sábado, 27 de marzo de 2021

Un sublime repaso fotográfico a la posguerra en Toledo de la mano de Thérèse Bonney en 1941

¿Es posible capturar la belleza encerrada en las situaciones y momentos más duros y decadentes de la historia? Gracias al talento de mujeres como Thérèse Bonney, sabemos que la respuesta a esa pregunta es claramente afirmativa.
Su nombre de cuna era Mabel Bonney y nació en Syracuse (Nueva York, Estados Unidos) el 15 de julio de 1894. Su educación pronto se vio enfocada hacia el universo creativo, obteniendo la licenciatura en Artes por la Universidad de California en Berkeley en el año 1916, cuando contaba solo con 22 años. Al año siguiente cursó una maestría en el Radcliffe College en Cambridge, Massachusetts. Atraída por la cultura europea -cursó un master en lenguas romances-, con 24 años se instaló en París para estudiar en la Sorbona entre 1918 y 1919, donde publicó una tesis sobre las ideas morales en el teatro de Alejandro Dumas. Obtuvo el doctorado en 1921 convirtiéndose en la persona más joven, la cuarta mujer y la décima estadounidense de ambos sexos en obtener ese título en la Universidad de la Sorbona. También fue la primera estadounidense en recibir una beca de la institución. Tras graduarse, logró otras becas y ayudas que le permitieron desarrollar su trabajo, como la Beca Horatio Stebbins, las becas Belknap, Baudrillart y Billy; y la beca Oberländer de la Carl Schurz Memorial Foundation en 1936, que le permitió estudiar la contribución alemana a la historia de la fotografía.
Thérèse Bonney en febrero de 1942 A partir de 1925, Thérèse Bonney documentó a fondo las artes decorativas francesas a través de la fotografía, estudiando en profundidad las colecciones de otros fotógrafos, agencias, arquitectos, diseñadores y estudios. Se convirtió así en una gran recopiladora de fondos fotográficos ligados al arte, creando un negocio (la agencia Bonney Service) en base a las impresiones fotográficas que vendía a varios clientes y suscriptores principalmente en EE.UU. En el año 1930 asistió a la famosa "Stockholmsutstäliningen" (Exposición de Estocolmo) donde reunió muchas más fotografías. Acciones similares recopilatorias desarrolló también en los Países Bajos. En 1935 regresó a Nueva York para dirigir la nueva Maison Française, una galería que se dedicaba al intercambio cultural entre Francia y Estados Unidos.
Tras una década y media dedicada a la publicidad y a la recopilación y divulgación de la fotografía europea ligada a las artes decorativas y la arquitectura, Bonney se decidió dedicar a la fotografía como autora, convirtiéndose en fotoperiodista.
Este cambio en su vida coincidió con la década de los años 40, marcada por las guerras. De este modo, con el estallido de la II Guerra Mundial, Bonney desarrolló una serie impresionante de reportajes de los estragos causados por el conflicto, con imágenes que se centraron con un realismo casi dramático en los civiles afectados. Todo comenzó por casualidad cuando fue enviada a Finlandia en noviembre de 1939 para fotografiar los preparativos de los juegos olímpicos que iban a disputarse en Helsinki al verano siguente. Sin embargo, el estallido de la guerra hizo que Bonney tomara fotos muy diferentes. Así, sus fotografías en el frente ruso-finlandés (1939-1940), dieron comienzo a su soberbia cobertura gráfica de toda la guerra. Esas primeras fotos finlandesas fueron verdaderamente magistrales, y la hicieron merecedora de la Medalla de la Orden de la Rosa Blanca de Finlandia por su valentía. Más tarde viajó a España, donde retrató de modo sublime las escenas de la vida cotidiana en la durísima posguerra durante su estancia en 1941. Durante la guerra mundial también viajó por Europa occidental tomando fotografías de niños en condiciones realmemente espantosas.
Una selección de las imágenes ontenidas por Thérèse se mostró en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York en 1940, siendo la primera mujer en protagonizar una exposición propia en ese museo, y más tarde se publicó su aclamado libro Europe's Children con fotos tomadas entre 1939 y 1943 en varios países europeos, entre ellos España.
Portada del libro Europe´s Children de Thérèse Bonney con fotos entre 1939 y 1943 Niño o niña en España hacia 1941 por Thérèse Bonney Bonney colaboró intensamente con organizaciones como Cruz Roja Internacional en Francia, país que le condecoró con la Cruz de Guerra y con la Legión de Honor. En 1944 Thérèse Bonney llegó a protagonizar un cómic titulado Photo-Fighter:
Photo-Fighter. Cómic basado en la fotógrafa Thérèse Bonney en 1944. The Library of Congress of the United States of America Tras una vida dedicada a la fotografía, Thérèse Bonney falleció en París el 15 de enero de 1978. Nunca se casó, y al parecer adoptó un niño aunque nunca llegó a formalizarlo legalmente. Hacia el final de su vida, Bonney donó buena parte de sus bienes y de sus obras fotográficas a la Universidad de California en Berkeley, donde se formó. En Francia se conserva también otra porción de su legado, tanto en la Caisse Nationale des Monuments Historique et des Sites (CHMHS), como en la Bibliothèque historique de la ville de Paris o en el Fort de Saint-Cyr en Montigny-le-Bretonneux. En EE.UU., sus fondos están en el Cooper-Hewitt, Museo Nacional del Diseño en la ciudad de Nueva York, además de la citada Universidad de California en Berkeley.
Una vez hecho el repaso de su biografía, clave para comprender la importancia de la autora que hoy os traigo, pasaré a mostraros las fotos que Thérèse Bonney obtuvo en la ciudad de Toledo en 1941. Estamos de nuevo ante la constatación del magnetismo que Toledo ha ejercido siempre sobre los más grandes fotógrafos (y fotógrafas) de la historia. Es algo maravilloso que por más que se repita no deja de emocionarme.
Bonney debió visitar Toledo en su periplo europeo en plena II Guerra Mundial, conflicto en el que España no participó directamente, aunque las tremendas heridas de la reciente guerra civil (1936-1939) estaban tan presentes en España que las fotos parecen plenamente bélicas. Estamos en lo más duro y crudo de la posguerra, en una situación de enorme penuria, ruina y destrucción. Así lo capturó Bonney en una serie de imágenes de la Plaza de Zocodover sobrecogedoras, en las que podemos ver cómo los toledanos se esforzaban en normalizar en su vida cotidiana escenas durísimas como era la contemplación de nuestra plaza más emblemática rodeada de un mar de destrucción. Algunos arbolillos que resistieron los bombardeos muestran en sus débiles troncos las heridas. El Arco de la Sangre aparece apuntalado en un milagroso equilibrio, los edificios del flanco este de la plaza aparecen con un estado fantasmal y la gente se arremolina en grupillos al sol del invierno:
Toledo en 1941. Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley Toledo en 1941. Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley Arco de la Sangre apuntalado en la Plaza de Zocodover de Toledo en 1941. Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley Los urinarios subterráneos de la plaza, con las rejas de Julio Pascual, aparecen rodeados de gente con los edificios del fondo coronados por anuncios entre los que destaca el del fotógrafo Lucas Fraile:
Toledo en 1941. Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley Un grupo de hombres con sus capas castellanas conversa en la plaza:
Hombres con capas castellanas en la Plaza de Zocodover de Toledo en 1941. Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley La visita de Bonney a Toledo debió tener lugar en el mes de febrero de 1941, a juzgar por la floración de los almendros en estas maravillosas fotos tomadas desde la zona del Río Chico junto al Tajo con la silueta de la ciudad al fondo:
Almendro en flor en Toledo en 1941. Zona de río Chico junto al Tajo. Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley Almendro en flor en Toledo en 1941. Zona de río Chico junto al Tajo.  Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley Un olivar en las inmediaciones de la ciudad:
Olivar en las cercanías de Toledo en 1941. Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley Existen otras fotos de Bonney en España sin localización concreta. Solo sabemos que fueron tomadas en un Auxilio Social, institución creada por la dictadura franquista en los primeros años. Dejo a vuestro criterio averiguar si pudieran ser imágenes toledanas. En cualquier caso, os servirán para haceros una idea del talento fotográfico de Thérèse:
Auxilio Social en 1941. Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley Auxilio Social en 1941. Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley Auxilio Social en 1941. Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley Auxilio Social en 1941. Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley Auxilio Social en 1941. Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley Auxilio Social en 1941. Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley Auxilio Social en 1941. Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley Auxilio Social en 1941. Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley Como habréis comprobado, estamos ante joyas fotográficas tomadas por un verdadero mito de la fotografía. Una mujer con unas inquietudes y un talento que supo desarrollar y poner en práctica en una época en la que no era sencillo para ellas, abriendo camino y siendo pionera en muchos campos tanto formativos como fotográficos y humanos. Me despido con su firma autógrafa junto con la descripción, durísima pero bella se mire por donde se mire, de la realidad que retrató en Europa en la II Guerra Mundial.
Firma de Thérèse Bonney en un ejemplar de su libro Europe´s Children

sábado, 13 de marzo de 2021

Toledo en 1962 fotografiado por Leandro de la Vega

El periodista y fotógrafo Leandro de la Vega Gil nació en la ciudad de Cuenca el 13 de marzo de 1923. Sus comienzos profesionales periodísticos se producen en el Diario de Cuenca en el año 1943, cuando el joven Leandro contaba solo con veinte años. De Cuenca pasó a Madrid, donde realizó reportajes tanto escritos como gráficos para la Agencia Internacional Arco entre los años 1954 y 1961, abordando temas tan diversos como economía, actualidad nacional, literatura o cine. De la Vega también trabajó para la Agencia Logos y colaboró con las revistas Fotos y Primer Plano, entre otras.
Leandro de la Vega Gil. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense. Su profesionalidad y buen hacer le fueron abriendo las puertas en su proyección laboral, llegando a formar parte de la plantilla de La Estafeta Literaria y a ser colaborador fijo de Blanco y Negro, ABC o Arriba. Leandro de la Vega fue también miembro de la Agencia Pyresa y redactor jefe de la revista España Hostelera y corresponsal en España de hasta tres revistas hispanoamericanas.
En el desarrollo de su intensa actividad, entrevistó y fotografió a algunas de las personalidades más relevantes del arte y las letras de la España de su tiempo. En algunos casos, esa relación se convirtió en una estrecha amistad, como fue el caso del escultor Victorio Macho o el pintor Daniel Vázquez Díaz.
Nunca perdió su vínculo y compromiso con su Cuenca natal, manteniendo una relación muy fructífera con artistas como Lorenzo Goñi o poetas como Federico Muelas y Acacia Uceta. Como complemento a su actividad humanística, formó parte en Madrid de tertulias literarias como la del destacado ensayista Luis Astrana Marín. Leandro de la Vega fue asimismo socio fundador de la Sociedad Cervantina y presidente de la Asociación de Amigos de Cervantes de Esquivias (Toledo). En 1962 cofundó el boletín España Semanal, editado por el Ministerio de Información y Turismo. En esta última publicación fue donde vio la luz su aclamado reportaje Las Hurdes, leyenda y verdad (1964).
Portada de "Las Hurdes: leyenda y verdad" de Leandro de la Vega (1964) Desde 1965 dirigió la revista Tría, dedicada a informar sobre la política y economía agrarias, y promovió la creación de la Asociación Española de Informadores Agrarios.
Leandro de la Vega falleció en Madrid el 23 de enero de 1998, a los 74 años de edad.
En mayo de 2016, la familia de Leandro de la Vega legó a la Biblioteca de la Universidad Complutense toda su biblioteca y su archivo personal. Dentro de esos fondos se incluyen archivos y documentos personales y profesionales de Leandro de la Vega, destacando sobremanera una notable colección de fotografías de gran valor documental y artístico.
Dentro de su colección fotográfica se incluye una serie de preciosas fotografías tomadas en Toledo en el año 1962, con motivo de una visita a su buen amigo el escultor Victorio Macho, que residía en la ciudad desde hacía una década en su pequeño paraíso de Roca Tarpeya.
Las imágenes obtenidas por Leandro de la Vega en aquella visita son de diferente tipología, desde las paisajísticas a las humanísticas. De todas ellas destacaré para comenzar esta pequeña obra de arte que retrata a un grupo de monjas en la calle Hombre de Palo en una escena realmente bella:
Monjas en la calle de Hombre de Palo en 1962. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo personal de Leandro de la Vega. Otra excelente toma es esta que nos muestra la vida alrededor de la Iglesia de Santiago del Arrabal:
Iglesia de Santiago del Arrabal en 1962. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo personal de Leandro de la Vega. Leandro de la Vega tomó una serie de fotografías dedicadas a las tiendas de artesanía y recuerdos turísticos de la ciudad:
Tienda de cerámica y recuerdos en 1962. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo personal de Leandro de la Vega. Tienda de espadas y damasquinado en 1962. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo personal de Leandro de la Vega. Tienda de recuerdos, damasquinos y grabados en la calle Chapinería en 1962. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo personal de Leandro de la Vega. Comprando una espada en 1962. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo personal de Leandro de la Vega. Comprando una espada en 1962. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo personal de Leandro de la Vega. Leandro de la Vega ascendió a la torre de la catedral de Toledo, desde donde obtuvo varias fotografías sensacionales:
Vista desde la torre de la Catedral en 1962. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo personal de Leandro de la Vega. Vista del caserío toledano desde una torre en 1962. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo personal de Leandro de la Vega. Desde el mirador del Valle, Leandro de la Vega obtuvo esta bella panorámica de la ciudad:
Vista general de Toledo en 1962. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo personal de Leandro de la Vega. Pasemos ahora a las fotografías que Leandro tomó en Roca Tarpeya con su amigo Victorio Macho y su esposa, la peruana Zoila Barrós, en un soleado día del mes de octubre de 1962. Se trata de imágenes de una perfección técnica asombrosa, que captaron magistralmente las facciones del escultor palentino con una fuerza expresiva abrumadora:
Victorio Macho en Roca Tarpeya en 1962. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo personal de Leandro de la Vega. Victorio Macho en Roca Tarpeya en 1962. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo personal de Leandro de la Vega. Victorio Macho junto al busto de León Felipe en Roca Tarpeya en 1962. Foto de Leandro de la Vega. Universidad Complutense. No me digáis que no es una maravilla esta foto del matrimonio Macho-Barrós:
Victorio Macho y Zoila Barrós en Roca Tarpeya en 1962. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo personal de Leandro de la Vega. Aquí aparecen en el mirador de Roca Tarpeya que se asoma al Tajo, con el puente de San Martín al fondo atravesado por las aguas -aún limpias por entonces- del río más largo de la Península Ibérica:
Victorio Macho y Zoila Barrós en Roca Tarpeya en 1962. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo personal de Leandro de la Vega. Para finalizar, esta foto del jardín de Roca Tarpeya en la que aparecen sonrientes ambos (Leandro de la Vega y Victorio Macho), tal vez obtenida por Zoila:
Leandro de la Vega con Victorio Macho. Toledo, 1962. Universidad Complutense Sirva esta entrada de homenaje a este completísimo ser humano que fue Leandro de la Vega: culto, inquieto y polifacético. No quisiera despedirme sin antes dar las gracias a sus hijas por permitirme difundir estas fotografías, así como a la Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense en la persona de Marta Torres Santo Domingo, por su trabajo de preservación y divulgación, así como por su permanente amabilidad y disposición para colaborar.
Sello de Leandro de la Vega en una de sus fotografías de Toledo. Archivo Histórico de la Universidad Complutense. Para saber más:
- "Victorio Macho y Leandro de la Vega, el testimonio de una amistad", por Inmaculada Real López.

sábado, 27 de febrero de 2021

Toledo en septiembre de 1924 fotografiado por F. R. Yerbury

El fotógrafo especializado en arquitectura Francis Rowland Yerbury nació el 15 de noviembre de 1885 en el barrio londinense de Cricklewood. Fue el hijo menor de Francis William Yerbury y Lucy Stinchcomb. El temprano fallecimiento de su padre, hizo que su madre tuviera que encargarse en solitario del mantenimiento y crianza de la familia.
F. R. Yerbury en 1930 en el Building Centre, 158 New Bond Street, Londres Con 12 años abandonó la escuela, ya que la situación en casa hacía necesario que trabajase para lograr ingresos. En 1901, con solo 16 años, el joven Frank Yerbury entró como chico de los recados en la Architectural Association de Londres. Su capacidad de trabajo le hizo consolidarse y ascender laboralmente. De este modo, solo diez años después, en 1911, Yerbury ya era el asistente del secretario de la institución. Y un año después, se convirtió en el mismísimo secretario de tan prestigiosa organización, cargo en el que estuvo hasta 1937.
En 1913, su posición le permitió mudarse a vivir al exclusivo barrio de Hampstead Garden Suburb. En aquellos años fue un activo y entusiasta participante de las actividades del Camera and Sketching Club de la Architectural Association, donde descubrió su pasión por la fotografía. Tanto fue así, que en 1920 Yerbury ya había publicado varios libros sobre fotografía enfocada a la arquitectura. En 1922 visitó Holanda con la asociación, fotografiando ciudades, granjas y mostrando un gran interés por la arquitectura moderna, dando lugar a una publicación conjunta con Howard Robertson, director de la Architectural Association. Ese fue el primero de más de 150 artículos publicados conjuntamente, siempre ilustrados con las fotografías de Yerbury.
En paralelo, nuestro protagonista de hoy se animó a seguir publicando libros tanto en colaboración con otros autores como individualmente, destacando por ejemplo Old Domestic Architecture of Holland (1924) o Georgian Details of Domestic Architecture (1926). También en 1926 inició una serie de libros sobre arquitectura moderna, aunque también era un gran amante y divulgador de la arquitectura tradicional y auténtica de cada uno de los países que visitaba.
Fue en esa intensa actividad de los años 20 donde se enmarca su viaje a España, que tuvo lugar en septiembre de 1924 con sus compañeros de la Architectural Association, donde la prensa de la época como el Heraldo de Madrid ya cita a Yerbury como director de la expedición y menciona su renombre por las publicaciones sobre la arquitectura holandesa y las colaboraciones con Robertson.
Como no podía ser menos, Toledo fue una etapa principal en la ruta seguida por los arquitectos excursionistas ingleses, y en nuestra ciudad Yerbury sacó su cámara a pasear logrando impagables fotografías.
¿Cómo descubrí las imágenes toledanas de nuestro protagonista de hoy? Bueno, pues esta vez no ha sido sencillo, pues dichas fotos fueron publicadas por Yerbury en dos libros de pequeña tirada titulados Lesser known architecture of Spain, cuyo primer volumen vio la luz en enero de 1925. Se trata de libros esquivos, difíciles de encontrar y ciertamente a precios poco asequibles. He estado varios meses tras la pista de ejemplares que pudiera adquirir a un precio razonable y finalmente he podido hacerme con los dos volúmenes, uno en edición inglesa y otro en edición francesa, que he comprado a anticuarios de Estados Unidos y Holanda respectivamente:
Libros de F. R. Yerbury sobre arquitectura española. Dos volúmenes. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño. El esfuerzo ha merecido la pena y cuento ahora en mi biblioteca con dos joyitas que tienen entre sus páginas una decena de fotografías magistrales tomadas por Francis Rowland Yerbury en Toledo en aquel ya lejano mes de septiembre de 1924.
La que más ilusión me hizo descubrir de todas es una auténtica rareza: una de esas fotos que solo hace un personaje con curiosidad arquitectónica, en un espacio nada frecuentado por fotógrafos, pero que a los toledanos de hoy nos sirve para ir completando el puzzle de la fisonomía urbana del Toledo de comienzos del siglo XX. Me refiero a las célebres "escalerillas de la Magdalena", mencionadas en varios planos y documentos de la época, que desaparecieron unos años después en la destrucción ocasionada en la zona por los bombardeos al Alcázar en 1936. Las escalerillas de la Magdalena se situaban en la calle Trastámara y daban acceso en una doble escalera a la parte lateral de la Iglesia de la Magdalena. Su pintoresco aspecto llamó la atención de Yerbury hasta tal punto no solo de fotografiarlas sino de incluir la imagen en uno de sus dos exclusivos volúmenes:
Escalerilla de la Magdalena en la calle Trastámara de Toledo en septiembre de 1924. Fotografía de F. R. Yerbury publicada en 1925 en "Lesser known architecture of Spain". Colección de Eduardo Sánchez Butragueño. Es un lugar casi irreconocible hoy en día, por lo que os pongo el aspecto actual según se ve en Google Street View:
La misma calle Trastámara, al fondo, fue también objeto de visita por parte de Yerbury que obtuvo la toma inversa pudiéndose vislumbrar al fondo la otra parte de la escalerilla. En esta vista destaca la portada de frontispicio de vuelta redonda que se situaba en lo que hoy es la parte trasera del Hotel Carlos V. Unos carros muy típicos complementan la escena confiriéndola un precioso aire costumbrista:
Carro y portada en la calle Trastámara de Toledo en septiembre de 1924. Fotografía de F. R. Yerbury publicada en 1925 en "Lesser known architecture of Spain". Colección de Eduardo Sánchez Butragueño. Otra de las maravillosas tomas obtenidas por Yerbury en Toledo nos deja una estampa muy curiosa de la Mezquita del Cristo de la Luz. El edificio islámico estaba en 1924 aún semioculto por el muro de la casa del santero que escondió esta joya de la arquitectura hasta su descubrimiento en 1899. Sin embargo, el muro no se demolió por completo hasta décadas después como aquí podemos comprobar:
Mezquita del Cristo de la Luz en Toledo en septiembre de 1924. Fotografía de F. R. Yerbury publicada en 1925 en "Lesser known architecture of Spain". Colección de Eduardo Sánchez Butragueño. Callejeando por la ciudad, Yerbury se detuvo en la recoleta y mágica plaza del Cristo de la Calavera, donde apretó el disparador de su cámara dejando para la historia esta preciosidad:
Plaza del Cristo de la Calavera en Toledo en septiembre de 1924. Fotografía de F. R. Yerbury publicada en 1925 en "Lesser known architecture of Spain". Colección de Eduardo Sánchez Butragueño. ¿Qué decir de esta vista de la iglesia de San Lucas? Es una foto que rezuma belleza en todos sus detalles:
Iglesia de San Lucas en Toledo en septiembre de 1924. Fotografía de F. R. Yerbury publicada en 1925 en "Lesser known architecture of Spain". Colección de Eduardo Sánchez Butragueño. El Puente de Alcántara protagoniza dos de las fotos de Yerbury:
Puente de Alcántara en Toledo hacia 1924. Fotografía de F. R. Yerbury publicada en 1925 en "Lesser known architecture of Spain". Colección de Eduardo Sánchez Butragueño. Puente de Alcántara en Toledo hacia 1924. Fotografía de F. R. Yerbury publicada en 1925 en "Lesser known architecture of Spain". Colección de Eduardo Sánchez Butragueño. En esta foto -bellísima también- de la Sinagoga del Tránsito parecen adivinarse varios miembros de la excursión que acompañaban a Yerbury y Robertson por las calles de Toledo:
Sinagoga del Tránsito en Toledo hacia 1924. Fotografía de F. R. Yerbury publicada en 1925 en "Lesser known architecture of Spain". Colección de Eduardo Sánchez Butragueño. En la Plaza del Conde, Yerbury capturó el aspecto del acceso a la Iglesia de Santo Tomé, en el pórtico por el que se accede a contemplar el cuadro del Greco "El entierro del Señor de Orgaz".
Iglesia de Santo Tomé, acceso desde la Plaza del Conde, en Toledo hacia 1924. Fotografía de F. R. Yerbury publicada en 1925 en "Lesser known architecture of Spain". Colección de Eduardo Sánchez Butragueño. Otra de las fotos que me hizo una ilusión tremenda descubrir e identificar es esta que nos muestra el patio de una casa privada. Se trata nada más y nada menos que del patio de la casa de Julio Pascual, el célebre herrero, artista de forja, académico, fundador de Soliss Mutua de Seguros y caballero mozárabe que alcanzó fama mundial. El hecho de que Yerbury hiciera esta foto demuestra que la comitiva debía conocer a Pascual y admirar su obra, hasta el punto de entrar en su casa y fotografiarla:
Patio de la casa de Julio Pascual en Toledo en septiembre de 1924. Fotografía de F. R. Yerbury publicada en 1925 en "Lesser known architecture of Spain". Colección de Eduardo Sánchez Butragueño. Por desgracia, en menos de un siglo, esta casa ha pasado de ser centro de visita de viajeros internacionales a estar absolutamente abandonada, estando en semiruina sin que a nadie en la ciudad se le caiga la cara de vergüenza y se digne a adquirirla y restaurarla. ¿Servirán estas fotos y estas líneas para remover alguna conciencia? Hace pocos años pude acceder al lugar.
Casa de Julio Pascual, patio. Calle San Juan de la Penitencia. En la actualidad, la Arquitectural Association tiene una escuela de arquitectura que custodia parte del legado de F. R. Yerbury. Entre sus fondos se encuentran algunas fotos más tomadas en Toledo por el excelente fotógrafo, como por ejemplo una imagen más del patio de la casa de Julio Pascual, donde vemos a algunas familiares del genial maestro del hierro:
Patio de la casa de Julio Pascual. Fotografía de Francis Rowland Yerbury hacia 1924 © Architectural Association School of Architecture, signatura SPTP480-1B Otra excelente foto de Yerbury conservada en sus fondos es esta vista tomada junto al torreón del Puente de Alcántara:
Puente de Alcántara hacia 1924. Fotografía de Francis Rowland Yerbury hacia 1924 © Architectural Association School of Architecture, signatura SPRMN621-2 Cerca de allí, fotografió las Turbinas de Vargas y el Torno del Tajo:
Turbinas de Vargas y Torno del Tajo. Fotografía de Francis Rowland Yerbury hacia 1924 © Architectural Association School of Architecture Al otro lado de la ciudad, inmortalizó el Puente de San Martín desde las cercanías del Paseo del Tránsito y la Roca Tarpeya:
Puente de san Martín desde el entorno de la Roca Tarpeya. Fotografía de Francis Rowland Yerbury hacia 1924 © Architectural Association School of Architecture, signatura SPMED346-1 La Catedral no podía pasar desapercibida para Yerbury:
Catedral y Plaza del Ayuntamiento. Fotografía de Francis Rowland Yerbury en septiembre de 1924 © Architectural Association School of Architecture, signatura SPMD356-1 Catedral de Toledo. Fotografía de Francis Rowland Yerbury hacia 1924 © Architectural Association School of Architecture, signatura SPMD356-2 El monasterio de San Juan de los Reyes:
San Juan de los Reyes en septiembre de 1924. Yerbury, Francis Rowland (1885-1970) Y para finalizar, una estupenda vista interior de la Sinagoga de Santa María la Blanca:
Sinagoga de Santa María la Blanca. Fotografía de Francis Rowland Yerbury hacia 1924 © Architectural Association School of Architecture, signatura SPMED345-2 Francis Rowland Yerbury falleció en Londres en 1970 y es hoy toda una referencia de la historia de la fotografía arquitectónica, y una de las personalidades más recordadas en la Architectural Association. Demostró que un origen humilde y la ausencia de estudios no tienen por qué significar no poder progresar profesionalmente, demostrar el talento y la valía y convertirse en toda una personalidad dentro de una institución en la que entró como chico de los recados.
Primera página del libro de F. R. Yerbury sobre arquitectura española "L´Architecture Espagnole Inconnue" ("Lesser known Architecture in Spain") de 1925. Dos volúmenes. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño.
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall