En el caso concreto de fotografías que muestran monumentos desaparecidos este olvido es algo más comprensible, pues la identificación de la instantánea ya sólo es posible para alguien conocedor de la ciudad que sea capaz de reconocer el monumento en cuestión.
Por eso es tan apasionante la fotografía histórica: siempre es posible que la sorpresa llegue el día menos pensado en forma de fotografía inédita o desconocida. Toledo cuenta con la enorme suerte de tener entre sus vecinos a dos de los mayores expertos en fotografía estereoscópica de España: los conquenses Paco de la Torre y Laura Valeriano. Esta pareja está siempre pendiente de cada exposición y cada nueva publicación relacionada con esta modalidad fotográfica y cuentan con una excelente red de contactos. Por fortuna, acudieron a la inauguración de la exposición de la Fundación Mapfre "Una imagen de España. Fotógrafos estereoscopistas franceses (1856-1867)" donde descubrieron dos auténticas joyas: las únicas fotografías hasta ahora encontradas protagonizadas por la Puerta de San Ildefonso, demolida en 1871 y a la que ya dediqué una entrada en su día.
Con su habitual amabilidad e interés por lo toledano, Paco y Laura me avisaron del hallazgo -que para mí supuso una verdadera alegría- y se pusieron en contacto con el propietario de las imágenes, el granadino Carlos Sánchez Gómez, el cual accedió a que pudiera publicar las imágenes en este blog.
Mi agradeciemiento es por tanto inmenso tanto a Carlos Sánchez por ceder las imágenes como a Paco y Laura por hacer el descubrimiento y por sus gestiones para conseguir las fotografías.
Se trata de dos tomas estereoscópicas del catálogo Vues d'Espagne, de Alexis Gaudin et frère, publicado sobre 1858 en la revista parisina La Lumière. En concreto son la número 133 -Exterieur de la porte de l'Alcantara- y la 137 -Entrée du pont de l'Alcantara-. Cabe la posibilidad de que el autor de las fotografías fuese Eugène Sevaistre.
Aquí tenéis la primera de ellas, que muestra su fachada con el arco árabe de herradura y sobre él la hornacina de la estatua en alabastro de San Ildefonso atribuida a Juan Bautista Monegro (aunque parece que fue realizada por Diego de Velasco) y con la inscripción:
S. Ildefonso diuo tutelari To
let. D. D. anno Dom. M. D.
lxxv. Phillippo. II. Hispan.
Rege.
Al fondo pueden verse los restos del demolido Convento del Carmen Calzado:
La otra toma muestra la cara posterior. Al fondo se ve la otra puerta que cerraba la Plaza de Armas, la denominada entonces Puerta de Alcántara:
Cuando se publicaron las fotografías en 1858 aún faltaban diez años para que se demoliera el cercano Artificio de Juanelo. Fue precisamente en esa demolición con dinamita del Ingenio de Juanelo cuando se dañó la Puerta de San Ildefonso, al menos en la opinión del arquitecto municipal Ramiro Amador de los Ríos, quien escribiera lo siguiente:
"quebrantado el torreón de la Puerta de San Ildefonso por el lapso de los tiempos y el abandono, y principalmente por el efecto de los barrenos con que fueron a principios de 1868 volados los restos del famoso Artificio de Juanelo, el torreón a que aludimos amenaza inminente ruina, con peligro seguro para los transeuntes, a causa de lo cual fue denunciado por el arquitecto del Municipio en 1870".
Aunque se barajó la posibilidad de una restauración, en la pugna acaecida en la Comisión de Monumentos entre el arquitecto municipal -el citado Ramiro Amador de los Ríos- que abogaba por el derribo y el de la Diputación -Mariano López Sánchez- que abogaba por la restauración, finalmente se impuso por desgracia la tesis del primero.
La demolición comenzó en enero de 1871 con la orden de llevar la estatua de San Ildefonso y los restos de valor que pudieran aparecer al Museo Provincial.
Sorprende que fuese Ramiro Amador de los Ríos, hijo de José Amador de los Ríos, el que se inclinara por la demolición cuando fue su padre quien dibujara años antes el mejor plano de dicha puerta en la obra Monumentos Arquitectónicos de España:
Sea como fuere, lo cierto es que gracias a las fotografías que hoy podemos ver esta puerta no murió del todo. Es una de las maravillosas ventajas de la fotografía: inmortalizar la realidad de un preciso instante, que al verlo parece volver a hacerse presente. Y en el caso de la fotografía estereoscópica, esta sensación es aún mayor por el efecto tridimensional, por lo que animo a todos a visitar esta exposición donde están los originales de estas fotografías. También recomiendo comprar el catálogo de la exposición.
Para finalizar, una pequeña reflexión sobre lo acontecido en el entorno del Puente de Alcántara entre 1864 y 1871. En 1864 se demolió la Puerta de Alcántara para facilitar el acceso a la actual calle Gerardo Lobo. Con ello se rompía la unidad de la Plaza de Armas del Puente. Cuatro años después, muy cerca de allí se demolían con dinamita los restos del mundialmente famoso Artificio de Juanelo para ubicar allí las Turbinas de Vargas. Esas voladuras dañaron la Puerta de San Ildefonso que como hemos visto fue demolida sólo tres años después. En siete años, por tanto, se destruyeron tres joyas patrimoniales en un reducidísimo espacio físico en pos de un desarrollo, una modernidad y un progreso muy mal entendidos.
Casualmente, solo dos años antes de que comenzara este penoso ciclo, en 1862, Gustavo Adolfo Bécquer escribió en Toledo su célebre Tres Fechas, donde destacaban por ser tristemente premonitorias estas líneas:
«En nombre de los poetas y de los artistas, en nombre de los que sueñan y de los que estudian, se prohíbe a la civilización que toque a uno solo de estos ladrillos con su mano demoledora y prosaica.»