de Charlie Chaplin, Mary Pickford, Douglas Fairbanks o Marguerite Clark.
Hizo un paréntesis en 1928 para viajar a México a cubrir como reportero la conocida como Guerra Cristera.
Abbé siempre mostró predilección por fotografiar a los protagonistas de las dictaduras, como por ejemplo entre 1929 y 1932 cuando colaboró con la revista alemana Berliner Zeitung Ilustrierte, revista afín al partido de Hitler. En 1934 regresó fugazmente a Estados Unidos, pero al año siguiente estaba de regreso en Europa.
Debido a su enorme reputación como fotoreportero, James Abbé logró ser el primer fotógrafo occidental en realizar un retrato fotográfico a Stalin en el mismísimo Kremlin, escribiendo un completo libro sobre Rusia.
Stalin fotografiado por James Abbé
En 1936 cubrió la Guerra Civil Española en el ejército del general Franco, visitando Toledo a finales de septiembre y comienzos de octubre, obteniendo las fotografías que os mostraré.
Después de la Segunda Guerra Mundial, Abbé se dedicó a la radio y a la televisión, retirándose como articulista especializado en televisión en un diario de San Francisco en los años 60.
James Edward Abbe
Sus dos imágenes toledanas poseen por tanto el inmenso valor de haber sido tomadas por un verdadero mito de la fotografía. La primera que os mostraré es esta estupenda fotografía que retrata en un Zocodover devastado al dirigente falangista José Sáinz Nothnagel, jefe provincial del partido en Toledo. Sáinz posa sonriente y tranquilo el 28 de septiembre de 1936 junto a una mesa (probablemente de las saqueadas durante el asedio en algún bar de la plaza como el Café Español o el Suizo) tras la toma de Toledo por las tropas de Varela. Se observa al fondo la barandilla de forja de los urinarios subterráneos de la plaza, obra del genial Julio Pascual:
El falangista José Sainz en Zocodover tras la liberación del Alcázar el 28 de septiembre de 1936. Fotografía de Edward James Abbé

Otra fotografía que puedo mostraros tomada por Abbé en Toledo retrata a tres mujeres, al parecer resistentes del asedio, entre las ruinas del Alcázar:
Mujeres al ser liberadas tras el asedio del alcázar el 28 de septiembre de 1936. Fotos de Edward James Abbé (C) Artvalue

Aquí aparecen militares en el Alcázar en un entorno de ruina total, tanto en el patio como en alguna habitación interior:
Militares nacionales en el Alcázar tras la toma del Alcázar. Foto de James Abbé.
Militares nacionales en el Alcázar tras la toma del Alcázar. Foto de James Abbé.

Esta foto nos muestra al propio Abbé en el patio del Alcázar junto a los reporteros Richard Massock y Reynolds Packard:
Richard Massock; James Abbe; Reynolds Packard. Fotografiados en el Alcázar (National Gallery, Washington)

Como veis, se trata de fotografías bastante poco conocidas pese a haber sido tomadas por un verdadero genio. Por ello, pese a la baja calidad de reproducción que he podido conseguir, creo que bien merecían esta entrada que me ha permitido acercaros aunque sea brevemente a la vida y obra de James Edward Abbé, toda una referencia en la historia de la fotografía.

Para saber más:
- Web oficial de James Abbé

sábado, 14 de abril de 2018

Un viaje al Toledo de 1898 de la mano de un anónimo francés

Ese inmenso iceberg llamado fotografía histórica toledana sigue emergiendo poco a poco, sacando a la superficie sus tesoros en forma de imágenes rescatadas del olvido. Dentro de los últimos descubrimientos que he podido recopilar en estos meses, destaca una colección de imágenes tomadas por un anónimo francés en septiembre de 1898 y que hoy tengo el placer de poder mostraros.
Se trata de 17 fotografías de pequeño tamaño pero de gran valor, que reside principalmente en su rareza, al mostrar escenas inéditas de finales del siglo XIX registradas por un fotógrafo anónimo francés, a buen seguro un pionero turista adinerado.
Comenzaremos por ver las fotografías de la Plaza del Ayuntamiento, en las que se observa la misma con algunas acacias:
Catedral de Toledo en 1898. Anónimo Francés.
Catedral de Toledo en 1898. Anónimo Francés.
Catedral de Toledo en 1898. Anónimo Francés.

La imagen más destacada de las que este anónimo obtuvo en la plaza del Ayuntamiento es esta en la que vemos un primer plano de una joven. Sin duda, se trata de un privilegio poder ver su rostro mirando a la cámara 120 años después de ser tomada la imagen. ¿Quién se lo iba a decir?
Una joven en la Plaza del Ayuntamiento de Toledo en 1898. Anónimo Francés.

Esta escena de calle está por desgracia en muy mal estado: se observa un personaje como cargando algún material, pero es muy difícil identificar exactamente qué porta, y del mismo modo sería aventurado poder decir exactamente de qué calle se trata...¿tal vez la calle Tornerías?
Una escena de una calle de Toledo en 1898. Anónimo Francés.

También tengo dudas sobre la ubicación exacta de esta otra imagen con varios personajes. Se aceptan sugerencias y aportaciones:
Toledo en 1898. Anónimo Francés.

Esta es una buena estampa del Castillo de San Servando y el Puente de Alcántara:
Puente de Alcántara y Castillo de San Servando en Toledo en 1898. Fotografía de un anónimo francés.

Aquí aparece el Alcázar, que afrontaba el final de las obras de restauración tras el incendio de 1887:
Alcázar y río Tajo en Toledo en 1898. Fotografía de un anónimo francés.
Puente de Alcántara y Alcázar de Toledo en 1898. Fotografía de un anónimo francés.

Esta es una interesante imagen de varios soldados en la puerta del Hospital de Santa Cruz, por entonces dedicado a dependencias militares:
Soldados en la puerta del Hospital de Santa Cruz de Toledo en 1898. Fotografía de un anónimo francés.

Aquí tenemos dos vistas de la Puerta del Sol:
Puerta del Sol en Toledo en 1898. Anónimo Francés.
Puerta del Sol en Toledo en 1898. Fotografía de un anónimo francés.

Mirad qué bella vista de la Puerta del Cambrón, con el palacio de los Duques de Maqueda a la derecha:
Puerta del Cambrón en Toledo en 1898. Anónimo Francés.

En esta vista del torreón exterior del Puente de Alcántara vemos a una señora con sombrilla y dos niños junto a ella. ¿Sería la familia del fotógrafo?
Puente de Alcántara en Toledo en 1898. Fotografía de un anónimo francés.

Esta es la Playa de Safont con Tavera al fondo:
Vista de la vega del Tajo en lazona de Safont en Toledo en 1898. Fotografía de un anónimo francés.

He dejado para el final las más jugosas por varios motivos. Se trata de las fotografías que nos muestran los olmos "negrillos" del Paseo de la Rosa que aún en nuestros días subsisten, habiendo resistido tanto a la devastadora grafiosis como a los malos usos y cuidados que la ciudad les ha proporcionado (hasta hace solo unos años los coches les golpeaban a menudo al aparcar en un desordenado estacionamiento generado a su alrededor):
Olmos negrillos del Paseo de la Rosa en Toledo en 1898. Fotografía de un anónimo francés.
Olmos negrillos del Paseo de la Rosa en Toledo en 1898. Fotografía de un anónimo francés.

El valor de estos olmos autóctonos (Ulmus minor) es enorme. Su antigüedad siempre se había estimado como bastante grande, y se solía decir que provenían de la época del rey Carlos III. Hoy tengo las pruebas documentales que lo avalan: fueron plantados durante el reinado de este monarca por el corregidor Gabriel Amando Salido, que además por lo que se ve, fue un excelente gobernante. A él se le debe el empedrado de varias de las entradas, así como su ensanche, la retirada de las piedras y obstáculos que impedían el tránsito de carruajes en las calles, el primer servicio municipal de recogida de basuras, la "fuente nueva" desde los cerros de la Guía al Puente de Alcántara, la iluminación de la ciudad por la noche con lámparas (aún no eléctricas, claro está, sino de aceite a buen seguro), la construcción de varios puentes y, en mi opinión lo más curioso de todo, el establecimiento en Toledo casi con carácter pionero (solo superados por Valencia) del servicio de Serenos en las calles de la ciudad:
Descripción de las buenas obras desarrolladas en Toledo por su corregidor Gabriel Amando Salido en "El Correo de Madrid o de los Ciegos" el 10 de noviembre de 1796.
Descripción de las buenas obras desarrolladas en Toledo por su corregidor Gabriel Amando Salido en "El Correo de Madrid o de los Ciegos" el 10 de noviembre de 1796. (2)
Descripción de las buenas obras desarrolladas en Toledo por su corregidor Dabriel Amando Salido. Escrito por Antonio Ponz en "Viage fuera de España" (1791)

Por tanto, las fotos que hoy os traigo de estos olmos nos dejan ver a estos ejemplares más de un siglo después de ser plantados (entre 1783 y 1786), y 120 años antes de nuestros días. Es decir, que estas joyas botánicas que vemos a diario llevan plantadas en el Paseo de la Rosa la friolera de más de 230 años. Son anteriores a la Revolución Francesa, han sobrevivido a la Guerra de la Independencia, a las guerras carlistas, a la Guerra Civil...creo que acumulan méritos suficientes como para que el ayuntamiento los proteja y divulgue con algún tipo de figura legal, como podría ser su inclusión en un listado oficial de árboles monumentales de la ciudad.


Esperando que este viaje al Toledo de septiembre de 1898 os haya gustado, me despido con las fotos según están dispuestas en el álbum que aquel viajero cuidadosamente elaboró al llegar a casa en Francia hace ya 120 años:
Toledo en 1898. Fotografía de un anónimo francés.
Toledo en 1898. Anónimo Francés.

sábado, 24 de marzo de 2018

La fabricación artesanal del mazapán en Toledo en el fondo fotográfico de Cristóbal Portillo

Hoy tengo el placer de ofreceros unas imágenes muy interesantes tomadas por el estudio de uno de los mejores fotorreporteros de la historia de España. Me refiero a Cristóbal Portillo Robles, nacido en Cehegín (Murcía) en 1897 y fallecido en Madrid en 1957.
El joven Cristóbal estudió en Granada, descubriendo desde bien temprana edad su pasión y vocación profesional por la fotografía. De este modo, en 1915, cuando contaba con tan sólo 18 años, emigró a París para estudiar a fondo la profesión de fotógrafo.Su estancia en la capital francesa no estuvo exenta de ciertas experiencias traumáticas, como fueron los bombardeos sobre la ciudad que se sucedieron durante la Primera Guerra Mundial, y de los que Portillo tuvo que ser testigo con su corta edad.
Finalizada su formación fotográfica en Francia tras dos años de aprendizaje, regresa a España convertido en un gran retratista, labor que tuvo la oportunidad de desarrollar y perfeccionar con motivo de su servicio militar en la localidad norteafricana de Larache. Allí ejerce como retratista de los mandos y oficiales del ejército español.
El Estado convocó en 1920 unas oposiciones para la plaza de fotógrafo de la aviación, obteniendo Cristóbal la misma y siendo destinado por ello a la Escuela de Pilotos de Getafe.
En esta intensa etapa profesional viajó a Francia, Inglaterra, Alemania e Italia, donde obtuvo un gran número de fotografías de multitud de lugares.
El fotógrafo Cristóbal Portillo. Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico.
En 1931, ya en Madrid, abrió su propio estudio fotográfico en la galería de un último piso en la la calle Concepción Jerónima nº 3, mudándose poco después a la Plaza del Ángel nº 16/17. Consigue gracias a su profesionalidad que este estudio sea uno de los más reconocidos y florecientes de Madrid. No en vano, en él llegaron a trabajar hasta 18 personas.
La obra fotográfica de Cristóbal Portillo tiene dos grandes facetas. Por un lado,la más comercial y necesaria para su sustento diario, es la de fotógrafo independiente, en la que atendía los encargos de empresas y particulares. En paralelo desarrolló también su labor como redactor gráfico en prestigiosos periódicos y revistas de época como Hoja del Lunes, ABC, Mundo Hispánico, Luna y Sol.
En el terreno estríctamente personal, Cristóbal Portillo contrajo matrimonio con Purificación Espadas Padial. De esta relación nacieron sus cinco hijas.
Tras una vida dedicada a la fotografía, Cristóbal Portillo nos dejó el 9 de febrero de 1957, tras una enfermedad que no consiguió separarle de su actividad profesional más que en sus últimos momentos.
A su muerte, sus familiares toman las riendas del estudio fotográfico.Así, su hermano Lorenzo Portillo (1895-1964), sigue fotografiando firmando sus trabajos con el pseudónimo “Reflejos” y las propias hijas de Cristóbal continúan al frente de la labor profesional del prestigioso Estudio hasta 1997.
Su obra está en nuestros días siendo divulgada principalmente por el Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, desde que en 2002 adquirió la friolera de 941.299 imágenes fotográficas en diferentes soportes y formatos que constituyen su obra. Esta ingente cantidad de material se encuentra custodiada y descrita en un total de 65.676 registros a los que hay que añadir un fondo documental compuesto por 104 carpetillas.
El contenido abarca desde eventos y actos políticos, culturales o institucionales, hasta una gran cantidad de material aeronáutico, pasando por amplios reportajes sobre urbanismo, especialmente centrado en la ciudad de Madrid.
Entre el material de Portillo se encuentra un precioso reportaje realizado en Toledo probablemente para ilustrar una publicación relacionada con la fabricación artesanal del mazapán de Toledo. De este modo, un miembro del estudio de Portillo viajó a Toledo visitando varios obradores. Las imágenes, tomadas en los años 60 (por ello el autor es algún miembro del estudio de Cristóbal Portillo tras la muerte de éste), dan fe de la elaboración del dulce toledano por antonomasia cuando se producía aún de forma totalmente artesanal usando hornos de leña o carbón Así, fotografió la fábrica de Mazapán de José Barroso, situada en uno de los inmuebles más bellos de la ciudad: la Casa de la Moneda de la calle Núñez de Arce.
Aquí vemos el acceso al inmueble. Se observa al inicio del patio la portentosa reja de forja obra de Julio Pascual:
Casa de la Moneda en los años 50 cuando acogía la fábrica de Mazapán de José Barroso. Fotografía de Cristóbal Portillo © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Casa de la Moneda en los años 50 cuando acogía la fábrica de Mazapán de José Barroso. Fotografía de Cristóbal Portillo © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Ya en otro obrador, en este caso en el del histórico de "Santo Tomé" (gracias a Juan Ignacio de Mesa por la identificación del lugar y de las personas) fueron tomadas excelentes fotografías de las labores habituales en el proceso de fabricación del mazapán. En esta foto aparece el señor Polo (que también era el encargado de la barca que pasaba el Tajo el día Del Valle) con la almendra preparada para ser molida:
Fabricación artesanal de mazapán en Toledo en los años 50 en la fábrica de José Barroso. Fotografía de Cristóbal Portillo © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Aquí aparecen muchas mujeres empleadas del obrador de Santo Tomé cortando la masa de las figuritas:
Fabricación artesanal de mazapán en Toledo en los años 50 en la fábrica de José Barroso. Fotografía de Cristóbal Portillo © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Esta es la fase en la que se usa una brocha (con el Sr. Leoncio en primer término) para untar una capa de huevo que confiere el típico aspecto dorado al mazapán tras la cocción:
Fabricación artesanal de mazapán en Toledo en los años 50 en la fábrica de José Barroso. Fotografía de Cristóbal Portillo © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Aquí observamos cómo la masa es introducida en el horno. El maestro hornero que figura en el centro de la imagen era Andrés Mejía García Patos, aunque todo el mundo le conocía por el nombre de Luis:
Fabricación artesanal de mazapán en Toledo en los años 50 en la fábrica de José Barroso. Fotografía de Cristóbal Portillo © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Aquí vemos a la señorita Pity terminando de decorar una de las típicas anguilas de mazapán. Al parecer el escamado de las mismas fue una innovación decorativa creada por el obrador de Santo Tomé:
Decorando una anguila. Fabricación artesanal de mazapán en Toledo en los años 50 en la fábrica de José Barroso. Fotografía de Cristóbal Portillo © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Vemos en esta estampa varias torres con cajas para colocar en su interior las anguilas:
Pila de cajas con anguilas de mazapán. Fabricación artesanal de mazapán en Toledo en los años 50 en la fábrica de José Barroso. Fotografía de Cristóbal Portillo © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Además de este reportaje, el fondo toledano de Portillo tiene dos fotos más. Una de ellas es esta vista de Toledo con el Cigarral del Carmen en primer término. Este cigarral acoge hoy la mejor biblioteca privada de libros antiguos de España, dentro de la colección recopilada por su dueño D. Javier Krahe. Por el estado de terminación de la restauración del Alcázar, cuyas obras finalizaron hacia 1965, pienso que es una imagen tomada hacia 1963, por lo que lo más probable es que se obtuviera tras la muerte de Cristóbal por algún miembro de su estudio:
Cigarral del Carmen en los años 60. Fotografía de Cristóbal Portillo © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Para finalizar, esta vista del callejón más estrecho de Toledo, el Callejón de la Soledad:
Callejón de la Soledad hacia 1960. Fotografía del estudio de Cristóbal Portillo © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Esperando que os haya gustado esta curiosa serie de fotos de la fabricación de una de nuestras señas de identidad gastronómicas, os dejo con una vista actual de la casa contigua a la preciosa Casa de la Moneda, que ahora acoge el Consejo Consultivo. Aún es legible en ese inmueble anejo un cartel de otra fábrica de Mazapán, de Ángel Barroso, probablemente familiar de José:

viernes, 9 de marzo de 2018

Cuatro rarísimas fotos tomadas en Toledo a finales del siglo XIX

En la historia de la fotografía ha habido una larguísima sucesión de hitos tecnológicos, a veces ligados a avances en las técnicas de los propios fundamentos físico-químicos que obran el milagro fotográfico, y en otras ocasiones ligados a avances más palpables como son las cámaras fotográficas y todos sus complementos y accesorios.
En esta apasionante historia se intercalan algunos casos muy curiosos, que hoy son muy importantes pues ayudan sobremanera a la datación de ciertas joyas fotográficas.
Uno de ellos es la aparición de la cámara Frena nº1, aparecida en Inglaterra entre 1893 y 1894.
Camara Frena Nº1
Las fotografías obtenidas con esta cámara son muy características pues presentan todas unos bordes aserrados, debidos a la forma que tenían los negativos específicamente fabricados para estas cámaras, que fueron de las primeras en poder cambiar de negativo con cierta rapidez gracias a un ingenioso mecanismo interno.
Caja de negativos de las cámaras Frena. R & J Beck Ltd, London. Colección de Early Photography

Recientemente, los geniales gestores de "Photos of the past" identificaron 4 fotografías tomadas en Toledo por un viajero británico anónimo a finales del siglo XIX que hoy tengo el placer de ofreceros. En las cuatro se observa el mencionado borde aserrado. Comenzaremos por ver una maravillosa vista de la calle Ancha con la catedral al fondo. La esquina que aparece a la izquierda es además otro lugar importante en la historia de la fotografía española, pues acogió durante décadas la sede de Fotografía Rodríguez:
Calle ancha en Toledo hacia 1895. Fotografía probablemente tomada con una cámara modelo Frena nº1.

La segunda es un vista muy bella de la Puerta del Cambrón. Aparecen en ella algunas mujeres que bien podrían ser recoveras bargueñas, y como siempre que me paro a reflexionar sobre alguna imagen antigua, pienso que esas personas -a buen seguro tan humildes y anónimas- es como si revivieran por unos instantes cuando miramos estas fotografías más de un siglo después:
Puerta del Cambrón en Toledo hacia 1895. Fotografía probablemente tomada con una cámara modelo Frena nº1.

La tercera imagen es una vista del Torno del Tajo desde el Puente de Alcántara. Es una gozada ver con qué fuerza rompía el agua en el azud de los molinos de San Servando, sin que ello supusiera que, una vez superados los primeros metros de agitación, se generasen las asquerosas espumas que hoy tenemos la desgracia de ver. Aunque más asqueroso aún es tener que escuchar que tenemos que asumir como normal que el batido o agitación del agua genere semejante "fiesta de la espuma" a diario (Dejen de tomarnos por tontos, señores de la Confederación Hidrográfica de Tajo):
Torno del río Tajo en Toledo hacia 1895. Fotografía probablemente tomada con una cámara modelo Frena nº1.

La última imagen es una vista de la Catedral desde la Plaza del Ayuntamiento. Aparecen varios personajes, alguno de ellos sacerdote, bien abrigados con capas castellanas, lo que nos da idea de que las fotografías debieron tomarse en los meses de otoño-invierno:
Catedral de Toledo hacia 1895. Fotografía probablemente tomada con una cámara modelo Frena nº1.

Esperando que este breve repaso a una pequeña parte de la historia de la fotografía a partir de cuatro rarísimas fotografías os haya gustado, me despido agradeciendo a "Photos of the past" este hallazgo que hoy comparto con todos vosotros.
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall