lunes, 31 de mayo de 2021

Toledo hacia 1975 fotografiado por Zsolt Szabóky

El genial fotógrafo y reportero gráfico húngaro Zsolt Szabóky nació en Budapest el 10 de marzo de 1941 y falleció en la misma ciudad el 19 de mayo de 2009. Vino al mundo en el seno de una familia intelectual: su padre, el doctor Imre Szabóky y su madre Klára Oláh le inculcaron desde pequeño la importancia del esfuerzo, tanto a él como a sus dos hermanos menores. En 1957 se graduó como técnico industrial en la especialidad de operador de torno de hierro, pasando en 1958 a trabajar como tornero en la empresa MOM.
Fue a partir de 1959 cuando nuestro protagonista de hoy comenzó a fotografiar, animado por el gran fotógrafo Gyula Ramhab. Se alistó como soldado en 1961, coincidiendo con el momento en el que había tomado fotografías más serias, y su trabajo fue publicado por el Ejército Popular de Hungría y otros periódicos militares. En 1965 se graduó como fotoperiodista en la Escuela de Periodismo en la Magyar Újságírók Országos Szövetségének (MÚOSZ), asociacion nacional de periodistas húngaros, y luego superó un examen profesional para fotógrafo. Entre 1964 y 1966, como autónomo, realizó fotografías para varios periódicos. De 1966 a 1975, trabajó como fotoperiodista senior para el periódico Igaz Szó. A partir de 1969 se le encargó por la la Dirección Central de Museos de Hungría la creación de imágenes e instalaciones fotográficas para exposiciones de diferentes museos. Desde 1972 se convirtió en corresponsal en Hungría de la publicación del Partido Comunista Italiano titulada Vie Nuove. A partir de 1978 fotografió Finlandia con una beca de la editorial Finn Otava, trabajo del que se terminó publicando un libro.
Zsolt Szabóky se instala como fotógrafo autónomo desde 1974, momento en el que realiza diferentes colaboraciones y viajes por varios países.
Zsolt Szabóky © Fotóművészet Szabóky era un fotógrafo original y minucioso, con una concepción de la fotografía centrada en el enfoque que resumió en sus propias palabras: “Creo que el lugar final de la fotografía debería ser una exposición o un libro, por lo que debe estar en una unidad más grande al de una única imagen. En realidad, esto significa crear una imagen visual general, en la que ya no se trata de presentar fotos individuales, sino de dar importancia más bien al enfoque". Su trabajo en exposiciones y museos húngaros le permitió desarrollar e implementar esta visión y plasmarla en su organización y puesta en marcha definitiva. También en el mundo de los libros logró llevar a cabo esta idea, a través de Corvina y otras editoriales, produciendo varios libros con sus magníficas fotos como (títulos traducidos al castellano) Toledo (1975), Dubrovnik (1978), Libro de iconos (1981), Monumentos del condado de Zala (1981), Budapest (1982), Finlandia (1982), Monasterios búlgaros (1983), Makó (1985), Eger (1986), Mira la mente de los carpinteros - Torres de madera, iglesias de madera en Transilvania (1987), Centro (1989), Monasterios griegos (1988), Flores mineras (1989), Castillo de Buda (1990), Budapest (1992), Castillos de la Cuenca de los Cárpatos (1995 y 2004) y Finlandia (2002).
Hoy me centraré en su trabajo en Toledo publicado en un maravilloso librito editado por Corvina en 1975, con textos de Éva Nyerges y titulado Toledo, Müemlék Városk (Toledo, ciudad monumento) en el que nos deja un maravilloso retrato de la vieja ciudad castellana justo en el momento de la transición entre el franquismo y la llegada de la democracia. Son imágenes con una tremenda fuerza, con enfoques y encuadres originales y dignos de un fotógrafo de gran dominio de la técnica y con amplios registros. Comenzaremos por ver las escenas más costumbristas, en las que la ciudad y sus habitantes aparecen en situaciones cotidianas rodeados de la belleza propia de nuestras calles y monumentos:
Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Tiene destacada presencia la Catedral con sus múltiples detalles:
Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky El río Tajo es también protagonista de varias fotos, y en ellas ya se observa un grado de contaminación alarmante en aquel lejano 1975, tres años después de la prohibición oficial del baño y poco antes del comienzo del trasvase Tajo-Segura, que supuso la puntilla para nuestro río:
Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Aquí tenemos algunos de nuestros mejores monumentos fotografiados por Zsolt Szabóky:
Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Hay escenas nocturnas realmente magistrales:
Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Algunos preciosos detalles de la ciudad:
Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky Toledo hacia 1975. Fotografía de Zsolt Szabóky El trabajo realizado por Szabóky dio sus frutos y fue reconocido, y de este modo en 1988 recibió el Premio Béla Balázs y el Premio de Arte Húngaro casi simultáneamente. Formó parte destacada, incluso como directivo, de la Asociación de Fotoperiodistas Húngaros o la Junta de la Asociación de Fotógrafos Húngaros, Miembro del Consejo de Supervisión de HUNGART, miembro de la Asociación Nacional de Artistas Húngaros o jefe del grupo creativo József Pécsi. Asimismo, formó parte de los jurados de bastantes exposiciones y concursos.
Lamentablemente, unas complicaciones de salud derivadas de un accidente provocaron su prematura muerte en mayo de 2009 con solo 68 años, dejando un gran vacío en el mundo fotográfico húngaro.
Zsolt Szabóky © Fotóművészet

sábado, 15 de mayo de 2021

Toledo alrededor de 1950 fotografiado por Emmanuel Boudot-Lamotte

Emmanuel Boudot-Lamotte nació en Paris en 1908. Fue un cultísimo y polifacético personaje: gran viajero, fotógrafo, historiador del arte, ilustrador, editor, traductor y gran amigo de personas clave en la cultura francesa del siglo XX como André Fraigneau. Fue también el editor en jefe de la célebre novelista, ensayista, poeta, dramaturga y traductora belga Marguerite Yourcenar en la editorial Gallimard.
Emmanuel Boudot-Lamotte fue miembro del comité de lectura de Editions Gallimard desde 1931 hasta 1945 donde participó notablemente en la publicación del primer libro de Raymond Queneau titulado Le Chiendent. Tras la II Guerra Mundial comenzó su estrecha relación con Marguerite Yourcenar en el periodo en el que él era director de las ediciones de J. B. Janin. Ambos trabajaron conjuntamente en varios proyectos, incluida una antología de cuentos estadounidenses contemporáneos y una obra recopilatoria de tesoros de arte francés, compilando y comentando obras de pinturas francesas conservadas en museos estadounidenses. La estrecha relación entre ambos se plasmó en multitud de cartas, que recientemente han dado lugar al libro En 1939, l'Amérique commence à Bordeaux: Lettres à Emmanuel Boudot-Lamotte (1938-1980) a partir de las cartas conservadas de Yourcenar a Emmanuel Boudot-Lamotte durante toda su vida.
Pero la faceta que más nos interesa de Boudot-Lamotte es la de fotógrafo autónomo, que le permitió publicar libros de sus fotografías parisinas en 1937 y 1931 o del Monte Sant Michel en 1941, entre otros. Su carácter viajero le llevó con su cámara a Toledo hacia 1950 donde obtuvo geniales fotografías que fueron publicadas sueltas en diversa bibliografía. En los últimos años he logrado recopilar parte de las fotos que tomó Boudot-Lamotte en Toledo y que figuran en diversos libros, y hoy os las ofrezco con la esperanza de que esta entrada pueda ser completada en el futuro con más imágenes según vaya siendo capaz de identificar nuevas imágenes suyas en libros menos conocidos. Comenzaremos por ver esta maravilla de imagen: el Puente de Alcántara fotografiado desde el Paseo del Carmen, con la cuesta de Doce Cantos bajo la perspectiva del fotógrafo. Es una estampa deliciosa, con un Tajo limpio y un gran árbol de sombra en mitad de lo que hoy es la carretera. Un grupo de personas aparece caminando para completar la escena:
Puente de Alcántara y Cuesta de Doce Cantos hacia 1950. Fotografía de Boudot-Lamotte (1908-1981). Publicada en el libro L´Espagne de A. T´Serstevens en 1952 El Puente de Alcántara vuelve a ser el protagonista en esta vista en la que aparecen unos pescadores a la orilla del Tajo:
Puente de Alcántara en Toledo hacia 1950. Fotografía de Emmanuel Boudot-Lamotte publicada en el libro "Espagne" de Maurice Legendre En el otro gran puente medieval, el de San Martín, Emmanuel Boudot-Lamotte descendió hasta el mismísimo nivel del agua para lograr esta vista en la que un cielo precioso con nubes algodonosas completa la escena:
Puente de San Martín en Toledo hacia 1950. Fotografía de Emmanuel Boudot-Lamotte publicada en el libro "Espagne" de Maurice Legendre La vista general de la ciudad que Boudot-Lamotte obtuvo hacia 1950 es sensacional pese a ser aún muy patente la destrucción causada por la guerra civil en edificios como el Alcázar:
Vista general de Toledo hacia 1950. Fotografía de Emmanuel Boudot-Lamotte publicada en el libro "Espagne" de Maurice Legendre Fue precisamente desde el Alcázar donde Emmanuel logró una vista hoy imposible de tomar: la vista de la zona de la calle Horno de los Bizcochos y sus alrededores aparece aún con la desaparecida casa del anticuario Justo García Callejo a la que ya dediqué esta otra entrada del blog. La zona está hoy en día absolutamente modificada:
Vista de la Catedral desde el Alcázar hacia 1950. Se ve la casa del anticuario Justo García Callejo. Fotografía de E. Boudot-Lamotte. El Hospital de Santa Cruz presentaba hacia 1950 un aspecto un tanto destartalado, con zonas en el piso superior del patio que habían sufrido la perdida de sus balcones y balaustradas probablemente durante la guerra civil:
Museo de Santa Cruz de Toledo hacia 1950. Fotografía de Emmanuel Boudot-Lamotte publicada en el libro "Espagne" de Maurice Legendre Para finalizar, probablemente la imagen más bella de todas. Se trata de esta vista del Palacio Arzobispal desde la plaza del Ayuntamiento que nos permite ver una fuente en el centro de la misma que fue muy efímera y que desapareció en la reforma que en 1954 sufrió tanto la plaza como el propio edificio arzobispal, al que se le suprimieron sus dos pequeños torreones en los pisos superiores (aquí vemos uno) así como el revoco de la fachada que pasó tras la reforma a mostrar la piedra y el ladrillo que aquí vemos cubierto con un típico enfoscado:
Palacio Arzobispal  y fuente en la Plaza del Ayuntamiento en Toledo hacia 1950. Fotografía de Emmanuel Boudot-Lamotte publicada en el libro "Espagne" de Maurice Legendre Emmanuel Boudot-Lamotte nos dejó en el año 1981 pero nos queda su gran legado en forma de fotografías. Son sensacionales sus publicaciones no solo parisinas sino que os recomiendo buscar las imágenes que obtuvo en Grecia, Sicilia, Roma o Dalmacia porque son una absoluta gozada para la vista. Una vez más, es un privilegio para los toledanos poder admirar las fotografías que un fotógrafo de su talla obtuvo en Toledo hace ya más de 70 años.
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall