Nacido en la localidad de Infiesto y profundamente vinculado a Villamayor, Montoto desarrolló su vida profesional principalmente en el ámbito comercial, una actividad que le permitió recorrer buena parte de la región asturiana y conocer de primera mano sus paisajes, gentes y modos de vida. De ese contacto directo con el territorio surgiría una mirada fotográfica atenta, empática y extraordinariamente fértil, centrada en la vida cotidiana, el trabajo tradicional, las fiestas, los mercados y el paisaje humano de Asturias.
Su formación fotográfica se gestó en un entorno local dinámico y se vio decisivamente impulsada por su amistad con el aficionado Saturio Azcoitia, con quien experimentó nuevas técnicas y tendencias estéticas, y, sobre todo, por su relación con el fotógrafo Julio Peinado, a quien siempre consideró su maestro. A través de Peinado, Montoto amplió su horizonte técnico y artístico, e incluso se acercó al naciente mundo del cine.El gran punto de inflexión en su trayectoria llegó con su colaboración con la revista Asturias, publicada en La Habana (Cuba) entre 1914 y 1922 para la emigración asturiana residente en la isla. Convertido en su principal corresponsal gráfico, Montoto entendió mejor que nadie el poder de la fotografía como vínculo emocional con la tierra natal. Sus imágenes de pueblos, montañas, romerías y escenas populares alimentaron la nostalgia y la identidad colectiva de miles de emigrantes, hasta el punto de ser reconocido por la propia revista como uno de sus colaboradores esenciales.
Aunque nunca abandonó del todo su condición de aficionado, su intensa producción, su movilidad por toda la región y su capacidad para responder a una demanda gráfica constante lo convirtieron en un profesional atípico, pero eficaz y bien remunerado. Esa misma vocación divulgadora lo llevó también al cine, participando junto a Julio Peinado en la película Bajo las nieblas de Asturias (1926), un proyecto concebido como exaltación visual del paisaje y el alma asturianos, pensado de nuevo para el público emigrante.
En lo estilístico, la obra de Montoto se caracteriza por una fotografía directa y clara, alejada del artificio del estudio y centrada en el entorno natural y social. Sus paisajes, escenas costumbristas y retratos de tipos populares no buscan el pintoresquismo fácil, sino la fijación de una memoria colectiva en transformación. En sus imágenes conviven tradición y progreso, pasado y modernidad, configurando una auténtica crónica visual de Asturias entre 1900 y 1925.
Hoy, la figura de Modesto Montoto se reconoce como la de un testigo privilegiado de su tiempo: un fotógrafo que, sin abandonar su arraigo local, supo convertir la cámara en instrumento de comunicación, memoria e identidad para toda una comunidad dispersa a ambos lados del Atlántico.
En los años 20, Modesto Montoto realizó una visita a Toledo en la que obtuvo una buena serie de interesantes fotografías conservadas, digitalizadas y divulgadas por el Museu del Pueblu d'Asturies de la ciudad de Gijón, a quien agradezco sinceramente la posibilidad de incluir en el blog estas imágenes toledanas tomadas por tan insigne fotógrafo. Comenzaré por mostraros esta preciosa toma en la que varios acompañantes de Montoto aparecen en la terraza del elegante Café Suizo de la plaza de Zocodover.
Esta es una estupenda vista de la calle de Barrio Rey, muy cerca de Zocodover:
La Puerta del Reloj de la Catedral fue inmortalizada en varias fotografías:
Esta es una buena vista del barrio de la Antequeruela con el Hospital Tavera al fondo:
Aquí vemos la parte interior de la Puerta de Bisagra, años antes de quedar liberada en sus laterales:
Muy cerca de allí, Montoto obtuvo esta toma de la iglesia de Santiago del Arrabal:
Esta es la parte trasera de la Puerta del Sol:
Una de la más bellas tomas de Montoto es esta imagen del Paseo del Miradero y la calle de Venancio González. Apreciamos que no solo el paseo estaba arbolado, sino que toda la subida a Zocodover estaba poblada por acacias que sombreaban las aceras, en una estampa muy diferente de la que, por desgracia, presenta hoy esta vía:
El Arco de la Sangre, visto desde la calle Cervantes, que en ese punto por entonces presentaba una anchura mucho menor a la actual. La destrucción de la zona en 1936 propició que, años después, la casa que ocupa la zona derecha de la imagen fuese demolida permitiendo el ensanche de la vía:
Aquí vemos el famoso "paso curvo" del Alcázar, situado en la fachada este del edificio:
La fachada norte del baluarte, ejecutada por Covarrubias:
El Museo del Greco es visible en varias instantáneas de Montoto:
El precioso Hospital de Santa Cruz:
El patio de la desaparecida Posada de la Sangre, con una torre del Alcázar asomando al fondo:
La torre de la iglesia de la Magdalena vista desde las inmediaciones del Alcázar. Pienso que las obras que se aprecian se corresponden con la ampliación del edificio del Centro de Artistas e Industriales, más conocido como Casino:
Una buena vista de la zona de la Fábrica de Armas y el Cristo de la Vega:
Aquí vemos la Puerta Vieja de Bisagra o de Alfonso VI:
El Alcázar visto desde el campanario de la torre de la Catedral:
La calle Comercio o Ancha, con su típica visión de la torre de la Catedral al fondo:
Modesto Montoto falleció en la ciudad de Oviedo en 1950, dejando un valioso legado en forma de imágenes que constituyen hoy un tesoro, especialmente para toda Asturias, por su inmenso valor documental, estético y etnográfico puesto en valor gracias al trabajo del Museu del Pueblu d'Asturies de la ciudad de Gijón a quien reitero mi agradecimiento por su labor.
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