La arquitectura industrial de finales del siglo XIX dejó en Toledo algunos hermosos ejemplos que han pervivido hasta nuestros días. Hoy os hablaré de uno de ellos, que incluso logró el 28 de noviembre de 1996 ser declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de monumento (aquí la declaración).
Corría el año de 1889 cuando fue levantado en plena judería este edificio, destinado a albergar inicialmente una fábrica de cuchillería promovida por los hermanos Mariano y Nicolás Garrido, según narra magistralmente el gran Rafael del Cerro Malagón en «Arquitectura industrial en el Toledo del siglo XIX» (enlace aquí). El arquitecto de la obra fue el toledano Luis Moraleda, quien redacta y firma la memoria de la fábrica el 16 de abril de 1889. La construcción exigió la demolición de algunas casas de la manzana. La trazas de la obra planteaban un amplio espacio diáfano cerrado bajo una estructura muy sencilla, con un corral triangular para depósito de materiales. El arquitecto diseñó un lugar adecuado para colocar el motor de vapor que movía la maquinaria, así como un sótano donde se almacenaba el carbón que le servía de combustible. La descarga del carbón a dicho sótano se hacía a través de las ventanas que daban a la entonces nombrada como plaza del Cascabel. Planteaba un acceso o puerta principal, abierta a la plaza de Barrio Nuevo, y otra secundaria en el lateral izquierdo, donde se situaba el corral triangular, que daba a la entonces denominada plaza del Juego de Pelota. El espacio interior, que buscaba la mayor amplitud posible en una única nave, fue proyectado con veintiocho columnas de hierro fundido.
El inmueble fue finalmente edificado en planta rectangular con dos alturas y un hastial. El aspecto general del edificio se integra muy bien tanto cromática como volumétricamente en el centro histórico gracias al uso del típico ladrillo de dos tonos (en el proyecto se indica expresamente: ladrillo á dos colores, blanco cortado al agua y encarnado, de las fábricas de Valladolid) y a la inteligente disposición de sus elementos. La portada principal está formada por un arco rebajado con cornisa triangular, y está decorada con mensulillas. A ambos lados se abren dos ventanas con un arco de medio punto y decoración en el extradós, como resaltes de las dovelas. Las cuatro ventanas presentan, además, rejería de forja de gran calidad, lo que incrementa el valor del edificio.
La planta principal estaba inicialmente recorrida por cinco huecos de iguales dimensiones, construidos por arcos de medio punto con decoración de ladrillo. El hastial, por su parte, contiene tres ventanas de arco de medio punto con extradós, también decorado, y parapeto en la ventana central. En las plantas baja y principal, los entrepaños están bellamente decorados con rombos ejecutados con maestría utilizando el ladrillo.
La totalidad de la fachada aparece enmarcada por dos pilastras con capitel realizado también en ladrillo, elemento que también aparece en las líneas de impostas.
Por su parte, la fachada lateral, de dos alturas, posee ocho ventanas de medio punto por planta, cuyos arcos están resaltados con ladrillos de distinta coloración en el extradós.
La cubierta del edificio es de dos aguas con teja plana, mientras que el cuerpo adosado a la parte trasera presenta tres vertientes y teja árabe. La cubierta está sujeta por una armadura metálica que data del año en que se levantó el inmueble en 1889.
Estamos, por tanto, ante un edificio que supuso un cambio importante en el urbanismo de la judería. Para hacernos una idea, veamos el aspecto inicial de esa zona utilizando esta foto (con una ampliación) tomada por Gustave de Beaucorps en el temprano año de 1858.
Es de gran ayuda también para comprender el espacio echar un vistazo al plano de Reinoso en 1882, en el que vemos esa manzana con casas que fueron derribadas para poder construir esta fábrica:
En fechas recientes he adquirido una rara fotografía del francés R. Salleron tomada en noviembre de 1889 que viene a confirmar la fecha de construcción del edificio. Al ampliarla, vemos claramente cómo aparece ya en pie uno de los grandes muros (concretamente la fachada trasera, con su forma triangular), pero aún sin ejecutar el tejado. Se trata de una joya documental que, a fecha de hoy, constituye el único documento gráfico del proceso constructivo del edificio:
En estas fotos, tomadas hacia 1890 por Hauser y Menet, se ve incluso con más claridad el proceso constructivo:
En septiembre de 1899, el también francés Petit inmortalizó el edificio desde la otra orilla del río al tomar esta soberbia fotografía desde el cerro de la ermita de la Cabeza:
Sin embargo, el uso del edificio como fábrica de cuchillería con sus secciones de forja, desbaste, pulido y grabado, fue muy efímero: en 1905 cesó su actividad. Pronto se destinó el inmueble a otros fines bien distintos, acogiendo la nueva fábrica de harinas "San José" de la empresa Castro y Compañía. Con los años, sus nuevos dueños realizaron varias ampliaciones en el flanco izquierdo a partir del pequeño patio existente y en la parte posterior para usarlo como cochera. Este era el aspecto del edificio en 1918:
También en 1918, su maquinaria llamó la atención del entonces estudiante Hermenter Serra, logrando esta preciosa fotografía:
A continuación, unas bonitas fotos aéreas del edificio en los años 20:
Este es un reportaje sobre la fábrica publicado en El Financiero en 1922:
En 1924 se publicaron estas fotos en El Castellano Gráfico:
En esta preciosa imagen vemos a un carro de bueyes descargando sacos de grano para ser molido en la fábrica:
Aquí tenemos un aspecto del esquinazo del edificio en 1945:
Mirad qué bonito aspecto del edificio a mediados del siglo XX visto desde la otra orilla del río:
La empresa destacó por el cuidado de bastantes detalles, que iban desde publicidad en la prensa local al esmero en sus productos pues, de hecho, su actividad no solo no se ceñía a la industria harinera, sino que también contaba con fábrica de dulces y mazapán, fabricando preciosos estuches metálicos:
Esta actividad industrial como fábrica de harinas se mantuvo hasta entrado el siglo XXI. Muy poco después, comenzaron las obras para convertir el inmueble en un bonito hotel, que fue inaugurado en mayo de 2003 y que conservó en buena medida elementos originales interesantes de su histórico uso.
Aspecto del edificio en la actualidad en Google Maps:
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1 comentario
Muy interesante. Es curioso como este estilo ha pasado a ser tendencia en el mundo de la decoración e interiorismo de muchos hogares. Gracias por el artículo. Un saludo.
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