viernes, 7 de junio de 2013

Toledo en 1935 fotografiado por Josep Gaspar i Serra

Josep Gaspar i Serra fue un famoso director de cine y fotógrafo nacido en Manresa en 1892. Hijo de un comerciante de calzado, se trasladó con familia a Barcelona donde comenzó sus estudios en el colegio de La Salle. Al finalizar los mismos, comenzó a trabajar como contable en la casa Gaumont, dedicada principalmente a la venta de aparatos de fotografía y cine al por mayor. Su formación en la sede de Gaumont en París significó un paso importante para su futura carrera.
Así, muy pronto empezó a colaborar en la prensa ilustrada catalana publicando sus fotografías en las principales revistas gráficas de su tiempo como Mundo Gráfico, Estadio, El Heraldo o Imágenes.
Al mismo tiempo, formó parte del grupo conocido como "los tres reyes mágicos" junto con los también fotógrafos Josep María Sagarra y Pau Lluís Torrents. Como fotógrafo fue uno de los pioneros de la fotografía aérea catalana y española, y fue el fotógrafo oficial del aeródromo Canudas entre 1920 y 1933.
Josep (José) Gaspar en 1935
Sin embargo su carrera profesional estuvo siempre ligada al mundo de cine, por lo que también es considerado como uno de los pioneros de la cinematografía catalana, dedicándose a este campo casi exclusivamente desde 1933. Como cameraman y posteriormente como director de fotografía produjo a lo largo de su carrera entre 1908 y 1946 una extensa filmografía, entre la que podemos destacar el documental Gente y Paisaje de Cataluña. También plasmó los acontecimientos de la Semana Trágica en el filme Los sucesos de Barcelona (1909). En 1910 filmó la Revolución en Portugal y en 1919 varios cortos documentales sobre industrias locales catalanas exhibidos en Nueva York. También se dedicó al género taurino en pelícilas como Biografía y muerte de Joselito (1920)o Pedrucho (1925). Posteriormente sobresalió como fotógrafo cinematográfico y dirigió sainetes a partir de 1934.
En 1949 se trasladó a Montevideo contratado por Pau Lluís Torrents. Cuatro años más tarde se fue a Argentina donde montó unos estudios fotográficos. Poco tiempo después sufrió un accidente que lo dejó impedido laboralmente. Por esta razón y dada su edad decidió volver a España instalándose de nuevo en Barcelona, ​​donde le fue muy difícil encontrar trabajo. En 1969 y dentro de la Semana Cinematográfica de Molins de Rei se le rindió un homenaje para procurarle ayuda y reconocerle los méritos. Gaspar murió en Barcelona el 12 de enero de 1970.
En 1935 visitó Toledo para dirigir la película de comedia titulada ¡Qué tío más grande!, adaptación cinematográfica de la obra de Pedro Muñoz Seca y que protagonizaron Rafael Arcos y Maruja Carrizo.
Cartel de ¡Que tio más grande! (1935)
Cartel de ¡Que tio más grande! (1935)
Durante su estancia en los primeros meses de 1935 Gaspar fotografió Toledo de modo absolutamente magistral, demostrando un dominio de la cámara al alcance de muy pocos. Son fotografías de un valor excepcional, no ya por su calidad y belleza, sino por mostrar la ciudad solo un año antes de la devastación sufrida en la guerra civil. Se conservan en el Archivo Nacional de Cataluña. Comenzaré por mostraros las panorámicas y vistas:
Toledo en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1942
Toledo en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1527
Toledo en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1526
Toledo en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1533
Toledo  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1538
Toledo en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1535
Toledo en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1534
Crucero en Toledo en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura
Toledo en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1531

En estas destaca la curiosa presencia del edificio de la Escuela Normal de Magisterio, uno de los más efímeros de la ciudad, y que se situaba en el actual Paseo de Sisebuto:
Toledo  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1539
Toledo  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1536

José Gaspar también fotografió el entorno de la Catedral:
Calle Sixto Ramón Parro en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1573
Calle Cardenal Cisneros en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1572
Puerta de los Leones en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1563
Puerta de los Leones en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1562

Son soberbias sus fotografías de la ribera del Tajo:
Playa de Safont  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1546
Ribera del Tajo  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1542
Ribera del Tajo  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1541
Ribera del Tajo  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1540
Toledo en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1525

El Puente de San Martín:
Puente de San Martín en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1561
Puente de San Martín  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1543

El de Alcántara:
Puente de Alcántara en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1550

Aquí los imponentes almeces de la Ermita del Valle:
Almeces de la ermita del Valle  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1547

San Juan de los Reyes:
San Juan de los Reyes en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1549

El Castillo de San Servando:
Castillo de San Servando en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1548

La Plaza de Zocodover:
Plaza de Zocodover en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1560

La Posada de la Sangre, en su último año de existencia:
Posada de la Sangre en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1567
Posada de la Sangre en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1566

Esta es la zona cercana al Hostal del Cardenal:
Niños en Toledo en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1569

La Posada de la Hermandad:
Posada de la Hermandad en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1574

Aquí vemos la Casa del Diamantista:
Casa del Diamantista en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1528

La Puerta de Valmardón:
Puerta de Valmardón  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1555

Pero las fotografías más valiosas y curiosas de la serie se corresponden al mítico Palacio de La Sisla donde fueron grabados muchos interiores del filme. Hasta hoy se había escrito mucho sobre la opulencia y belleza interior de este palacio casi legendario hoy desaparecido. Enclavado en la zona de la Sisla -hoy terreno militar- donde en su día se levantara el Monasterio Jerónimo del mismo nombre, este palacio fue edificado a comienzos del siglo XX por Consuelo Cubas, Condesa de Arcentales, señora de Pelizaeus y Condesa de Santa María de la Sisla. Era hija de los marqueses de Cubas y de Fontalba. El impresionante edificio aprovechó parte de los restos que aun quedaban del antiguo convento. Próximamente espero publicar una entrada específica dedicada a la historia de este palacio, del que hoy apenas queda nada. Las fotografías del rodaje no dejan lugar a dudas sobre la belleza y el lujo de su interior:
Rafael Arcos y Maruja Carrizo en el rodaje de Qué Tío Más Grande en el Palacio de la Sisla en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1570
Palacio de la Sisla en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1565
Palacio de la Sisla en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1564
Dibujo

Aquí vemos al propio Gaspar:
Josep Gaspar en el Palacio de la Sisla en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1571

Aquí vemos los espectaculares jardines. El grupo escultórico quedó destruido en la guerra civil pues el palacio sirvió primero de refugio a los requetés del ejército nacional y más tarde a las milicias republicanas en 1937:
Palacio de la Sisla  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1554
Palacio de la Sisla en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1553jpg
Palacio de la Sisla en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1552
Palacio de la Sisla en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1551

Josep Gaspar regresó a Toledo hacia 1940 y fotografió la ciudad destruida, con un aspecto desgraciadamente muy distinto al que pudo ver en 1935:
ANC1-23-N-1559 bien
Cuesta de Carlos V en la posguerra. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1556
Cuesta de Carlos V  en la posguerra. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1558
Cuesta de Carlos V en la posguerra. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1557

Como veis se trata de verdaderas joyas absolutamente desconocidas hasta hoy en Toledo. Una muestra más del enorme camino que aún resta por recorrer en la búsqueda de imágenes históricas de la ciudad. Varias de estas fotografías formarán parte del libro Toledo Olvidado 2 que gracias a todos vosotros verá la luz en Navidad y cuya búsqueda de mecenas concluye hoy. No tengo palabras para agradeceros todo el apoyo en la campaña. Es realmente emocionante saber que esta pasión por Toledo y su historia fotográfica es compartida de modo tan generoso con tanta gente.

viernes, 24 de mayo de 2013

La calle por la que a duras penas pasaba la Custodia de Arfe

Dentro de la historia de la procesión del Corpus Christi por las calles Toledo, de la que se tiene por primera vez constancia documental en 1418, no es frecuente hablar del recorrido pues se suele asumir que quedó fijado desde tiempo inmemorial. En realidad es casi así. Salvo en los primeros años, en que el recorrido se realizaba exclusivamente por las calles más cercanas a la Catedral, ya en el siglo XVI se fijó un recorrido mucho más amplio que ha llegado a nuestros días con pocas variaciones.
La modificación más sustancial en el mismo se produjo en fecha reciente, en el año 1985, cuando el fenómeno del turismo se masificó -en 1980 se declaró a la Fiesta por antonomasia de Toledo como "de Interés Turístico Internacional"- de modo que era necesario suprimir las partes de la carrera más angostas y ampliar en la medida de lo posible el itinerario de la procesión.
Históricamente, la calle del recorrido en la que la Custodia de Arfe tenía más dificultades para pasar y en la que no podían colocarse en alguno de sus puntos personas a los lados era el Callejón de Jesús y María, que une Alfonso XII con Trinidad.
La estrechez de esta vía hacía que los toldos en este punto tuviesen un ancho reducidísimo, pareciendo casi más una faja que un toldo como los del resto del recorrido. Se conservan estas fotografías en las que se aprecia bien la estrechez de la calle y podemos ver la Custodia desfilando por ella. También se pueden observar las reducidas dimensiones del toldo que allí se colocaba:
El Corpus en el Callejón de Jesús y María  © Fondo Rodríguez. Archivo Histórico Provincial. JCCM. Signatura CMB1-036-31
El Corpus en el Callejón de Jesús y María  © Fondo Rodríguez. Archivo Histórico Provincial. JCCM. Signatura CMB1-036-30
Mangas Corpus. Callejón de Jesús y María. Hnos. Rodríguez

Fue en 1985, con motivo del IX Centenario de la Reconquista de la ciudad, cuando a petición del pueblo de Toledo se suprimió el paso por este estrecho callejón y se amplió el recorrido prolongándolo por toda la calle Alfonso XII, para girar a la izquierda por la Calle Rojas y a la altura de la Iglesia del Salvador volver a girar a la izquierda por la calle Trinidad. En esta imagen aérea se ve en amarillo el trozo suprimido, en verde el añadido y en rojo el que ha permanecido inalterado:
Modificación en el recorrido del Corpus en la segunda mitad del siglo XX

De nuevo la fotografía histórica nos permite revivir el pasado y recordar estas curiosidades y anécdotas hoy casi olvidadas que forman parte también de la preciosa historia de nuestra fiesta mayor que tras los poco afortunados años de las dos procesiones parece que vuelve por sus fueros -en jueves, por supuesto- para orgullo de los que amamos Toledo.
Feliz Corpus 2013 a todos, y millones de gracias por el apoyo al segundo volumen de Toledo Olvidado, que afronta los últimos 15 días de recaudación.

viernes, 10 de mayo de 2013

Las evidencias fotográficas del transporte de madera hasta Toledo a través del Tajo

La ciudad de Toledo requirió durante siglos del suministro de importantes cantidades de madera para la construcción de sus grandes edificios civiles y religiosos. Era una demanda superior a lo que podía ofrecer su entorno más cercano, especialmente los Montes de Toledo, cuyo fuerte forestal se centraba más en otros productos como el carbón y la leña al no poseer en cantidad suficiente las especies más usadas en construcción como podían ser el pino o la sabina.
Había por tanto que importar esa madera constructiva de las zonas madereras de Castilla, y para ello Toledo contaba con un maravilloso cordón umbilical que le unía a ellas: el río Tajo.
Las célebres maderadas consistían en la preciosa pero durísima tarea de transportar los grandes troncos desde las zonas forestales cercanas al Tajo en las provincias de Cuenca y Guadalajara hasta las ciudades de destino, como en este caso era Toledo. En ellas, los hábiles y rudos gancheros eran capaces de sortear las mil y una dificultades que el río ofrecía -rápidos, meandros, azudes y obstáculos- hasta conseguir llevar esta enorme y preciada carga al destino final.
De este modo la ciudad de Toledo está plagada de edificios -especialmente desde la época mudéjar- cuya estructura o/y decoración está constituida por madera de la Serranía de Cuenca y en menor medida de las sierras de las provincias de Guadalajara, Teruel o Soria.
Arroyo del Aserradero con troncos en sus orillas procedentes de las maderadas que descendían por el Tajo desde las sierras de Cuenca y Guadalajara. Detalle de un grabado de Toledo por Ambrogio Brambilla en 1585. Con el declive económico de España en general y de Toledo en particular, que se acentuó especialmente en los siglos XVIII y XIX, la demanda de madera fue disminuyendo al ser pocos los edificios de nueva planta que requerían este material.
Del mismo modo, este método de transporte -si bien sobrevivió hasta bien entrado el siglo XX- fue cayendo en desuso en especial con la llegada del transporte por ferrocarril.
En el caso de Toledo, el tren llegó en el año 1858. Pues bien, observando detenidamente copias en alta resolución de una serie de fotografías tomadas justo un año antes, en 1857, descubrí con asombro lo que puede ser la única evidencia fotográfica conocida del transporte de grandes troncos de madera a través del Tajo hasta Toledo.
Estas fotografías -editadas por Ferrier & Soulier y cuya autoría se disputan Charles Clifford y Jean Laurent- muestran grandes maderos en la zona de la Cornisa entre la Iglesia de San Sebastián y el Convento de San Gil, colocados bien en el suelo o apoyados sobre la pared de una casa. Desde los troncos más cercanos al rodadero se observa que surge una huella de arrastre de los mismos que llega hasta la propia orilla del río. Como quiera que parecería absurdo llevar a la orilla esa veintena de grandes troncos, se infiere que la huella es ascendente, es decir, que correspondería al izado con sogas de los mismos desde la Cornisa para llevarlos allí desde la orilla.
Se deduce pues que esos troncos habían llegado allí a través del río, en lo que podría ser una de las últimas maderadas que llegó a Toledo antes de la puesta en funcionamiento del ferrocarril.
A continuación os ofrezco la serie de imágenes ampliadas para que veáis con vuestros propios ojos lo que acabo de exponer:
Posible evidencia fotográfica de una maderada en Toledo usando el Tajo. Fotografía de Charles Clifford o Jean Laurent en 1857 (detalle)
Posible evidencia fotográfica de una maderada en Toledo usando el Tajo. Fotografía de Charles Clifford o Jean Laurent en 1857 (detalle)
Posible evidencia fotográfica de una maderada en Toledo usando el Tajo. Fotografía de Charles Clifford o Jean Laurent en 1857 (detalle)
Posible evidencia fotográfica de una maderada en Toledo usando el Tajo. Fotografía de Charles Clifford o Jean Laurent en 1857 (detalle)
Posible evidencia fotográfica de una maderada en Toledo usando el Tajo. Fotografía de Charles Clifford o Jean Laurent en 1857 (detalle)

Evidentemente no tengo mayor prueba que pueda demostrar que esos troncos habían sido trasladados a Toledo en una maderada, pero creo que las fotografías son lo suficientemente elocuentes como para deducir que usando la lógica casi no cabe otra explicación.
Sea como fuere, lo que sí está demostrado es que esta fue la manera en que llegaron a Toledo históricamente los enormes troncos que hoy podemos admirar en nuestros monumentos. Una prueba más de lo que el Tajo era para Toledo: fuente de vida, pero también fuente de riqueza y canal de comunicación.
Para saber más:
- El Transporte Fluvial de Madera en España, por Juan Piqueras Haba y Carme Sanchís Deusa.

No quiero terminar sin antes agradeceros la impresionante respuesta para la financiación mediante micromecenazgo de Toledo Olvidado 2. Es muy emocionante saber que después del primer libro os sigue apeteciendo ver más increíbles fotos de Toledo en un segundo volumen. Aún queda un mes para poder ser mecenas: ya sabéis que cuanto más se recaude mejor será el libro.
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall