sábado, 23 de octubre de 2021

El Palacio de los Condes de Oñate

Las mejores descripciones históricas del Palacio de los Condes de Oñate las realizaron Balbina Martínez Caviró en 2004 (El llamado Palacio de Oñate, en Toledo, y sus sucesivos propietarios), así como en 2016 el gran Rafael del Cerro Malagón en un par de artículos publicados en ABC Toledo (aquí la primera entrega y aquí la segunda). En ellos, se desgrana minuciosamente los avatares de este céntrico edificio situado en la calle Trinidad. En la presente entrada, por mi parte, resumiré dicha historia y aportaré como novedad una buena serie de fotografías del inmueble para completar la información gráfica dispobible sobre él.
Sabemos que en este lugar se asentaron las enormes casas principales de los Barroso en época bajomedieval, que pasaron en 1493 a ser propiedad de otra importante familia, los Niño. Su denominación como Palacio de los Condes de Oñate, se debe a que, por ventas y herencias sucesivas, en el siglo XVIII, el edificio pasó a José de Guzmán y Guevara, VI marqués de Montealegre y de la Quintana, el cual heredó de su tío materno, Diego Gaspar Vélez de Guevara, el título de XII conde de Oñate.
Se trata de un gran edificio que tiene dos puertas hacia la citada calle Trinidad y una tercera, trasera, que da la plaza del padre Juan de Mariana. Se sitúa contiguo al convento de Jesús y María, hoy sede del Archivo Histórico Provincial. Posee una bella portada con elementos originales y propios de la arquitectura toledana del siglo XVI, realizada cuando el edificio era propiedad del matrimonio formado por María Niño de Ribera y Lope de Conchillos. En los extremos del dintel de la portada, unas ménsulas sostienen dos flameros típicamente platerescos que sirven de marco a un semicírculo que contiene el escudo de la familia Niño, que cuenta con siete flores de lis. Debió ser una gran casona a juzgar tanto por los planos como por las fotografías que más adelante mostraré.
A finales del siglo XIX su propietario era José Cea y se barajó la posibilidad de construir el nuevo teatro de la ciudad en este solar derribando el edificio, algo que finalmente se desechó. A comienzos del siglo XX el palacio pasó a manos del industrial Juan Boix y André, sirviendo el palacio temporalmente como sede del servicio de correos mientras duraban las obras del edificio postal de la calle de la Plata. De comienzos del XX datan las primeras imágenes del inmueble:
Palacio de los Condes de Oñate en la calle Trinidad hacia 1900. Colección Luis Alba. Palacio de los Condes de Oñate en la calle Trinidad hacia 1900. Colección perticular. Palacio de los Condes de Oñate en los años 20. Fotografía tomada por Marion Eaton Dunbar o Mary Evelyn Armstrong para la Hispanic Society of America En la posguerra el palacio pasó a ser gestionado por la Fábrica de Armas. Fue bajo sus auspicios cuando en 1947 se emprende la gran reforma del edificio, inicialmente pensada para acoger un colegio para los hijos de los obreros, mayoritariamente por entonces residentes en el centro histórico. De este modo, Rafa del Cerro nos cuenta que el 26 de febrero de 1947, Visitación Pérez, en nombre de la Fábrica de Armas solicita al Ayuntamiento el derribo y la reconstrucción del palacio con un proyecto firmado por el arquitecto César Álvarez Casado. Con los cascotes y escombros del derribo se rellenó el hueco que aún quedaba en el solar de la antigua capilla de la Beata Mariana junto a San Juan de los Reyes. La idea era que las clases de los niños se situaran en la planta baja, con acceso por la calle de la Trinidad, mientras que las niñas entrarían por la plaza del padre Juan de Mariana en la planta superior. El proyecto planteaba que las terrazas permitieran practicar “Gimnasia” y el patio -iluminado por una gran claraboya- sirviera para celebrar actos culturales. Sobre la puerta principal se colocó una imagen de Santa Bárbara tallada por Cecilio Béjar, como patrona del Arma de Artillería a la que se adscribía la Fábrica de Armas. De esta reforma se conserva una extensa serie de imágenes que mi buen amigo David Utrilla digitalizó hace unos años y que hoy os ofrezco. Dan una fiel idea de las dimensiones del edificio y del calado de la reforma del palacio:
Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Digitalizada por David Utrilla Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Digitalizada por David Utrilla Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Digitalizada por David Utrilla Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Digitalizada por David Utrilla Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Digitalizada por David Utrilla Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Digitalizada por David Utrilla Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Digitalizada por David Utrilla Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Digitalizada por David Utrilla Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Digitalizada por David Utrilla Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Digitalizada por David Utrilla Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Digitalizada por David Utrilla Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Digitalizada por David Utrilla Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Digitalizada por David Utrilla Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Digitalizada por David Utrilla Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Digitalizada por David Utrilla Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Digitalizada por David Utrilla Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Digitalizada por David Utrilla Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Digitalizada por David Utrilla. Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Digitalizada por David Utrilla. Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate.  Digitalizada por David Utrilla Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate.  Digitalizada por David Utrilla Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Digitalizada por David Utrilla. Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Digitalizada por David Utrilla. Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Digitalizada por David Utrilla Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Digitalizada por David Utrilla Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Digitalizada por David Utrilla Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Digitalizada por David Utrilla Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Digitalizada por David Utrilla Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Digitalizada por David Utrilla Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Digitalizada por David Utrilla Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Digitalizada por David Utrilla. Estas otras imágenes son de la colección del coronel José Luis Isabel y datan de la misma reforma: Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Inicio de la reforma de la puerta principal en 1947. Foto. Col. J.L. Isabel Sánchez Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Fachada principal tras su reforma. Foto. Col. J.L. Isabel Sánchez Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Obras en la fachada de la plaza Juan de Mariana. Foto. Col. J.L. Isabel Sánchez Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Obras en la puerta principal en 1947. Foto. Col. J.L. Isabel Sánchez Obras en el Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Construcción del escenario en el patio central. Foto. Col. J.L. Isabel Sánchez Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Aspecto del patio en 1947. Foto Col. J.L. Isabel Sánchez Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate. Entrada de la plaza Juan de Mariana en 1947. Foto. Col. J.L. Isabel Sánchez Sin embargo, aquella reforma nunca tuvo como utilidad la inicialmente pensada para los hijos de obreros, pues pronto se habilitaron colegios en zonas más cercanas a la Fábrica de Armas como por ejemplo el Poblado Obrero. Por ello, el palacio de los Condes de Oñate se destinó a otros usos encomendados al Frente de Juventudes, cuya primera academia impartió clases en el edificio. Más adelante acogió el Hogar Juvenil bajo la tutela de la Delegación Nacional de Juventudes. De esta etapa se conservan estas fotografías:
Palacio de la Trinidad o de los Condes de Oñate cuando era el Hogar Juvenil de la Delagación de Juventudes en época franquista Teatrillo de la sede del Hogar Juvenil de Toledo en el antiguo palacio de los Condes de Oñate de la calle Trinidad. Fondo Rodríguez, Archivo Histórico Provincial, JCCM signatura Album3-0790 Rosal banksiae del Palacio de los Condes de Oñate en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Palacio de los Condes de Oñate hacia 1970 en la calle Trinidad cuando acogía el Hogar Juvenil. Se ven los toldos del Corpus. Algo más tarde, en 1967, Marc Flament tomó esta bella fotografía del palacio:
Portada de la calle Trinidad, palacio de los Condes de Oñate, en Toledo hacia 1967 por Marc Flament Con la llegada de la democracia, el edificio ha servido como sede administrativa del Ministerio de Cultura y después, en 1983, de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. En estos años ha servido a las consejerías de Cultura y más recientemente a la Dirección General de Tributos y Ordenación del Juego en Toledo.
Calle Trinidad  © Fondo Rodríguez. Archivo Histórico Provincial. JCCM. Signatura CT-092 El Palacio de los Condes de Oñate en Google Street View:

viernes, 24 de septiembre de 2021

Toledo en 1857 fotografiado por Eugène Sevaistre

Debo confesar que me sigue emocionando comprobar cómo, gracias a la fotografia, podemos saber qué aspecto tenía nuestra ciudad hace más de 160 años. Más de siglo y medio después de ser tomadas, las imágenes de Toledo obtenidas por los pioneros fotógrafos de mediados del siglo XIX son auténticos tesoros que constituyen un viaje en el tiempo.
Y tenemos también que reconocer la maravillosa aportación que, en este sentido, hicieron los fotógrafos franceses, sin duda la nacionalidad más habitual en ese reducido grupo de adelantados a su tiempo.
Hoy me centraré en uno de ellos, Eugène Sevaistre (1817-1897), que visitó Toledo en 1857 obteniendo algunas de las más maravillosas imágenes del Toledo de mediados del XIX.
Su nombre completo era Louis Eugène Sevaistre y, gracias a las investigaciones de Juan Antonio Fernández Rivero, sabemos que era el hijo primogénito y único varón de los cinco hermanos que nacieron como fruto del matrimonio entre Louis Philémon Eugène Sevaistre (1787-1865) y Victorine Adèle Dubard (1791-1862), casados en 1813. La familia Sevaistre era originaria Elbeuf, un pueblo situado a orillas del Sena, en la región de Normandía, al noroeste de París y bastante cerca de Rouen.
Era una de las familias más acomodadas de la localidad, por lo que a todos los que han investigado la vida de Eugène Sevaistre les sorprende el hecho de que, con cuarenta años ya cumplidos, se lanzara a realizar viajes fotográficos tanto por España como por Italia entre 1857 y 1860. Para ello, debía tener algún conocimiento previo de la técnica fotográfica, algo solo reservado por entonces a las familias de la burguesía como eran los Sevaistre. Es por ello por lo que el citado investigador Fernández Rivero apunta a la posibilidad de que su marcha de Francia se podría haber debido a algún problema personal o a la existencia de alguna causa pendiente con la justicia.
La identificación de las fotos de Sevaistre fue posible porque, pese a que se comercializaron sin citar su autoría por la firma Gaudin Frères, en el Canadian Centre for Architecture (CCA) de Montreal se conservan dos álbumes de idénticas características titulados Souvenirs Stéréoscopique d’Espagne y Souvenirs stéréoscopique d’Italie. De los dos, únicamente aparece firmado por Sevaistre el álbum italiano, pero la similitud de ambos álbumes es tal que la adjudicación a Sevaistre de las fotos tomadas en España es inequívoca. Además, esas fotografias canadienses coinciden con otras idénticas editadas por la citada casa Gaudin, por lo que es fácilmente deducible que Sevaistre vendió total o parcialmente su obra a la casa Gaudin para que ésta la comercializara en una estupenda serie bajo el título Vues d´Espagne. Las ciudades visitadas por Sevaistre en España fueron Fuenterrabía, Pasajes, Lezo, Rentería, Irún, Burgos, Valladolid, Madrid, Toledo, Cádiz, Córdoba, Sevilla, Málaga, Granada, Valencia y Barcelona. El catálogo de este periplo por España se publicó en la revista La Lumière de París en sus números del 24 de Abril y 1 de Mayo de 1858, constando de un total de 400 vistas.
Se conserva incluso una fotografía tomada hacia 1862 del propio Sevaistre que nos permite ponerle rostro a este autor de biografía tan apasionante, que se conserva en Milán y que el propio autor describió como “Mon portrait convalescent après 4 mois de maladie (fièvre typhoïde)" [Mi retrato convaleciente después de 4 meses de enfermedad (fiebre tifoidea)].
Louis Eugène Sevaistre. “Mon portrait convalescent après 4 mois de maladie (fièvre typhoïde)". Estereoscopia a la albúmina. Civico Archivio Fotografico, Milano. Ca. 1862 En Toledo, Sevaistre obtuvo al menos cuarenta fotografías en formato estereoscópico de un valor inmenso. Se conservan en instituciones como el Archivo Municipal de Toledo (procedentes del fondo de Luis Alba), la Real Biblioteca del Patrimonio Nacional o el Canadian Centre for Architecture, así como en manos de particulares como Carlos Sánchez, Laura Valeriano y Paco de la Torre.
De entre todas las fotos toledanas de Sevaistre, es soberbia la serie dedicada a la Plaza de Armas del Puente de Alcántara, que posee el impagable mérito de retratar las desaparecidas puertas de San Ildefonso y Alcántara de las que ya os hablé en otras entradas específicas del blog:
Puente de Alcántara en 1857 por Eugène Sevaistre. Se ven en pie las puertas de Alcántara y de San Ildefonso que conformaban la plaza de armas del puente, hoy desaparecida. Puente de Alcántara y Alcázar en 1857. Fotografía de Eugène Sevaistre. Real Biblioteca del Patrimonio Nacional de España. Puerta de San Ildefonso hacia 1857. Fotografía estereoscópica tomada por Eugène Sevaistre y editada por  Chez Alexis Gaudin et frère. Propiedad de Carlos Sánchez Gómez Puerta de San Ildefonso hacia 1858 por Eugène Sevaistre. Fotografía estereoscópica editada por  Chez Alexis Gaudin et frère. Propiedad de Carlos Sánchez Gómez Puente de Alcántara de Toledo en 1857 por Eugène Sevaistre. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Toledo (Colección Luis Alba) Parte trasera de la desaparecida Puerta de Alcántara en Toledo en 1857 por Eugène Sevaistre. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Toledo (Colección Luis Alba) Justo al lado, Sevaistre inmortalizó los restos del Artificio de Juanelo:
Artificio de Juanelo y Alcázar en 1857. Fotografía de Eugène Sevaistre. Real Biblioteca del Patrimonio Nacional de España. Son sensacionales también las imágenes de la Catedral:
Catedral de Toledo en 1857 por Eugène Sevaistre. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Toledo (Colección Luis Alba) Vista desde el Alcázar de Toledo hacia 1857. Fotografía de Eugène Sevaistre editada por Gaudin Puerta de los Leones en 1857 por Eugène Sevaistre. Colección Luis Alba. Estas vistas de la Puerta del Cambrón no tienen precio:
Puerta del Cambrón en 1857 por Eugène Sevaistre. Colección Luis Alba. Puerta del Cambrón en 1857 por Eugène Sevaistre. Colección Luis Alba. La Puerta del Sol:
Fotografía estereoscópica de la Puerta del Sol en 1857, probablemente obra de Eugène Sevaistre. Puerta del Sol hacia 1857. Fotografía de Eugène Sevaistre editada por Gaudin Impresionante es esta vista de los molinos de Daicán en el Tajo, en una de las pocas estampas de esta zona a ras de agua en el siglo XIX:
Torre de Alfarach y Molinos de Daicán fotografiados en 1857 por Eugène Sevaistre (c) Colección Luis Alba, Ayuntamiento de Toledo Justo al lado, una vista del Tajo desde la desembocadura del arroyo de la Cabeza o de Pozuela:
Río Tajo desde la desembocadura del arroyo de la Cabeza de Pozuela en Toledo en 1857 por Eugène Sevaistre. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Toledo (Colección Luis Alba) Muy cerca de allí, los molinos de Saelices:
Molinos de Saelices en Toledo en 1857 por Eugène Sevaistre. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Toledo (Colección Luis Alba) Hay varias vistas panorámicas de la ciudad que realmente son joyas documentales por mostrarnos el aspecto de Toledo y sus contornos hace más de 160 años:
Vista general de Toledo en 1857 por Eugène Sevaistre. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Toledo (Colección Luis Alba) Vista general de Toledo en 1857 por Eugène Sevaistre. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Toledo (Colección Luis Alba) Vista del barrio de las Tenerías desde el valle en Toledo en 1857 por Eugène Sevaistre. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Toledo (Colección Luis Alba) Vista estereoscópica del Tajo hacia 1857 por Eugène Sevaistre. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño. La calle Ancha también aparece, tratándose de una de las primeras fotografías tomadas en esta céntrica vía:
Calle ancha en 1858 por Eugène Sevaistre. Canadian Centre for Architecture, Montréal, Canada Las dos puertas de Bisagra, tanto la vieja como la nueva:
Puerta Vieja de Bisagra en 1857. Fotografía de Eugène Sevaistre Puerta de Bisagra en 1857. Fotografía de Eugène Sevaistre El Puente de San Martín protagoniza varias de las imágenes:
Puente de San Martín en 1857 por Eugène Sevaistre. Fotografía estereoscópica. Se ve la capilla de la Beata Mariana, adosada a San Juan de los Reyes, demolida en 1864 Puente de San Martín en Toledo en 1857 por Eugène Sevaistre. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Toledo (Colección Luis Alba) Puente de San Martín en Toledo en 1857 por Eugène Sevaistre. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Toledo (Colección Luis Alba) Puente de San Martín en Toledo en 1857 por Eugène Sevaistre. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Toledo (Colección Luis Alba) Puente de San Martín en 1857 por Eugène Sevaistre. Colección Luis Alba. En esta, además, podemos ver un detalle interesantísimo: los restos de las fortificaciones de una de las guerras carlistas aún en pie en la zona derecha:
Puente de San Martín hacia 1858 con los restos en pie de la fortificación creada en la Segunda Guerra Carlista. Fotografía estereoscópica de Eugene Sevaistre y Alexis Gaudin (detalle). Colección Luis Alba, Ayuntamiento de Toledo El Alcázar, en su ruinoso estado tras la guerra de la Independencia:
Patio del Alcázar de Toledo en 1857 por Eugène Sevaistre. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Toledo (Colección Luis Alba) Fachada de Covarrubias del Alcázar de Toledo en 1857 por Eugène Sevaistre. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Toledo (Colección Luis Alba) Patio del Alcázar de Toledo en 1857 por Eugène Sevaistre. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Toledo (Colección Luis Alba) Santiago del Arrabal y las casas de la Antequeruela:
Santiago del Arrabal en 1857 por Eugène Sevaistre. Colección Luis Alba. El Hospital de Santa Cruz:
Hospital de Santa Cruz en Toledo en 1857 por Eugène Sevaistre. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Toledo (Colección Luis Alba) La Casa del Diamantista:
Casa del Diamantista en 1857. Fotografía estereoscópica de Eugène Sevaistre. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo La zona conventual vista desde el Paseo de Recaredo:
Convento de las Concepcionistas en el Paseo de Recaredo. Toledo en 1857 por Eugène Sevaistre. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Toledo (Colección Luis Alba) El Claustro de San Juan de los Reyes:
Claustro de San Juan de los Reyes en Toledo en 1857 por Eugène Sevaistre. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Toledo (Colección Luis Alba) Claustro de San Juan de los Reyes. Toledo en 1857 por Eugène Sevaistre. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Toledo (Colección Luis Alba) Claustro de San Juan de los Reyes en 1857. Fotografía estereoscópica de Eugène Sevaistre editada por Gaudin. Colección de Paco de la Torre y Laura Valeriano. Como habréis podido comprobar, se trata de un verdadero lujo poder contar con cuarenta imágenes de nuestra ciudad tomadas por Sevaistre nada menos que en 1857, constituyendo el mayor registro de fotografías de un mismo autor en fecha tan temprana en la ciudad. Muy pocas ciudades del mundo pueden presumir de tener fondos visuales tan ricos procedentes de un mismo fotógrafo con más de 160 años de antigüedad.
Catálogo de vistas estereoscópicas de Gaudin et Frère titulado "Vues d´Espagne" en el que se incluyen las vistas de Toledo con fotos de Eugène Sevaistre. Publicado en La Lumière el 1 de mayo de 1858
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall