domingo, 9 de noviembre de 2008

El Convento de Santo Domingo el Real

Si tuviera que elegir un lugar de Toledo para pasear, para sentir el misterio que la ciudad encierra y para dejar volar mi imaginación ese sería sin duda la Plaza de Santo Domingo el Real y su cobertizo aledaño, a ser posible de noche.
Es un lugar precioso, rodeado de conventos de altos muros, flanqueado por misteriosos cobertizos y espadañas con veleta. Está la plaza presidida por la singular portada renacentista, obra de Juan Bautista Monegro en 1612, si bien el convento fue fundado en 1364 por Inés García de Meneses, viuda del alguacil Sanz de Velasco. En él están enterrados varios infantes, hijos de Pedro I, relacionados con algunas prioras como Teresa de Ayala y María de Castilla, hija asimismo de ese monarca. Recientemente, en 2006, se han analizado los restos momificados del Infante Sancho de Castilla, cuya muerte era uno de los capítulos más enigmáticos de la historia de la monarquía en España, revelándose que no murió envenenado como se creía, sino por un proceso infeccioso pulmonar. Los estudios del pulmón indicaron que el niño sufrió una exposición crónica al humo, probablemente procedente de chimenea u hogar, y una frecuente presencia de macrófagos alveolares y hematíes con un proceso inflamatorio y hemorrágico.
Momia del infante Don Sancho de Castilla, Foto Jesús Carvajal (EFE)
Al no detectarse la presencia de tóxicos como arsénico o cianuro el infante habría fallecido por muerte natural y no envenenado, como se sospechaba, en el año 1370.
También en este convento, en la segunda mitad del siglo XV, residió Santa Beatriz de Silva, fundadora de la Orden de las Concepcionistas. Santa Beatriz llegó a Toledo insatisfecha de su vida en la Corte donde era dama de la reina Isabel de Portugal, y con deseos de retirarse del mundo. Santo Domingo le pareció el lugar adecuado y durante 34 años convivió con las religiosas y alli fraguó su idea de crear una orden, lo que hizo en 1481.
En cuanto a su historia fotográfica, decir que por su belleza fue muy pronto objetivo de los fotógrafos que se acercaban a Toledo. Sus primeras fotografías datan de finales del siglo XIX:
Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) en el siglo XIX. Foto Casiano Alguacil
Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) en el siglo XIX.
Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) en el siglo XIX.
Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) en el siglo XIX.
Sepulcro romano en el Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) a finales del siglo XIX.

A principios del siglo XX su portada fue fotografiada con profusión. Conservó imágenes en las hornacinas hasta que desaparecieron tristemente en la Guerra Civil:
Pórtico del Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) antes de la Guerra Civil con imágenes aún en las hornacinas antes de desparecer de la fachada en 1936
Plaza de Santo Domingo el Real  (Toledo) a principios del siglo XX. Colección Luis Alba
Santo Domingo el Real a inicios del siglo XX. Ateneo de Madrid
Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) en el siglo XX. Foto Rodríguez
Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) a principios del siglo XX.
Convento de Santo Domingo el Real de Toledo. Pórtico en 1925
Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) a principios del siglo XX.
Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) a principios del siglo XX.
Convento de Santo Domingo el Real a principios del Siglo XX. Fotografía de Loty
Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) a principios del siglo XX. Foto F. M. hacia 1930
Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) a principios del siglo XX. Foto A. González Nieto hacia 1925
Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) a principios del siglo XX.
Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) a principios del siglo XX. Foto Wunderlich hacia 1930
Convento de Santo Domingo el Real de Toledo. Principios del siglo XX
Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) a principios del siglo XX. Foto Grafos hacia 1927
Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) a principios del siglo XX. Foto Rodríguez
Convento de Santo Domingo el Real de Toledo. Principios del siglo XX
Convento de Santo Domingo el Real a comienzos del siglo XX

En estos años también fue fotografiado su interior:
Convento de Santo Domingo el Real de Toledo.  Patio de la Mona con las dominicas en 1918 antes de ser vendido en 1934 a las Comendadoras de Santiago
Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) a principios del siglo XX. Foto Rodríguez
Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) a principios del siglo XX.
Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) a principios del siglo XX. Foto Rodríguez
Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) a principios del siglo XX. Foto Rodríguez
Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) a principios del siglo XX. Foto Rodríguez
Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) a principios del siglo XX. Foto Rodríguez
Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) a principios del siglo XX. Foto Aldus
Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) a principios del siglo XX. Foto Rodríguez
Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) a principios del siglo XX. Foto Rodríguez
Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) a principios del siglo XX. Foto Rodríguez
Convento de Santo Domingo el Real de Toledo. Patio del Moral
Convento de Santo Domingo el Real de Toledo. Patio del Moral abierto antes de ser dividido al alquilarse parte a las Adoratrices
Convento de Santo Domingo el Real de Toledo.  Patio del Moral

En 1922 se organizó un acto con intelectuales para escuchar cantar maitines a las monjas:
Intelectuales oyendo cantar a las monjas en Santo Domingo el Real la noche del 30 de abril al 1 de mayo de 1922. Foto Díaz.

En 1923 el Convento fue visitado por el rey Alfonso XIII:
Convento de Santo Domingo el Real de Toledo.  Patio de la Mona y Alfonso XIII, 1933
Convento de Santo Domingo el Real de Toledo.  Patio de la Mona y Alfonso XIII, 1933.

A mediados del siglo XX mi abuelo Eduardo Butragueño se unió a la lista de fotógrafos del convento:
Santo Domingo el Real, años 50. Fotografía de Eduardo Butragueño Bueno
Santo Domingo el Real, años 50. Fotografía de Eduardo Butragueño Bueno

Como véis, en esa época fueron plantados los cipreses (hoy enormes) de la plaza. Fijáos por curiosidad en la evolución de su crecimiento en el resto de fotografías que os pongo, que abarcan desde los años 50 hasta los 90.
Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) a principios del siglo XX. Foto García Garrabella hacia 1952
Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) a mediados del siglo XX. Foto Rodríguez
Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) a principios del siglo XX. Foto J.Cebollero hacia  1957
Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) en los años 60
Convento de Santo Domingo el Real hacia 1970. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) en los años 90
Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) en los años 90.

A finales del siglo XX sucedió uno de los hechos más lamentables de la historia del convento: su preciosa portada hubo de ser protegida por una reja debido al vandalismo e incivismo de los jóvenes que allí practicaban botellón. Sus excesos en forma de pintadas, orines, vómitos, coches con altavoces y botellas reventadas contra los muros hicieron inevitable la necesidad de proteger la portada. Como miembro de esa generación siento vergüenza de ese comportamiento en personas educadas en tiempos de libertad y supuestamente civilizadas. Mi generación pasará a la historia como aquella que obligó, tras casi 400 años, a proteger esa portada renacentista.
Convento de Santo Domingo el Real (Toledo) a finales del siglo XX.

Terminaré con una última reflexión, ésta dedicada a la presencia de coches en este lugar: ¿Cómo es posible que se permita el aparcamiento en ella? Sin los coches, su imagen sería infinitamente más bella. Pido públicamente que se estudie su peatonalización, o al menos, que se prohiba el aparcamiento. Para quien no conozca el lugar pongo una foto de principio de siglo del cobertizo que da acceso a la plaza. Obviamente, si un coche pasa por ahí, el peatón no tiene más remedio que volver a la plaza y esperar que llegue allí el coche para volver a intentarlo de nuevo.
Cobertizo de Santo Domingo el Real (Toledo) a principios del siglo XX. Foto Aldus

Ubicación del Convento de Santo Domingo el Real en Google Maps


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domingo, 2 de noviembre de 2008

El Acueducto Romano de Toledo

A petición de Jav, activo miembro del estupendo foro de Tolétho, abordo hoy la historia fotográfica del Acueducto Romano de Toledo.
El conjunto de abastecimiento hidráulico nacía en la presa de Alcantarilla en Mazarambroz, en el arroyo Guajaraz. Iniciada su construcción en el siglo I, los mismos romanos ampliaron esta presa desviando hacia la misma también el curso del arroyo de San Martín de la Montiña, hasta alcanzar una capacidad de 3,5 millones de metros cúbicos, es decir 3 hectómetros cúbicos y medio, que no está nada mal.
Desde esta presa comenzaba el specum o canalización a traves de los 38 kilómetros que separan Alcantarilla de Toledo. A veces enterrada, a veces elevada, la canalización iba de este modo salvando las dificultades orográficas. El punto más difícil llegaba al acercarse a Toledo, ya que las fuertes pendientes que conducen al Valle del Tajo hacían que el agua pudiera alcanzar fuertes velocidades con peligro de perder toda la carga. Los ingenieros romanos lo solucionaron empleando las denominadas torres acuarias donde el agua se almacenaba en un depósito intermedio, caía a otro al rebosar este y de nuevo, ya sin fuerza y purificada por decantación, dicha agua era recanalizada con una pendiente pequeña, hasta llegar a la siguiente torre acuaria si el desnivel persistía (había 4 torres acuarias cerca de Toledo). Estas torres acuarias están aún en pie en el paraje de La Sisla y fueron fotografiadas ya en el siglo XIX y comienzos del XX (cuando el vulgo las llamaba "horno del vidrio").
Torres acuarias del abastecimiento romano de agua a Toledo en el siglo XIX.
Torres acuarias del abastecimiento romano de agua a Toledo en el siglo XIX.
Torre acuaria del acueducto romano a principios del siglo XX. Fotografía de D. Pedro Román Martínez. Diputación de Toledo, Centro de Estudios Juan de Mariana

Pero la principal dificultad consistía en salvar la hoz del Tajo en Toledo, justo antes de adentrarse en el promontorio rocoso de Toletvm. Aún hoy son patentes los estribos de mortero de esta obra, desprovistos de la sillería de piedra por diferentes expolios y avatares, anclados a la roca madre justo a la altura del puente nuevo de Alcántara. Estos estribos también fueron fotografiados desde el principio:
Estribos del acueducto romano de Toledo hacia 1900
Estribo este del acueducto romano de Toledo en el siglo XIX
Estribo oeste del acueducto romano de Toledo en el siglo XIX
Estribo este del acueducto romano de Toledo en el siglo XIX
Estribos alineados del acueducto romano de Toledo. Principios del Siglo XX
Restos del Acueducto Romano de Toledo a inicios del siglo XX, hacia 1930. Fotografía de Pedro Román Martínez

En ese lugar los romanos se vieron obligados a construir un acueducto, del que esos estribos eran la sujección y que salvaba el tajo que el río había allí generado en su secular discurrir por el lecho rocoso. Esta hoz, o Torno del Tajo fue fotografiada en este punto donde se ubicaba el acueducto por diferentes fotógrafos. Una de las fotos más antiguas, tomada desde el sur, es esta de Clifford en 1857:
Torno del Tajo en Toledo. Fotografía de Charles Clifford, 1857

Un año más tarde Jean Laurent lo fotografiaba desde el otro lado, el norte, junto con el Artificio de Juanelo (ambos monumentos distaban escasos 150 metros):
Torno del Tajo en Toledo en el lugar donde se levantaba el acueducto romano. Foto Jean Laurent 1858

Otras vistas de finales del XIX y principios del XX nos muestran este punto, antes de la construcción del puente nuevo de Alcántara efectuada hacia 1930.
Torno del Tajo en Toledo en el lugar donde se levantaba el acueducto romano. Finales del siglo XIX
Torno del Tajo en Toledo en el lugar donde se levantaba el acueducto romano. Principios del siglo XX. Foto Hauser y Menet
Torno del Tajo en Toledo en el lugar donde se levantaba el acueducto romano. Principios del siglo XX
Torno del Tajo en Toledo en el lugar donde se levantaba el acueducto romano. Principios del siglo XX
Torno del Tajo en Toledo en el lugar donde se levantaba el acueducto romano. Principios del siglo XX
Torno del Tajo en Toledo en el lugar donde se levantaba el acueducto romano. Principios del siglo XX
Torno del Tajo en Toledo en el lugar donde se levantaba el acueducto romano. Principios del siglo XX
Torno del Tajo en Toledo en el lugar donde se levantaba el acueducto romano. Principios del siglo XX

También mi abuelo Eduardo Butragueño lo fotografió hacia 1962:
Carretera del Valle y estribo del acueducto romano. Foto de Eduardo Butragueño Bueno hacia 1962

Así estaba la zona en los años 60:
Acueducto romano, Puente nuevo de Alcántara, Puente viejo de Alcántara y Castillo de San Servando, años 60

¿Y como era el Acueducto? Os preguntaréis. Pues bien, dado que dejó de funcionar hacia el siglo IX (estuvo en pie unos 1000 años, nada menos), sus recreaciones no dejan de ser algo aventuradas.
Rey Pastor, a principios del siglo XX propuso un acueducto de 70 metros de altura, con tres arcadas:
Recreación del acueducto romano según Rey Pastor
Recreación del acueducto romano de Toledo

Más tarde, Ortiz Dou lo propone con igual altura pero con sólo dos pisos. Años después Fernández Casado y Smith propusieron la recreación hasta ahora más aceptada. Su hipótesis resta altura al acueducto al considerarlo acueducto-sifón, es decir, un sistema hidráulico que, mediante vasos comunicantes, podría tener un tramo descendente, un tramo central horizontal (vientre de sifón) y un tramo al otro lado ascendente que permitiría recuperar el nivel del agua del otro lado del río mediante el citado principio de vasos comunicantes. De este modo, el acueducto de Toledo se correspondería con un vientre de sifón más o menos horizontal situado entre las cotas superiores de los dos extremos del valle. De este modo, la altura del acueducto sería de unos 50 metros. Aún así sería uno de los más majestuosos del Imperio Romano. Recordemos que el de Segovia tiene 34 metros y el de Nimes (Pont du Gard) 48,7 metros. El agua circularía en este sifón por tuberías de plomo o cerámica para soportar mejor la presión. Esta es la recreación de Fernandez Casado-Smith:
Recreación del acueducto romano de Toledo por Fernández Casado y Smith
Recreación del acueducto romano de Toledo (1913)

Una vez en la ciudad, el agua era almacenada en grandes cisternas o depósitos (Castellum aquae). Los recientes hallazgos en Las Cuevas de Hércules en San Ginés parecen corresponderse con este sistema de almacenamiento.
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall