sábado, 13 de septiembre de 2014

El Convento de San Bartolomé de la Vega

El siglo XIX fue probablemente en España el de una mayor concentración de casos de destrucción de monumentos y pérdida de patrimonio. Las causas de este nefasto periodo para nuestros edificios históricos fueron diversas: desde las desamortizaciones, que supusieron el final de miles de inmuebles religiosos, hasta la desidia propia de un país que llevaba siglos sumido en una profunda crisis, pasando por un incipiente desarrollismo basado en una errónea concepción del progreso que a menudo veía en el patrimonio un obstáculo para la modernización de España. Todo ello sin olvidar las diferentes guerras que asolaron el país en este siglo, con especial mención a la Guerra de la Independencia, en la que fueron habituales los excesos de las tropas napoleónicas.
Lo cierto es que en Toledo el número de edificios de enorme valor patrimonial que desaparecieron en el XIX es muy elevado y en varios casos he dedicado entradas específicas del blog a su análisis a través de la fotografía. En el caso que hoy nos ocupa, hasta ahora se pensaba que la "era fotográfica" -que en Toledo comienza en 1852 con Tenison y Oppenheim- había llegado demasiado tarde para inmortalizar fotográficamente siquiera sus últimos vestigios. Pero tal vez eso no sea del todo cierto.
Me estoy refiriendo al oficialmente conocido como Convento de Mínimos de San Antonio de Paula, pero que era popularmente llamado Convento de San Bartolomé de la Vega o, directamente, Los Bartolos.
Su origen se remonta a una antigua ermita dedicada a san Bartolomé -conocida desde antiguo como San Bartolomé de la Vega- que en 1531 cedió el ayuntamiento a instancias de la emperatriz Isabel -esposa de Carlos V- a los frailes para edificar allí el Convento de Mínimos de San Antonio de Paula. Todo parece indicar que en un primer momento los frailes conservaron la antigua ermita como capilla e iniciaron la construcción de forma modesta y paulatina del resto de estancias. En 1550 se traslada a la ermita la Cofradía de Santa Lucía, origen del actual Gremio de Hortelanos, al haber quedado arruinada su ermita de la Huerta del Rey junto al Palacio de Galiana.
En 1562 los frailes iniciaron ya la construcción de la nueva iglesia y probablemente del nuevo del monasterio, bajo las trazas de Alonso de Covarrubias a quien siguieron como constructores Hernán González, Nicolás de Vergara el Mozo y Martín López. La obra, costeada en parte por Diego de Vargas -secretario de Felipe II fallecido en 1576-, debió quedar finalizada en su mayor parte hacia 1585. Toribio González diseñó y ejecutó el retablo en 1591.
Según las investigaciones de Fernando Marías la historia de la construcción del edificio no es sencilla y atravesó varias fases. Como curiosidad decir que en la obra se empleó piedra berroqueña de canteras de Pulgar y de Sonseca.
La portada no fue ejecutada hasta 1625 por Andrés García de Dueñas. En cuanto a las dos torres principales, hubo de esperarse hasta 1627 para el comienzo de las mismas, finalizadas en 1629 bajo las trazas de Francisco de Espinosa y Alonso Miguélez. Por su parte el claustro principal, compuesto por dos pisos de arquerías, no fue abordado hasta 1675 bajo la dirección de Bartolomé Zumbigo y Salcedo.
En los siglos posteriores se añadieron algunas capillas auspiciadas por nobles castellanos como Juan Rusco y Juan Vázquez de Acuña. El convento contaba con lienzos notables de Alejandro Loarte y Juan de Rivalta y al parecer también era destacable el sepulcro de los Condes de Mora, sucesores de Diego de Vargas.
De estos diferentes periodos nos han llegado representaciones del convento en grabados y lienzos. Por orden cronológico tenemos el edificio en primer lugar dibujado por Anton Van Wyngaerde en 1563, es decir, al poco de iniciarse las obras trazadas por Covarrubias:
Convento de San Bartolomé de la Vega en la vista de Anton Van Wyngaerde

Más adelante, ya con las obras bastante más avanzadas, nada menos que el Greco lo inmortalizó en 1608 en su célebre Vista y Plano de Toledo:
Vista y Plano de Toledo de el Greco (1608). Museo del Greco, Toledo.
Convento de San Bartolomé de la Vega por  el Greco en su Vista y Plano de Toledo. Museo del Greco

En 1721 fue dibujado por Arroyo Palomeque en su famoso plano:
Convento de San Bartolomé de la Vega en el plano de Arroyo Palomeque de 1721

Y avanzado el siglo XVIII el convento fue dibujado por un pintor anónimo en este lienzo conservado en el Museo del Greco:
Vista de Toledo. Anónimo. Siglo XVIII. Museo del Greco.
Vista de Toledo. Anónimo. Siglo XVIII. Museo del Greco (detalle).

Así llegamos a la guerra contra los invasores franceses, que incendiaron el convento quedando enormemente dañado. Debido a ello el ayuntamiendo da orden de demolerlo en 1811. En 1814 los restos de la iglesia son bendecidos para usarlos como cementerio. La demolición sistemática de todo el conjunto no comienza sin embargo hasta 1845. Así, en los planos de la época va apareciendo cada vez menos patente. Comparemos por ejemplo su presencia en los planos de Coello en 1858 y Reinoso en 1882:
Convento de San Bartolomé de la Vega en el plano de Coello de 1858
Convento de San Bartolomé de la Vega en el plano de Reinoso de 1882

En este progresivo desmantelamiento se usaron las mejores partes de sus materiales para la reconstrucción del Convento de la Merced, cuando fue destinado a presidio correccional. Se sabe que los últimos restos fueron demolidos en 1914 por el propietario de la finca, momento en que aparecieron tres capiteles visigóticos.
Por tanto, desde el comienzo de la era fotográfica al menos debería existir algún testimonio de sus ruinas. Sin embargo hasta la fecha apenas han aparecido imágenes antiguas de este lugar, tal vez porque las perspectivas habituales enfocaban hacia la Basílica del Cristo de la Vega y no hacia este lugar tan degradado.
Afortunadamente existen en el Archivo Histórico Provincial de Toledo un par de curiosas imágenes que he tenido que comprar que permiten ver el lugar donde se levantaba el convento. Las fotografías, muy próximas en el tiempo entre sí y tomadas desde la zona alta de la ciudad, fueron tomadas hacia 1895-1900 y permiten ver en el lugar del convento una estructura aún en pie. Esa misma estructura aparece reaprovechada como casa de labor en una de las dos tomas. Es difícil saber cual fue tomada antes, pero dado que en los planos no figura una casa de labor y sí las ruinas, me inclino a pensar que esa casa de labor reaprovechó por breve espacio de tiempo las estructuras aún en pie de una parte del convento antes de la citada demolición de 1914. Ello supondría que estamos ante la única fotografía conocida que muestre al menos una pequeña parte del complejo monacal en pie. Os pongo a continuación las dos fotografías con la ampliación de la zona, ordenadas cronológicamente según mi anterior suposición. Es curioso también ver en la primera de ellas en la parte inferior multitud de ropa puesta a secar en el huerto del Convento de los Carmelitas.
Restos del Convento de San Bartolmé de la Vega a finales del siglo XIX. (c) JCCM, AHPT, fondo Rodríguez, signatura CGD2-024 - 1
Restos del Convento de San Bartolmé de la Vega a finales del siglo XIX. (c) JCCM, AHPT, fondo Rodríguez, signatura CGD2-024- 1
Restos del Convento de San Bartolmé de la Vega a finales del siglo XIX. (c) JCCM, AHPT, fondo Rodríguez, signatura Album 4-1721
Restos del Convento de San Bartolmé de la Vega a finales del siglo XIX. (c) JCCM, AHPT, fondo Rodríguez, signatura Album 4-1721

En la actualidad, gracias a la planimetría del siglo XIX y dado que los viales y otras estructuras como el circo romano apenas han cambiado es posible determinar el exacto emplazamiento del convento, hoy incluido en ese gran erial en que se convirtió la Vega Baja tras la polémica sobre su edificación y posterior conversión en yacimiento arqueológico. El convento se situaba en lo que fue terreno del camping Circo Romano (señal azul en la imagen):
Vista aérea actual del solar del Convento de San Bartolomé de la Vega

Por gentileza de Manuel López Castro os ofrezco esta imagen con el solapamiento de una ortofoto actual con el plano de Coello de 1858:
Ubicación exacta de las ruinas del convento de San Bartolomé de la vega hoy día a partir del plano de Coello de 1858

Existen además pruebas documentales de que las ruinas estaban parcialmente en pie hasta la fecha señalada de 1914. Baste por ejemplo este texto de 1908 firmado por Ventura F. López:
Mención a las ruinas de Los Bartolos (San Bartolomé de la Vega) aún en pie. 1 de julio de 1908 por Ventura F. López. Por esos mundos.

Será ya para siempre prácticamente imposible saber si estas imágenes se corresponden con los últimos restos en pie del convento o una de sus partes anejas, pero pienso que con todos los datos en la mano es muy probable que así sea.
En cualquier caso, espero que con esta excusa haya podido despertar en vosotros el interés por conocer este pedacito de la historia de Toledo, tan olvidado y desconocido.

sábado, 30 de agosto de 2014

Toledo a comienzos del siglo XX en tres libros franceses

Decir que Toledo es una de las ciudades de Europa sobre la que más libros se han escrito no en absoluto una afirmación pretenciosa ni desmesurada. Nuestra ciudad ha sido, es y será una fuente inagotable de motivos para escribir, para investigar, para divulgar y para dar a conocer nuestra historia y nuestro pasado.
A comienzos del siglo XX, como continuadores de la corriente romántica del XIX, fueron muchos los escritores extranjeros que visitaron la ciudad y publicaron preciosos libros sobre Toledo y sobre nuestro país.
La principal novedad de estos libros del siglo XX es ya la inclusión de fotografías, que si bien no podían tener aún una resolución ideal dados los métodos de impresión de la época, sí representan un legado precioso y aún no demasiado divulgado desde el punto de vista fotográfico.
Del grueso grupo de libros publicados en estos primeros años del siglo XX destacan los escritos por autores franceses, muy proclives a sentirse atraídos por España en general y por Castilla y Toledo en particular.
En estos años de investigación fotográfica he adquirido bastantes libros franceses de este periodo y ahora he creído que ha llegado el momento de mostraros una selección de las fotografías que incluyen los tres más desconocidos y representativos que forman parte de mi colección.
Comenzaré con uno publicado en 1905 y que tiene la particularidad de tener como autor a una mujer, algo no muy habitual en la época. Se trata de De Tolède a Grenade escrito por Madame Jane Dieulafoy para la colección Le Tour du Monde.
Jane Dieulafoy, de soltera Jane Henriette Magre, nació en 1851 en Toulouse y falleció en Pompertuzat en 1916. Esposa de Marcel Dieulafoy de quien tomó su apellido, fue una arqueóloga, fotógrafa, escritora y periodista.
Se trata de una auténtica mujer pionera, adelantada a su tiempo, capaz de hacerse pasar por un hombre a lo largo del mundo para poder viajar y conocer a fondo culturas tan machistas como las de entonces en países tan exóticos como Persia (actual Irán).
Jane Dieulafoy hacia 1895 fotografiada por Eugéne L. Pirou
Nacida en una familia de ricos comerciantes, Jane se forma en el Convento de la Asunción de Auteuil, donde recibió una educación clásica mostrando un gran talento para el dibujo y la pintura. En 1869 dejó el convento y comenzó su relación con Marcel Dieulafoy, Ingeniero de Caminos, quien también era un apasionado del arte y la arqueología. Se casaron el 11 de mayo 1870. Durante la Guerra Franco-Prusiana, Marcel fue nombrado capitán de ingenieros del ejército y Jane se niega a separarse de él participando en todas las operaciones disfrazada de soldado.
Entre 1881 y 1882 hicieron realidad uno de sus viejos sueños: ir a Persia, a petición del Departamento de Instrucción Pública y Bellas Artes, en la búsqueda de los orígenes de la arquitectura occidental. Marcel y Jane se embarcaron en Marsella rumbo a Estambul, y luego cruzaron el Mar Negro en una nave rusa hasta Poti. A continuación, montaron a caballo todo el camino, viajando desde Tiflis durante catorce meses por los caminos de Persia. Jane fotografió todos los monumentos, mezquitas y puentes que llamaron su atención. Se integraron en la sociedad y cultura persa para conocerla a fondo, describieron los los caravasares y las ciudades por las que pasaron en caravanas, a veces corriendo grave peligro. Escribió sobre la historia del país y la gran miseria de la sociedad y la crueldad de sus líderes, así como sobre el refinamiento de las costumbres y su deliciosa gastronomía. Combinó en sus libros una equilibrada mezcla de descripción, anécdotas y recuerdos históricos siempre con ingenio y precisión. Criticó con decepción el estado en que se encontraba la legendaria ciudad de Isfahán cuyas joyas estaban medio destruidas y abandonadas. También escribió en detalle sobre su larga estancia entre los armenios de Julfa y la persecución que sufrían. En esta estancia en países musulmanes Jane Dieulafoy hubo de retomar su costumbre de vestirse como un hombre para no poner en riesgo su vida cortándose el pelo para seguir a su marido en sus viajes. Este hábito le valió gran fama.
Sus vivencias en este gran viaje fueron publicadas entre 1883 y 1886 en Le Tour du Monde con un gran éxito.
En 1883 la pareja deja Persia para investigar la ciudad de Susa, antigua ciudad de los imperios Elamita, Persa y Parto. Descubren el Friso de los Leones, la barandilla del Palacio de Artajerjes y finalmente, el Friso de los Arqueros informando de ello a Francia para ser exhibidos en el Louvre. Así, el 20 octubre de 1886, se inauguraron las dos "salas de Dieulafoy" recibiendo por ello Jane Dieulafoy la distinción de la Legión de Honor.
En 1888 publicó su diario sobre sus excavaciones en Susa. En 1890 publicó su primera novela y compuso una ópera basada en el libro estrenada en el Teatro Arena de Béziers en 1902.
Tras publicar varias novelas y cuentos con menor éxito decidió volver exclusivamente a la literatura de viajes y estudios históricos.
Como arqueólogos, a pesar de su éxito y su fama, el matrimonio no logró obtener nuevas misiones en países lejanos por lo que entre 1888 y 1914 exploran culturas más cercanas. De este modo viajaron a España en muchas ocasiones dedicando el resto del tiempo a una vida plácida y mundana en París, donde ella solicitó y recibió el permiso para ejercer su travestismo y ser capaz de vestirse como un hombre de modo habitual.
Jane Dieulafoy fotografiada por Paul Marsan "Dornac"
Al llegar la I Guerra Mundial abogó públicamente por la integración de las mujeres en las fuerzas armadas. En 1914 Marcel es movilizado como Coronel de Ingenieros y enviado a Rabat. Jane lo sigue y allí dirige el trabajo de limpieza de la mezquita de Hassan, y tenía previsto ir a explorar la ciudad romana de Volubilis cuando por el grave deterioro de su salud debido a la disentería se vio obligada a regresar a Francia. Murió el 25 de mayo de 1916 en la finca familiar de Langlade.
El libro que poseo publicado en 1905, en el capítulo dedicado a Toledo, hace una pormenorizada descripción de la ciudad y en él se incluyen preciosas fotografías, muchas de ellas probablemente tomadas por ella, que a continuación os muestro.
Mi preferida es esta vista de la subida al Castillo de San Servando, justo al lado del actual restaurante "La Cubana", que por entonces no era más que un chamizo. La imagen es casi seguro obra de Jane, por lo que estamos ante una de las fotografías con firma femenina más antiguas jamás tomadas en Toledo:
Subida al Castillo de San Servando junto al actual Restaurante la Cubana junto al Puente de Alcántara. Publicada en De Tolède a Grenade por Jane Dieulafoy  para Le Tour du Monde en 1905

Es muy buena también esta vista del Palacio de los Toledo desde el Pasadizo de Balaguer:
Palacio de los Toledo visto desde el Pasadizo de Balaguer. Publicada en De Tolède a Grenade por Jane Dieulafoy  para Le Tour du Monde en 1905

Es también fenomenal esta vista de la calle Ancha:
Calle Ancha de Toledo. Publicada en De Tolède a Grenade por Jane Dieulafoy  para Le Tour du Monde en 1905

Aquí tenemos una preciosa fotografía de un mendigo, si bien se trata de un error pues no es Toledo sino otra ciudad castellana, Ávila, en concreto la Iglesia de San Vicente:
Un mendigo en Toledo. Publicada en De Tolède a Grenade por Jane Dieulafoy  para Le Tour du Monde en 1905

Esta es una vista del Palacio de Inés de Ayala en la Plaza de Santa Isabel:
Palacio de Inés de Ayala en la Plaza de Santa Isabel. Publicada en De Tolède a Grenade por Jane Dieulafoy  para Le Tour du Monde en 1905

En el libro aparece también esta fotografía de la casa Lévy pero que me inclino a pensar -como ya expuse- que es obra de Casiano Alguacil:
Personal del cabildo con capas pluviales y cruz procesional hacia 1895. Atribuida a Lévy pero probablemente tomada por Alguacil. Publicada en De Tolède a Grenade por Jane Dieulafoy  para Le Tour du Monde en 1905

El segundo libro que os voy a desglosar en lo fotográfico es uno titulado "Les Villes d´Art Célebres: Tolède", escrito por Élie Lambert y publicado en 1925 por H. Laurens.
Portada de Les Villes d´Art Célebres: Tolède de Élie Lambert (1925)
Lambert fue un historiador y arqueólogo francés nacido en Bayona en 1888 y fallecido en 1961. Dedicó la mayor parte de su labor investigadora a España, siendo especialista en arte gótico. El libro está plagado de fotografías tomadas por él mismo, por lo que he hecho una selección de las mejores.
Para empezar, mis preferidas, las de tinte etnográfico y costumbrista:
Callejón del Vicario a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Una portada en la judería cerca de la sinagoga del Tránsito a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Un patio toledano a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Travesía de Santa Úrsula a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Estatua de un rey godo al fondo del Puente de San Martín a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)

Son buenas también las que retratan los puentes de la ciudad y sus contornos:
Puente de Alcántara a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Puente de San Martín a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Puente de San Martín a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Puente de San Martín a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Puente de Alcántara a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Puente de Alcántara y Alcázar a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)

Son geniales las imágenes interiores como el Taller del Moro o la Sinagoga del Tránsito entre otros espacios retratados:
Taller del Moro a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Artesonado de la Sinagoga del Tránsito a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Puerta renacentista de Cristóbal de Palacios en la Sinagoga del Tránsito a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Iglesia de San Andrés a comienzos del siglo XX. Fotografía de la colección Lévy-Neurdein publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925) por Élie Lambert
Cimborrio de San Juan de los Reyes a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Palacio de Fuensalida (yesería)  a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)

Hay buenas vistas interiores de la Catedral:
Ochavo de la catedral a comienzos del siglo XX. Fotografía de la colección Lévy-Neurdein publicada en el libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925) de Élie Lambert
Interior de la Catedral de Toledo a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Interior de la Catedral de Toledo a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Interior de la Catedral de Toledo a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Sepulcro de Fernando Gudiel en la catedral a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)

Hay varias vistas panorámicas y paisajes de la ciudad:
Vista general de Toledo a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Molinos de Daicán y Cigarrales a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Torno del Tajo desde el Puente de Alcántara a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
lambert
Roca Tarpeya a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Catedral de Toledo a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Arrabal y Puerta de Bisagra  a comienzos del siglo XX. Fotografía de Gr. Thomas publicada en el libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925) de Élie Lambert
El Tajo y el Castillo de San Servando desde el embarcadero del Diamantista a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Barrio de las Tenerías a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Sinagoga del Tránsito y Museo del Greco a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Puerta de Bisagra a comienzos del siglo XX. Fotografía de la colección Lévy-Neurdein publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925) de Élie Lambert
Tavera y la Antequeruela a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Castillo de San Servando a comienzos del siglo XX. Fotografía de Gr. Thomas publicada en el libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925) de Élie Lambert
Playa de Safont, Puente de Alcántara y Castillo de San Servando a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Catedral vista desde el Alcázar a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Murallas en el entorno del Baño de la Cava a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)

También la Mezquita del Cristo de la Luz fue retratada por Élie Lambert:
Ábside del Cristo de la Luz a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Cúpula de la Mezquita del Cristo de la Luz a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Cristo de la Luz  a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)

Aquí tenemos las principales plazas de la ciudad: Zocodover y el Ayuntamiento:
Zocodover a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Ayuntamiento a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)

Lambert fotografió los patios más célebres de los monumentos de Toledo:
Patio del Alcázar a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Patio de San Pedro Mártir a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Patio de Tavera a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Hospital de Santa Cruz a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)

Aquí vemos otros lugares típicos de la ciudad:
Palacio de Inés de Ayala a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Puerta del Sol a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Iglesia de San Bartolomé a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Torre de Santa Leocadia a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Sinagoga del Tránsito a comienzos del siglo XX. Fotografía de la colección Lévy-Neurdein publicada en el libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925) de Élie Lambert
Torres de la Reina a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)
Baño de la Cava a comienzos del siglo XX. Fotografía de Élie Lambert publicada en su libro Les Villes d´Art Célebres: Tolède (1925)

Por último, el tercer libro que hoy os traigo es el titulado "L´Espagne. Provinces du Nord, de Toléde a Burgos" cuyo autor es Octave Aubry y fue editado en Grenoble por J. Rey y B. Arthaud en 1930.
Se trata del libro más lujoso de los tres y su autor, nacido en París en 1881 y fallecido en 1946, fue un destacado escritor de novelas e historiador. Sin embargo Octave Aubry no debía ser buen fotógrafo por lo que en el libro las imágenes que aparecen son de varios fotógrafos profesionales. De todos ellos destaca el fotógrafo suizo Frédéric Boissonnas, un verdadero genio nacido en Ginebra en 1858 y fallecido en 1946.
Frédéric Boissonnas
Fue hijo y padre también de fotógrafos, siendo los Boissonnas la dinastía de fotógrafos más importantes de la historia de Suiza. Las fotografias de Frédéric Boissonnas incluidas en el libro son sensacionales.
Plaza de San Vicente a principios del siglo XX. Fotografía de Frédéric Boissonnas publicada en el libro L´Espagne, provinces du Nord, de Tolède a Burgos de Octave Aubry en 1930
Posada de la Sangre a principios del siglo XX. Fotografía de Frédéric Boissonnas publicada en el libro L´Espagne, provinces du Nord, de Tolède a Burgos de Octave Aubry en 1930
Puente de Alcántara y Alcázar a principios del siglo XX. Fotografía de Frédéric Boissonnas publicada en el libro L´Espagne, provinces du Nord, de Tolède a Burgos de Octave Aubry en 1930
Vista de Toledo a principios del siglo XX. Fotografía de Frédéric Boissonnas publicada en el libro L´Espagne, provinces du Nord, de Tolède a Burgos de Octave Aubry en 1930
Subida desde el embarcadero del Diamantista a principios del siglo XX. Fotografía de Frédéric Boissonnas publicada en el libro L´Espagne, provinces du Nord, de Tolède a Burgos de Octave Aubry en 1930
Puente de Alcántara a principios del siglo XX. Fotografía de Frédéric Boissonnas publicada en el libro L´Espagne, provinces du Nord, de Tolède a Burgos de Octave Aubry en 1930
Claustro de San Juan de los Reyes a principios del siglo XX. Fotografía de Frédéric Boissonnas publicada en el libro L´Espagne, provinces du Nord, de Tolède a Burgos de Octave Aubry en 1930

Otra buena parte de las fotos incluidas en este libro son obra del fotógrafo parisino Henri Bertault-Foussemagne, menos conocido pero que a la vista de las imágenes era otro gran fotógrafo. Sirva como ejemplo esta toma de Zocodover.
Plaza de Zocodover a principios del siglo XX. Fotografía de Henri Bertault-Foussemagne  publicada en el libro L´Espagne, provinces du Nord, de Tolède a Burgos de Octave Aubry en 1930

Este es el resto del trabajo de Bertault-Foussemagne incluido en el libro en el que destacan los paisajes, los monumentos y los interiores de la catedral:
Puente de San Martín y Roca Tarpeya  a principios del siglo XX. Fotografía de Henri Bertault-Foussemagne  publicada en el libro L´Espagne, provinces du Nord, de Tolède a Burgos de Octave Aubry en 1930
Cobertizo en Toledo a principios del siglo XX. Fotografía de Henri Bertault-Foussemagne  publicada en el libro L´Espagne, provinces du Nord, de Tolède a Burgos de Octave Aubry en 1930
Puerta del Cambrón a principios del siglo XX. Fotografía de Henri Bertault-Foussemagne  publicada en el libro L´Espagne, provinces du Nord, de Tolède a Burgos de Octave Aubry en 1930
Sinagoga de Santa María la Blanca a principios del siglo XX. Fotografía de Henri Bertault-Foussemagne  publicada en el libro L´Espagne, provinces du Nord, de Tolède a Burgos de Octave Aubry en 1930
Puente de San Martín a principios del siglo XX. Fotografía de Henri Bertault-Foussemagne  publicada en el libro L´Espagne, provinces du Nord, de Tolède a Burgos de Octave Aubry en 1930
Puerta del Sol a principios del siglo XX. Fotografía de Henri Bertault-Foussemagne  publicada en el libro L´Espagne, provinces du Nord, de Tolède a Burgos de Octave Aubry en 1930
Hospital de Santa Cruz a principios del siglo XX. Fotografía de Henri Bertault-Foussemagne  publicada en el libro L´Espagne, provinces du Nord, de Tolède a Burgos de Octave Aubry en 1930
Hospital de Santa Cruz a principios del siglo XX. Fotografía de Henri Bertault-Foussemagne  publicada en el libro L´Espagne, provinces du Nord, de Tolède a Burgos de Octave Aubry en 1930
Interior de la Catedral de Toledo a principios del siglo XX. Fotografía de Henri Bertault-Foussemagne  publicada en el libro L´Espagne, provinces du Nord, de Tolède a Burgos de Octave Aubry en 1930
Interior de la Catedral de Toledo a principios del siglo XX. Fotografía de Henri Bertault-Foussemagne  publicada en el libro L´Espagne, provinces du Nord, de Tolède a Burgos de Octave Aubry en 1930
Interior de la Catedral de Toledo a principios del siglo XX. Fotografía de Henri Bertault-Foussemagne  publicada en el libro L´Espagne, provinces du Nord, de Tolède a Burgos de Octave Aubry en 1930
Interior de la Catedral de Toledo a principios del siglo XX. Fotografía de Henri Bertault-Foussemagne  publicada en el libro L´Espagne, provinces du Nord, de Tolède a Burgos de Octave Aubry en 1930
Puerta de los Leones a principios del siglo XX. Fotografía de Henri Bertault-Foussemagne  publicada en el libro L´Espagne, provinces du Nord, de Tolède a Burgos de Octave Aubry en 1930
Interior de la Catedral de Toledo a principios del siglo XX. Fotografía de Henri Bertault-Foussemagne  publicada en el libro L´Espagne, provinces du Nord, de Tolède a Burgos de Octave Aubry en 1930
Interior de la Catedral de Toledo a principios del siglo XX. Fotografía de Henri Bertault-Foussemagne  publicada en el libro L´Espagne, provinces du Nord, de Tolède a Burgos de Octave Aubry en 1930
Puente de San Martín a principios del siglo XX. Fotografía de Henri Bertault-Foussemagne  publicada en el libro L´Espagne, provinces du Nord, de Tolède a Burgos de Octave Aubry en 1930
Puente de Alcántara y Castillo de San Servando a principios del siglo XX. Fotografía de Henri Bertault-Foussemagne  publicada en el libro L´Espagne, provinces du Nord, de Tolède a Burgos de Octave Aubry en 1930

Otro autor representado en este libro es G. Darcis. Estas son sus fotografías:
San Juan de los Reyes a principios del siglo XX. Fotografía de G. Darcis publicada en el libro L´Espagne, provinces du Nord, de Tolède a Burgos de Octave Aubry en 1930
Sinagoga del Tránsito a principios del siglo XX. Fotografía de G. Darcis  publicada en el libro L´Espagne, provinces du Nord, de Tolède a Burgos de Octave Aubry en 1930
Puerta del Palacio de Don Diego de Bálsamo a principios del siglo XX. Fotografía de G. Darcis publicada en el libro L´Espagne, provinces du Nord, de Tolède a Burgos de Octave Aubry en 1930

Y hasta aquí llega este resumen de estos tres raros libros. Una muestra más de lo mucho que aún queda por descubrir en lo relativo a fotografía histórica toledana. Espero que no se os haya hecho demasiado largo y os haya gustado tanto como a mí.