sábado, 26 de octubre de 2019

Toledo hacia 1950 fotografiado por unos turistas franceses

Muy a menudo, no nos paramos a valorar la inmensa cantidad de aportaciones positivas que el turismo cultural ha generado para España en general y para Toledo en particular. Es evidente que la conservación de multitud de monumentos españoles se activó gracias a que personas foráneas vinieron a valorarlos (frecuentemente más que la población local), generando una corriente de interés por el patrimonio cuyas consecuencias favorables hoy disfrutamos especialmente en las ciudades monumentales, con una actividad cultural y económica que crea riqueza y dinamismo haciendo nuestro día a día mucho más próspero.
Sumado a ello, existe otro legado directamente ligado al turismo que es más intangible pero tanto o más valioso que el anterior: me refiero a la generación de arte, literatura y fotografía por parte de los que en el pasado nos visitaron. Se nos olvida a veces que Rilke fue un turista que se enamoró de nuestra ciudad, que a Diego Rivera le pasó otro tanto o que Inge Morath vino a Toledo atraída por su fama mundial. Son solo tres ejemplos, en la literatura, la pintura y la fotografía, que demuestran el tremendo enriquecimiento creativo, cultural e intelectual que el turismo ligado a Toledo ha generado en el último siglo.
No en vano, el turista (el visitante u observador foráneo en general) aprecia nuestra realidad desde una perspectiva diferente, la de sus respectivos bagajes personales e influencias culturales asimiladas en su país de origen, generando una enriquecedora interacción con la visión exclusivamente local.
Las personas que vienen de fuera se fijan en detalles de nuestro día a día que a nosotros nos pasan a menudo desapercibidos y valoran, en ocasiones más que nosotros mismos, las joyas artísticas y paisajísticas aquí presentes que probablemente escaseen en su ciudad de origen.
El turismo cultural es, por tanto, un tesoro que quiero poner hoy en valor por todo lo que nos ha aportado y por todo lo que nos aportará en el futuro si sabemos cuidarlo y priorizar este tipo de visitantes por encima de otras opciones -digamos, menos enriquecedoras-, como ciertas despedidas de soltero, por poner un ejemplo.
Y, ¿qué mejor manera de homenajear al turismo cultural que trayendo fotografías antiguas que demuestren lo expuesto? Por ello hoy vamos a ver una colección de imágenes tomadas por unos turistas franceses hacia 1950 que, en su periplo hacia Marruecos, recalaron en Toledo dejándonos impagables fotografías que retratan muy bien la vida del Toledo de mediados del siglo XX.
Comenzaremos por ver una de las más bellas, tomada en el Arrabal, donde se aprecia a la perfección la realidad cotidiana de aquella calle en esa época:
Puerta de Bisagra y Real del Arrabal en Toledo hacia 1950 en una foto de unos viajeros franceses en su periplo hacia Marruecos

Al otro lado, la Puerta de Bisagra aparece flamante, tras su reconstrucción parcial derivada del hundimiento que sufrió su torreón derecho en 1946:
Puerta de Bisagra de Toledo hacia 1950 en una foto de unos viajeros franceses en su periplo hacia Marruecos

Su precioso vehículo de época aparece en bastantes fotografías, como por ejemplo esta tomada junto a San Juan de los Reyes con una preciosa vista del Palacio de los Duques de Maqueda al fondo:
Palacio de los Condes de Maqueda en Toledo hacia 1950 en una foto de unos viajeros franceses en su periplo hacia Marruecos

Las famosas cadenas que cuelgan en la fachada del monasterio presentaban este aspecto:
Cadenas de San Juan de los Reyes en Toledo hacia 1950 en una foto de unos viajeros franceses en su periplo hacia Marruecos

La desaparecida Puerta de San Martín fue retratada por nuestros amigos franceses, logrando otra imagen de gran belleza:
Puerta de San Martín en Toledo hacia 1950 en una foto de unos viajeros franceses en su periplo hacia Marruecos

Decía al principio que los turistas, como observadores foráneos, en ocasiones se fijan en detalles que les resultan sorprendentes. Eso debió sucederles a estos turistas franceses al ver autobuses cruzando por un puente medieval como el de San Martín. Era algo que los toledanos por entonces veían con la normalidad que confiere la visión constante de un hecho, pero que despertó la curiosidad del fotógrafo hasta tal punto de obtener varias tomas de la escena:
Un autobús cruza el Puente de San Martín de Toledo hacia 1950 en una foto de unos viajeros franceses en su periplo hacia Marruecos
Un autobús cruza el Puente de San Martín de Toledo hacia 1950 en una foto de unos viajeros franceses en su periplo hacia Marruecos

También obtuvieron una imagen del puente sin el autobús:
Puente de San Martín de Toledo hacia 1950 en una foto de unos viajeros franceses en su periplo hacia Marruecos

El Puente de Alcántara no podía faltar en el reportaje, destacando al fondo la presencia de la Puerta de Alcántara aún sin restaurar, tal como se descubrió en 1911 al derribar unas casas que la ocultaban:
Puente de Alcántara de Toledo hacia 1950 en una foto de unos viajeros franceses en su periplo hacia Marruecos
Puente de Alcántara de Toledo hacia 1950 en una foto de unos viajeros franceses en su periplo hacia Marruecos

El Castillo de San Servando sí aparece ya restaurado:
Castillo de San Servando de Toledo hacia 1950 en una foto de unos viajeros franceses en su periplo hacia Marruecos

La Catedral fue también visitada por el grupo de viajeros, que obtuvieron esta vista del claustro del templo:
Claustro de la Catedral de Toledo hacia 1950 en una foto de unos viajeros franceses en su periplo hacia Marruecos

La Puerta del Cambrón aparece bellísima en esta toma:
Puerta del Cambrón de Toledo hacia 1950 en una foto de unos viajeros franceses en su periplo hacia Marruecos

La vista de Toledo desde el Valle ofrecía un aspecto bellísimo aunque en algunos puntos aún marcado por las heridas de la Guerra Civil:
Vista general de Toledo hacia 1950 en una foto de unos viajeros franceses en su periplo hacia Marruecos
Toledo hacia 1950
Vista de Toledo hacia 1950 en una foto de unos viajeros franceses en su periplo hacia Marruecos

En las inmediaciones de la ciudad pararon a tomar una comida campestre. No he logrado aún identificar con certeza el lugar exacto, por lo que agradezco vuestras aportaciones:
Afueras de Toledo hacia 1950 en una foto de unos viajeros franceses en su periplo hacia Marruecos
Afueras de Toledo hacia 1950 en una foto de unos viajeros franceses en su periplo hacia Marruecos

Una de las carreteras de acceso a la ciudad (creo que es la que se dirigía al sur en la zona de Las Nieves) estaba siendo reparada por los peones camineros, con sus rudimentarios medios, en una estampa que debe hacernos valorar las carreteras que hoy disfrutamos:
Carretera de acceso a Toledo hacia 1950 en una foto de unos viajeros franceses en su periplo hacia Marruecos

En su viaje hacia Marruecos también hicieron parada en la localidad de Mora, la que para muchos es la primera localidad que puede considerarse manchega al sureste de Toledo, a unos 40 kilómetros de la nuestra ciudad. Aunque no suelo incluir fotos en el blog de localidades de la provincia, hoy haré una excepción por la belleza de las fotografías y por los muchos amigos que poseo en este precioso pueblo. Me encantan especialmente las imágenes tomadas en la churrería Fortu, donde se pueden tomar los que probablemente son los mejores churros de la provincia:
Mora de Toledo hacia 1950 en una foto de unos viajeros franceses en su periplo hacia Marruecos
Mora de Toledo hacia 1950 en una foto de unos viajeros franceses en su periplo hacia Marruecos. Casa Fortu, churrería.
Mora de Toledo hacia 1950 en una foto de unos viajeros franceses en su periplo hacia Marruecos. Casa Fortu, churrería.
Trillando en Mora de Toledo hacia 1950 en una foto de unos viajeros franceses en su periplo hacia Marruecos
Noria con burro en Mora de Toledo hacia 1950 en una foto de unos viajeros franceses en su periplo hacia Marruecos

Con el deseo de que os hayan gustado estas fotografías, me despido reivindicando una vez más el turismo como uno de nuestros mayores tesoros, pero no cualquier turismo, sino el turismo cultural y de calidad realizado por miles de personas respetuosas con nuestra ciudad que tanto nos aportan. Lejos de los extremismos (los que defienden cualquier tipo de "turismo" irrespetuoso o descontrolado, o los también absurdos movimientos turismófobos), creo que es de justicia reconocer cuántas cosas buenas ha traído el turismo a Toledo desde que visionarios como el Marqués de la Vega Inclán iniciaron aquel despegue.

1 comentario

Julio dijo...

Creo que es la subida a las nieves al principio. Los operarios que están asfaltando la carretera, no creo que sean peones camineros. Los peones camineros vivían en las casillas de peones, y eran los encargados de mantener en buen estado su tramo de carretera. Pero no de construirlas como en este caso se ve que estan haciendo, notándose las diferencias, por las ropas y la actitud entre los operarios y los técnicos

© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall