sábado, 26 de febrero de 2011

La Piedra del Rey Moro

La Piedra o Peña del Rey Moro es uno de los lugares más especiales de la ciudad. Su halo de leyenda, la impresionante vista que desde ella puede contemplarse y la curiosa formación geológica que la compone la convierten en un punto de visita obligada.
La existencia de una sepultura tallada en la roca motivó la preciosa leyenda que narra la triste historia de amor entre el príncipe musulmán Abul Walid y su amada Sobeyha. Según la misma, el joven se habría convertido en piedra para poder observar eternamente la ciudad donde ella había muerto.
Sarcófago o sepulcro excavado en la roca en la Piedra del Rey Moro de Toledo
Sarcófago o sepulcro excavado en la roca en la Piedra del Rey Moro de Toledo
Sarcófago o sepulcro excavado en la roca en la Piedra del Rey Moro de Toledo
Al éxito y fama de la leyenda ayudó mucho la curiosa forma de una de las rocas, que se asemeja sobremanera al perfil de una persona con turbante:
Piedra del Rey Moro. Foto original del blog Toledo Ciudad Imperal
Desde el punto de vista geológico, se trata de uno de los muchos batolitos -también conocidos como dorsos de ballena por su forma- que conforman los típicos berrocales de la Meseta Cristalina, comarca natural donde se encuentra Toledo la cual finaliza en el Valle del Tajo y que se sitúa entre las comarcas de los Montes de Toledo y La Mancha (aunque a menudo desde los medios de comunicación se hable de Toledo como "ciudad manchega", tremendo error geográfico, etnológico y cultural que desvirtúa tanto a Toledo como a esa maravillosa realidad que es La Mancha).
La Peña del Rey Moro y su leyenda atrajo desde muy pronto a los primeros fotógrafos y, de este modo, se conservan preciosas fotografías tomadas hacia 1870. Destacan en especial las del francés Jean Andrieu, tituladas "Tolède - Vue prise du sépulcre du roi maure" y "Le Tage pris du sepulcre du roi maure":
Toledo desde la Piedra del Rey Moro hacia 1870. Fotografía estereoscópica de Jean Andrieu. Colección Luis Alba,Ayuntamiento de Toledo
Toledo desde la Piedra del Rey Moro hacia 1870. Fotografía estereoscópica de Jean Andrieu. Colección Luis Alba,Ayuntamiento de Toledo
Toledo desde la Piedra del Rey Moro hacia 1870. Fotografía estereoscópica de Jean Andrieu. Colección Luis Alba,Ayuntamiento de Toledo
Toledo desde la Piedra del Rey Moro hacia 1870. Fotografía estereoscópica de Jean Andrieu. Colección Luis Alba,Ayuntamiento de Toledo

Pocos años antes, el también francés Alfred Guesdon publicó una litografía titulada "Tolède, vue prise au-dessus du Sarcophage du Roi Maure" en la que se veía con claridad el sepulcro.
Litografía de Alfred Guesdon titulada Tolède, vue prise au-dessus du Sarcophage du Roi Maure. Hacia 1850
Sepulcro del Rey Moro en Toledo. Detalle de una litografía de Alfred Guesdon hacia 1850

Más adelante la Piedra del Rey Moro siguió siendo fotografiada, especialmente en vistas panorámicas. Destacan por su belleza estas fotografías de Pedro Román Martínez. En la primera de ellas se ve el peñasco lleno de gente en una romería del Valle aproximadamente en 1910:
Romería del Valle con la Peña del Rey Moro llena de romeros a comienzos del siglo XX. Fotografía de Pedro Román Martínez
Peña del Rey moro a comienzos del siglo XX. Fotografía de Pedro Román Martínez. Centro de Estudios Juan de Mariana. Diputación de Toledo

A continuación os dejo una selección de fotografías de la Piedra del Rey Moro desde comienzos del siglo XX hasta mediados del mismo:
Toledo desde la Piedra del Rey MoroPiedra del Rey Moro y vista de Toledo hacia 1930
Toledo desde la Piedra del Rey Moro
Toledo visto desde la Piedra del Rey Moro en los años 40
Piedra del Rey Moro y vista de Toledo a comienzos del siglo XX
Toledo desde la Piedra del Rey Moro. Años 60
Piedra del Rey Moro a comienzos del siglo XX
Toledo desde la Piedra del Rey Moro. Años 70
Toledo desde la Piedra del Rey Moro. Años 70
Toledo desde la Piedra del Rey Moro. Años 70
Toledo desde la Piedra del Rey Moro. Años 60
Toledo visto desde la piedra del Rey Moro hacia 1980

Para aquellos que no podáis subir a estas escarpadas rocas, bien por lejanía, bien por impedimento físico, recomiendo hacer una subida virtual a la misma de la mano de la genial panorámica en 360º obra de José María Moreno:
- Visita Virtual a la Piedra del Rey Moro

Y como es de justicia reconocer al creador -o el que recogió por escrito la tradición oral- de la famosa leyenda, Don Eugenio de Olavarría y Huarte, os dejo íntegra la leyenda de "La Peña del Moro" según se pubicó el 28 de julio de 1880 en la Revista de América:
Leyenda de La Peña del Moro publicada en La Amérca por Eugenio de Olavarria y Huarte. Página 1
Leyenda de La Peña del Moro publicada en La Amérca por Eugenio de Olavarria y Huarte. Página 2
Leyenda de La Peña del Moro publicada en La Amérca por Eugenio de Olavarria y Huarte. Página 3
Leyenda de La Peña del Moro publicada en La Amérca por Eugenio de Olavarria y Huarte. Página 4
Leyenda de La Peña del Moro publicada en La Amérca por Eugenio de Olavarria y Huarte. Página 5
Leyenda de La Peña del Moro publicada en La Amérca por Eugenio de Olavarria y Huarte. Página 6
Leyenda de La Peña del Moro publicada en La Amérca por Eugenio de Olavarria y Huarte. Página 7
Leyenda de La Peña del Moro publicada en La Amérca por Eugenio de Olavarria y Huarte. Página 8
Leyenda de La Peña del Moro publicada en La Amérca por Eugenio de Olavarria y Huarte. Página 9
Leyenda de La Peña del Moro publicada en La Amérca por Eugenio de Olavarria y Huarte. Página 10
Leyenda de La Peña del Moro publicada en La Amérca por Eugenio de Olavarria y Huarte. Página 11
Leyenda de La Peña del Moro publicada en La Amérca por Eugenio de Olavarria y Huarte. Página 12
Leyenda de La Peña del Moro publicada en La Amérca por Eugenio de Olavarria y Huarte. Página 13
Leyenda de La Peña del Moro publicada en La Amérca por Eugenio de Olavarria y Huarte. Página 14
Leyenda de La Peña del Moro publicada en La Amérca por Eugenio de Olavarria y Huarte. Página 15
Leyenda de La Peña del Moro publicada en La Amérca por Eugenio de Olavarria y Huarte. Página 16
Leyenda de La Peña del Moro publicada en La Amérca por Eugenio de Olavarria y Huarte. Página 17
Leyenda de La Peña del Moro publicada en La Amérca por Eugenio de Olavarria y Huarte. Página 18

Para finalizar, tan solo un apunte reivindicativo: el entorno de la Piedra del Rey Moro suele estar lleno de basura y suciedad de todo tipo, por lo que ruego a los responsables municipales que incluyan en sus previsiones batidas periódicas de limpieza de este precioso paraje y, en general, de todo el Valle.

11 comentarios

M.Cristina Alba BENAYAS dijo...

Es de las leyendas más hermosas de Toledo y realmente las vistas de la Ciudad desde la piedra son impresionantes.

Soldado Vikingo dijo...

Desde ese lugar se tiene una de las mejores vistas de toda la ciudad, distinguiendose perfectamente el Alcázar y la Catedral.

Anónimo dijo...

lo que no se tendria que realizar es la cerecoña del día del valle...

Valde dijo...

Eduardo, interesante árticulo el de esta piedra, lo desconocía y también la leyenda por lo que agradezco tu relato y fotografías que me ayudan a conocer mejor Toledo y su historia. Te animo a que sigas dando a conocer lo que muchos desconocemos de nuestra tierra. Un saludo

PEDRO dijo...

Bonito rincón que te quedaba por recorrer en tu blog. Como siempre con buenas fotos y texto. Por cierto, la tumba antropomórfica o sarcófago del Rey Moro está en unas rocas cercanas, si puedo te mando una foto con la idea de completar. Gracias por los buenos ratos que nos pasamos leyendo tu blog.

Eduardo Sánchez Butragueño dijo...

¡Gracias a todos!
Espero esa foto del sarcófago Pedro, mil gracias.

Jose Antonio G. Villarrubia dijo...

Recuerdo, de niño, pusieron unas cruces en semana santa, era realmente impresionante su visión desde Toledo.
Era muy pequeño y creo que lo repitieron varios años. Por unos dias
ese fantástico lugar se convertía en el Golgota. Hoy seria impensable, que pena.
Un cordial saludo!

Ricardo Sánchez Candelas dijo...

La Piedra del Rey Moro pertenece por derecho propio, como elemento esencial de ese paisaje, a la vivencia de “lavueltalvalle”. Porque, para que todos los toledanos nos entendamos, con olvido momentáneo de cualquier rigor gramatical, hay que escribirlo así, bien juntito todo, poniendo énfasis en la contracción. El “vueltalvallismo”, más que una terapia anti-colesterol, es un rito de toledanismo. Si en nuestra caminata remontamos la fuerte pendiente de La Degollada, avistando la Ermita y ya casi sin resuello para los que peinamos alguna cana, o, en el otro sentido, más por lo llano, superamos la última curva de la circunvalación, nuestra vista, como atraída por un irresistible imán, magnetizada por su poderío granítico y por su fascinante leyenda, ya no se puede separar del turbante de la testa de aquel moro enamorado que quiso ser enterrado frente a la ciudad de su amada.
Pero hasta las más hermosas leyendas pueden sufrir el embate de los más prosaicos atropellos de un mal entendido progreso: me llega en estos días el runrún de que alguna cabeza pensante de nuestra querida ciudad está empezando a acariciar la idea de iluminar con farolas esta fantástica ronda de circunvalación. ¡Horror! Admitida la buena intención del ideólogo de turno para que la vuelta al valle deje de ser “lavueltalvalle”, confieso que me han temblado las carnes. Si para que desistiera de tan malhadada idea no fueran suficientes las actualísimas recomendaciones de nuestros gobernantes, dadas nuestras apreturas energéticas de estas fechas, de ahorrar en cualquier exceso lumínico, o, a la vista de lo desproporcionado de nuestra pirámide de población, la necesidad de no disminuir el índice de natalidad, finalidad en contrario a la que tanto ha debido contribuir en el censo toledano la oscuridad nocturna del pintoresco paraje , yo le recomendaría que leyera bien alguno de estos pasajes de la leyenda de La Piedra del Rey Moro.
Nos dice Olavarría en su relato legendario que “…la ciudad –Toledo– surge como mágica aparición…envuelta en ligero manto de brumas que, cuando el alba empieza a clarear sobre los montes, la ciñen con amoroso abrazo, despidiéndose de su compañera de la noche hasta que el sol que va a salir, y cuyos rayos las deshacen…”
El mismo autor, tal vez ya exaltado en su lirismo, nos confiesa que “muchas veces me ha sorprendido allí la noche, y he creído ver en los rayos de la luna que sobre ella caían, una sombra flotando impalpable en el espacio…”
Y es la propia narración legendaria la que nos describe “el paso del Tajo a favor de la oscuridad” del Cid Rodrigo de Vivar, dispuesto con sus tropas a sorprender a los sitiadores capitaneados por el amante Rey Moro. “Muchas veces, sobre todo por la noche, cuando las sombras reinaban en el campo infiel y se extendían sobre la ciudad iluminada fantásticamente por los rayos de plata de la luna, la figura enhiesta en la montaña doblaba la cabeza sobre el pecho y lloraba silenciosamente”.
Digamos, para no andarnos con rodeos, que la iluminación de “lavueltalvalle” machacaría sin remedio este entorno natural de Toledo y, por supuesto, hundiría en el olvido esta hermosa leyenda de La Piedra del Rey Moro.
En este Toledo de luces y de sombras, de amaneceres de luces inciertas y crepúsculos de urgentes penumbras, Dios nos libre de iluminados y… de iluminadores.

José María Moreno Santiago dijo...

..."En este Toledo de luces y de sombras, de amaneceres de luces inciertas y crepúsculos de urgentes penumbras, Dios nos libre de iluminados y… de iluminadores."

QUE ASÍ SEA.

Anónimo dijo...

Si sólo fuera iluminarlo... a mí cuando me tiemblan las carnes es cada vez que leo el Plan de Ordenación Municipal. Habrá que ver dentro de pocos años en qué queda la recientemente recuperada cubierta vegetal de la mayor parte del municipio :,(

Anónimo dijo...

Impresionante las vistas desde este hermoso lugar. ¿Cómo se llega? ¿Por qué parte está concretamente? Gracias!

© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall