Las razones de su actual paso desapercibido para la inmensa mayoria de residentes y visitantes se deben a su ocultamiento por otros edificios desde hace ya muchas décadas. Es por ello, en mi opinión, muy relevante poder haceros partícipes a través de este blog de un hallazgo que he tenido la ocasión de realizar tras mirar con mucho detenimiento una antigua fotografía de 1864 tomada por Alfonso Begue, conservada en el Archivo Histórico Provincial.
Pero, antes de mostrárosla, os contaré resumidamente la historia de esta desconocida ermita de la Virgen de Gracia. Según nos cuenta Julio Porres Martín-Cleto en su célebre obra Historia de las Calles de Toledo, sabemos que el edificio estaba ya en pie al menos desde 1776, pues es mencionada en un documento redactado ese año a modo de catastro por alarifes municipales. Su origen exacto, según narraron en el siglo XIX autores Sixto Ramón Parro y el vizconde de Palazuelos, podría remontarse a finales del siglo XVII o comienzos del XVIII. El elevado lugar en el que se erige se conocía desde tiempos de Alfonso VI como Acaba, citándose también la plaza de Abensosán al final de la subida, como también nos recuerda Porres. En toda la zona se levantaba una manzana de viviendas aún en pie en épooca del Greco, pero que poco a poco fueron arruinándose, transformando la zona en un derrumbadero o escombrera, a modo de "rodadero interior" parecido a los que vertian hacia el Tajo en los bordes de la ciudad.
El caso es que el edificio fue descrito con poco entusiasmo por Parro de este modo:
No menos crítico fue Palazuelos, que llegó a calificar en 1894 de "perverso" el gusto del retablo que adornaba la ermita.Sea como fuere, el rastro documental de la ermita se pierde casi por completo a partir de 1901, fecha en que las Damas Catequistas compran la finca y construyen sus dependencias alrededor de la ermita, que quedó desde entonces oculta a la vista desde la calle, integrada en el jardín interior del complejo de esta congregación religiosa benéfica.
Por lo tanto, debido al escaso renombre o fama artística de la ermita, y a la desaparición de su apertura visual hacia la calle desde las citadas obras de 1901, no existían hasta hoy fotografías antiguas conocidas del inmueble. Sin embargo, en fechas recientes, decidí escudriñar detenidamente la foto de Alfonso Begue de la que os hablaba al principio. Se trata de una imagen muy querida para mí, pues la elegí como portada del libro Toledo Olvidado 2 y muestra a unos bañistas a la orilla del Tajo nada menos que en 1864. Dado que obtuve copia en alta resolución del cristal original por parte del Archivo Histórico Provincial, pude detenerme a ampliar los detalles de la imagen. Cuando vi el edificio, mi primera impresión fue de sorpresa. ¿Qué era esa espadaña que asomaba por encima de la puerta del Cambrón? Fue así como me detuve a analizar la perspectiva, llegando a la conclusión de que se trataba de manera inequívoca de la ermita de la Virgen de Gracia en aquel ya lejano 1864. Os dejo la secuencia de ampliaciones, partiendo de la toma general hasta llegar a la ermita:
La prueba definitiva de que se trataba de esta ermita fue su comparación con las fotos actuales del patio, en el que las damas siguen desarrollando su encomiable labor a través de la fundación Dolores Sopeña. Se aprecia perfectamente cómo la fachada y la espadaña se mantienen sin apenas modificaciones, siendo un curioso caso de edificio ciertamente congelado en el tiempo, encapsulado entre altos muros sin apenas ser visto por nadie.
En cuanto al actual paseo que lleva el nombre de la Virgen de Gracia, decir que fue a comienzos del siglo XX cuando se sujetó el derrumbadero con un sólido pretil, capaz de generar el actual paseo-mirador arbolado, punto destacado de encuentro vecinal para los habitantes del barrio. Existen bonitas fotografías antiguas de este enclave.
Desde este paseo se han obtenido a lo largo de la historia algunas de las mejores fotos de San Juan de los Reyes, pues lo elevado del cerro y la cercanía al monasterio gótico hacen de este lugar la mejor atalaya para fotografiarlo:
Esperando que el descubrimiento de esta única foto de una ermita tan desconocida os haya gustado, solo me queda agradecer la labor diaria de la fundación Dolores Sopeña, verdaderamente admirable desde hace más de un siglo en Toledo.
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