sábado, 9 de marzo de 2019

Toledo en febrero de 1918 fotografiado por Carles Batlle Ensesa

El longevo industrial catalán Carles Batlle Ensesa nació en Gerona el 7 de noviembre de 1888 y falleció en esta misma ciudad el 19 de octubre de 1994. Su formación universitaria se centró en la ingeniería industrial, cursando dicha carrera en Barcelona. Una vez licenciado, completó su formación trabajando por varias ciudades de España (la propia Barcelona y también ​​Sevilla y Madrid). Más adelante se trasladó a Asturias donde alcanzó puestos de gran responsabilidad laboral. Fue allí donde dirigió el taller de construcción de barcos de la Sociedad Española de Construcciones Metálicas. En Gijón también ejerció como docente en la escuela de peritos de la ciudad asturiana.
En 1923 volvió a Gerona, siendo nombrado director de la empresa Tomás Solés y Cia. (posteriormente denominada Batlle Solés, S.A.). Esta compañía se dedicaba a la construcción y reparación de máquinas que abastecían industrias textiles como Gassol y Safa o empresas dedicadas a la fabricación de corchos como Corchera Bertrán o Amstrong. Carles Batlle fue también el responsable de diferentes estructuras metálicas de envergadura como la de Industrias Químicas y Tartáricas y el Garaje Callicó, obra de su amigo Rafael Masó, o también el mantenimiento de las centrales hidroeléctricas de la Central del Molino y otros de Valle del Ter.
Carles Batlle Ensesa en su casa de la plaza del Gra en Gerona
En 1925 contrae matrimonio en Balaguer con María de Porcioles i Colomer. El matrimonio vivió en la denominada Casa Batlle del Carrer Nou, obra del arquitecto Rafael Masó, buen amigo suyo como antes he indicado. Carles y María tuvieron diez hijos. Durante la Guerra Civil le requisaron la empresa y fue detenido por los comités revolucionarios, debido a haber ejercido el cargo de vicepresidente de Acción Católica. Por suerte para Batlle, los propios obreros que habían trabajado para él en la fábrica lo sacaron de la cárcel y lo protegieron durante el conflicto bélico.
Durante el franquismo dio apoyo a todo tipo de actividades culturales y rehusó reiteradamente todos los cargos oficiales que le ofrecieron. Doctorado a los 80 años, en 1990 el Presidente de la Generalitat catalana Jordi Pujol le entregó la Cruz Francesc Macià al Mérito al Trabajo. Con cien años de edad logró renovar el permiso de circulación.
Carles Batlle Ensesa
Su extenso fondo fotográfico, como gran aficionado a la fotografía, da comienzo en su juventud: retratos familiares, eventos acaecidos en su ciudad y excursiones que realizaba en su entorno más próximo forman parte de sus imágenes más antiguas. Posteriormente pasará a documentar sus viajes por España y el extranjero, así como diferentes aspectos de su actividad profesional como ingeniero industrial: maquinaria, fábricas, centrales eléctricas, etc.
Visitó Toledo el 24 de febrero de 1918, cuando contaba con 29 años de edad, acompañado por al menos dos personas. De esta visita se conserva en los fondos del Ayuntamiento de Gerona una serie de trece fotografías estereoscópicas de gran valor y notable calidad, que dan muestra de la pericia de Batlle como fotógrafo.
Comenzaré por ofreceros la más bella de todas, en mi opinión, que muestra a un carro de arrieros cruzando el Puente de Alcántara. Es una escena deliciosa, con los sonrientes ocupantes del carro, extremadamente humildes, con las suelas de los zapatos tremendamente desgastadas. Contrastan con la elegancia de los dos acompañantes de Batlle, que aparecen a la izquierda de la imagen (en todos los casos voy a mostrar la doble imagen estereoscópica también una de las partes ampliada para apreciar mejor la estampa).
Arrieros en un carro en el Puente de Alcántara de Toledo el 24 de febrero de 1918. Fotografía de Carles Batlle Ensesa © Ajuntament de Girona. CRDI (Carles Batlle Ensesa)
Arrieros en un carro en el Puente de Alcántara de Toledo el 24 de febrero de 1918. Fotografía de Carles Batlle Ensesa © Ajuntament de Girona. CRDI (Carles Batlle Ensesa)

El propio puente fue fotografiado por Batlle Ensesa desde la ladera del cerro de San Servando en una imagen sensacional que recomiendo ampliar para apreciar la multitud de detalles que se pueden observar en ella:
Puente de Alcántara de Toledo el 24 de febrero de 1918. Fotografía de Carles Batlle Ensesa © Ajuntament de Girona. CRDI (Carles Batlle Ensesa)
Puente de Alcántara de Toledo el 24 de febrero de 1918. Fotografía de Carles Batlle Ensesa © Ajuntament de Girona. CRDI (Carles Batlle Ensesa)

Desde el mismo puente D. Carles inmortalizó el Tajo, por entonces libre de trasvases y contaminación. A la derecha vemos las desaparecidas Turbinas de Vargas, que se levantaban en el mismo lugar donde se ubicó siglos atrás el Artificio de Juanelo:
Río Tajo y Turbinas de Vargas vistos desde el Puente de Alcántara de Toledo el 24 de febrero de 1918. Fotografía de Carles Batlle Ensesa © Ajuntament de Girona. CRDI (Carles Batlle Ensesa)
Río Tajo y Turbinas de Vargas vistos desde el Puente de Alcántara de Toledo el 24 de febrero de 1918. Fotografía de Carles Batlle Ensesa © Ajuntament de Girona. CRDI (Carles Batlle Ensesa)

Eran las 12 horas y 37 minutos del domingo 24 de febrero de 1918 cuando el catalán ascendió hasta Zocodover, donde obtuvo esta sensacional fotografía. La plaza, abarrotada de gente, contaba por entonces con la lánguida presencia arbórea de unas pocas catalpas que fueron un fracaso y un ejemplar suelto de Melia azedarach que vemos en primer término con sus características bolitas amarillentas que quedan en las ramas todo el invierno:
Plaza de Zocodover de Toledo el 24 de febrero de 1918. Fotografía de Carles Batlle Ensesa © Ajuntament de Girona. CRDI (Carles Batlle Ensesa)
Plaza de Zocodover de Toledo el 24 de febrero de 1918. Fotografía de Carles Batlle Ensesa © Ajuntament de Girona. CRDI (Carles Batlle Ensesa)

La otra gran plaza de la ciudad, la del Ayuntamiento, también fue objeto de visita por parte de Carles Batlle. De nuevo, una gran multitud de toledanos disfruta de los rayos de sol de aquel domingo de febrero de hace algo más de un siglo:
Catedral de Toledo el 24 de febrero de 1918. Fotografía de Carles Batlle Ensesa © Ajuntament de Girona. CRDI (Carles Batlle Ensesa)
Catedral de Toledo el 24 de febrero de 1918. Fotografía de Carles Batlle Ensesa © Ajuntament de Girona. CRDI (Carles Batlle Ensesa)

Una de las fotos más bellas del reportaje del ingeniero gerundense es esta de la Puerta del Sol:
Puerta del Sol de Toledo el 24 de febrero de 1918. Fotografía de Carles Batlle Ensesa © Ajuntament de Girona. CRDI (Carles Batlle Ensesa)
Puerta del Sol de Toledo el 24 de febrero de 1918. Fotografía de Carles Batlle Ensesa © Ajuntament de Girona. CRDI (Carles Batlle Ensesa)

Hay una bellísima fotografía de la plaza de Zocodover tomada desde la explanada del Alcázar. Debajo se ven los tejados, entre otros, del Hotel Imperial. Al fondo se ve el paisaje de la zona norte de la ciudad:
Plaza de Zocodover de Toledo vista desde el Alcázar el 24 de febrero de 1918. Fotografía de Carles Batlle Ensesa © Ajuntament de Girona. CRDI (Carles Batlle Ensesa)
Plaza de Zocodover de Toledo vista desde el Alcázar el 24 de febrero de 1918. Fotografía de Carles Batlle Ensesa © Ajuntament de Girona. CRDI (Carles Batlle Ensesa)

Desde la misma explanada del Alcázar, pero tomando la imagen en dirección opuesta, esta es la vista que nos dejó Batlle:
Alcázar de Toledo el 24 de febrero de 1918. Fotografía de Carles Batlle Ensesa © Ajuntament de Girona. CRDI (Carles Batlle Ensesa)
Alcázar de Toledo el 24 de febrero de 1918. Fotografía de Carles Batlle Ensesa © Ajuntament de Girona. CRDI (Carles Batlle Ensesa)

El fenómeno turístico había cambiado en Toledo cuatro años antes de la mano del III Centenario de la muerte del Greco. En aquel año 1918 de la visita de Batlle, el Museo dedicado al artista griego era ya una visita obligada:
Museo del Greco de Toledo el 24 de febrero de 1918. Fotografía de Carles Batlle Ensesa © Ajuntament de Girona. CRDI (Carles Batlle Ensesa)
Jardines del Museo del Greco en Toledo el 24 de febrero de 1918. Fotografía de Carles Batlle Ensesa © Ajuntament de Girona. CRDI (Carles Batlle Ensesa)
Casa - Museo del Greco en Toledo el 24 de febrero de 1918. Fotografía de Carles Batlle Ensesa © Ajuntament de Girona. CRDI (Carles Batlle Ensesa)
Museo del Greco de Toledo el 24 de febrero de 1918. Fotografía de Carles Batlle Ensesa © Ajuntament de Girona. CRDI (Carles Batlle Ensesa)
Jardines del Museo del Greco en Toledo el 24 de febrero de 1918. Fotografía de Carles Batlle Ensesa © Ajuntament de Girona. CRDI (Carles Batlle Ensesa)
Casa - Museo del Greco en Toledo el 24 de febrero de 1918. Fotografía de Carles Batlle Ensesa © Ajuntament de Girona. CRDI (Carles Batlle Ensesa)

Una de mis fotos predilectas del reportaje es esta impresionante vista del Puente de San Martín desde la Roca Tarpeya:
Puente de San Martín en Toledo visto desde Roca Tarpeya el 24 de febrero de 1918. Fotografía de Carles Batlle Ensesa © Ajuntament de Girona. CRDI (Carles Batlle Ensesa)
Puente de San Martín en Toledo visto desde Roca Tarpeya el 24 de febrero de 1918. Fotografía de Carles Batlle Ensesa © Ajuntament de Girona. CRDI (Carles Batlle Ensesa)

Para finalizar, una buena vista de las afueras de la Basílica de Santa Leocadia o del Cristo de la Vega, con un gran ciprés que aún vive en nuestros días:
Basílica del Cristo de la Vega en Toledo el 24 de febrero de 1918. Fotografía de Carles Batlle Ensesa © Ajuntament de Girona. CRDI (Carles Batlle Ensesa)
Basílica del Cristo de la Vega en Toledo el 24 de febrero de 1918. Fotografía de Carles Batlle Ensesa © Ajuntament de Girona. CRDI (Carles Batlle Ensesa)

Como podéis ver, se trata de una interesantísima serie de fotografías que vienen a completar la documentación visual que tenemos de los primeros años del siglo XX en Toledo, tomadas por una persona que tuvo una vida plena, llena de experiencias y vivencias. Agradeciendo al Ayuntamiento de Gerona su labor conservadora y divulgadora de los fondos fotográficos de sus ciudadanos más notables y a Luis Miguel Gallego por ponerme tras la pista de este autor, me despido hasta la próxima entrada del blog.

3 comentarios

Anónimo dijo...

Gracias. Estupendas fotos, tanto como testimonio histórico como por su calidad.
Dos detalles me llaman la atención: en la primera el tipo de carreta con plano muy bajo y gran capacidad de carga que pronto dejó de usarse y con esos grandes palos laterales que, creo, servían para reforzar la solidez lateral de los ejes de las ruedas.
En la del puente de Alcántara, la mujer transportando cántaros a la explanadita con un cántaro en pie junto a una gran piedra sobre una amplia señal de humedad. Parecería la imagen típica de una fuente con la mujer acarreando agua; salvo que no se ve fuente, y no creo que ahí nunca la hubiera. ¿Sería un punto de distribución de agua? ¿O tal vez se acarreaba agua desde el río?

Rafael López dijo...

Como un amante empedernido de Toledo que realiza excursiones y rutas guiadas a Toleod sólo puedo decir unas Fotos Estupendas

Luis dijo...

Maravillosas fotos. Gracias por compartirlas.

© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall