sábado, 10 de mayo de 2014

El Casino de Toledo

El Centro de Artistas e Industriales, comúnmente conocido como Casino, fue una de las instituciones culturales más antiguas y activas de la ciudad. Fundado nada menos que el 19 de marzo de 1866, su primera sede se ubicó en la Calle Núñez de Arce. He localizado curiosos datos del acto inaugural, como por ejemplo la crónica publicada en el periódico El Tajo:
Noticia de la Inauguración del Centro de Artistas e Industriales de Toledo. El Tajo, 20 marzo de 1866
En aquel acto inaugural, con presencia del presidente Sr. Lara, el secretario D. Mariano Undabeytia, el Vizconde de Palazuelos y demás autoridades se leyeron discursos cuya lectura resulta hoy curiosa, sobre todo si consideramos el contexto histórico, tan solo dos años antes de la revolución de 1868 que derrocó a Isabel II dando paso al Sexenio Democrático:
Discurso del Sr. Mata en la inauguración del Centro de Artistas e Industriales de Toledo. El Tajo, 31 marzo de 1866

También me ha sorprendido gratamente encontrar el texto que mi tío tatarabuelo Gabriel Bueno leyó en el acto:
Discurso de Gabriel Bueno en la inauguración del Centro de Artistas e Industriales de Toledo. El Tajo, 31 marzo de 1866
Discurso de Gabriel Bueno en la inauguración del Centro de Artistas e Industriales de Toledo. El Tajo, 31 marzo de 1866

El crecimiento en número de socios -llegó a tener casi un millar- debido a su intensa e interesante actividad cultural le hizo pronto buscar una sede de mayores dimensiones. De este modo y según nos cuenta Rafael del Cerro en su libro Arquitecturas y espacios para el ocio durante el siglo XIX, pp. 126-127, desde 1884 el Casino estaba ya ubicado en la Plaza de la Magdalena. Este es el aspecto del exterior del edificio en aquella época, que pasaba totalmente desapercibido enfrente de la Iglesia de la Magdalena:
Torre de La Magdalena en el siglo XIX. Fotografía de Casiano Alguacil
Plaza de la Magdalena a principios del siglo XX
Torre y Plaza de La Magdalena (Toledo) hacia 1915. Foto Abelardo Linares. The Hispanic Society of America
Torre de la Iglesia de la Magdalena con el Alcázar al fondo en el siglo XIX
Torre de la Iglesia de la Magdalena en el siglo XIX. Foto Laurent (detalle)
Incendio de la delegación de Hacienda el 10 de febrero de 1921. En primer término, la Iglesia de la Magdalena. Fotografía de Pedro Román Martínez

Más adelante, sucesivas compras de casas colindantes y el incremento del número de socios, posibilitó su reforma y ampliación, siendo la más destacada la efectuada entre los años 1924 y 1929.
Con anterioridad a esta fecha, se publicó en 1916 -con motivo del quincuagésimo aniversario de la fundación del Centro- un cuadernillo conservado en el Archivo Municipal en el que figuran curiosas fotos del edificio:
Boletín del 50 aniversario del Centro de Artistas e Industriales. Archivo Municipal de Toledo (c)
Interior del Casino de Toledo en 1916. Boletín del 50 aniversario del Centro de Artistas e Industriales. Archivo Municipal de Toledo (c)
Interior del Casino de Toledo en 1916. Boletín del 50 aniversario del Centro de Artistas e Industriales. Archivo Municipal de Toledo (c)
Interior del Casino de Toledo en 1916. Boletín del 50 aniversario del Centro de Artistas e Industriales. Archivo Municipal de Toledo (c)
Interior del Casino de Toledo en 1916. Boletín del 50 aniversario del Centro de Artistas e Industriales. Archivo Municipal de Toledo (c)
Interior del Casino de Toledo en 1916. Boletín del 50 aniversario del Centro de Artistas e Industriales. Archivo Municipal de Toledo (c)
Interior del Casino de Toledo en 1916. Boletín del 50 aniversario del Centro de Artistas e Industriales. Archivo Municipal de Toledo (c)
Interior del Casino de Toledo en 1916. Boletín del 50 aniversario del Centro de Artistas e Industriales. Archivo Municipal de Toledo (c)
Interior del Casino de Toledo en 1916. Boletín del 50 aniversario del Centro de Artistas e Industriales. Archivo Municipal de Toledo (c)
Interior del Casino de Toledo en 1916. Boletín del 50 aniversario del Centro de Artistas e Industriales. Archivo Municipal de Toledo (c)

Fueron años de intensa actividad cultural, no exenta de la crítica de uno de sus más destacados miembros como fue el escritor navarro Félix Urabayen, que habló en varios escritos del escaso nivel cultural de los actos organizados y de las personas que frecuentaban el casino, especialmente su biblioteca. Aquí vemos una charla científica:
Conferencia científica en el Casino de Toledo (c) AHP, JCCM, Fondo Rodríguez signatura Album1-206

En 1922 la institución sacó a concurso la reforma y ampliación del edificio:
Noticia del concurso de ampliación y reforma del Centro de artistas e Industriales de Toledo. El imparcial 30 noviembre 1922
Noticia del concurso de reforma y ampliación del Centro de Artistas e Industriales de Toledo en " La construcción moderna" 15 noviembre de 1922
Resultó finalmente ganador el proyecto del arquitecto Felipe Trigo, que diseñó un edificio enmarcable en la corriente de eclecticismo que se desarrolla en Europa en el siglo XIX, conjugando elementos renacentistas en la configuración y planeamiento de la fachada, y mudéjares en la utilización del ladrillo.
Toda la fabulosa obra de rejería en puertas, ventanas y balcones fue ejecutada por el genial Julio Pascual. Este edificio es el que ha llegado a nuestros días. Sin embargo no se conservan -o no he localizado- fotografías del mismo anteriores a la guerra civil. Ello se debe a que la configuración de la Plaza de la Magdalena era muy diferente antes de 1936 a la que hoy conocemos, pues la existencia de un edificio de viviendas en el centro mismo de la actual plaza hacía que la visión de la fachada principal del Casino con su torre fuera casi imposible salvo que la vista se tomara desde esas viviendas. En el conflicto de 1936 esas viviendas fueron destruidas por los bombardeos republicanos al Alcázar durante el asedio:
Toledo en plena Guerra Civil. "Archivo Rojo". Ministerio de Cultura. Foto Albero y Segovia
Casino y Plaza de la Magdalena (Toledo) en la Guerra Civil. Septiembre de 1936. Fotografía de Hans Namuth/Georg Reisner
Plaza de la Magdalena de Toledo en plena guerra Civil. Foto aparecida en la revista L'ILLUSTRATION de agosto de 1936 en Paris. Archivo Matias Alonso Fundació Societat i Progrés Valencia
Plaza de la Magdalena, Toledo en plena guerra civil, septiembre de 1936. Foto Vincent Doherty. Arxiu Comarcal de l’Alt Penedès
Plaza de la Magdalena, Toledo, en la Guerra civil (1936).
Vivienda destruida en la Plaza de la Magdalena de Toledo en la Guerra Civil
Plaza de la Magdalena de Toledo devastada en 1936. Foto Erich Andres. Ministerio de cultura. Centro Documental de la Memoria Histórica

De este modo nació la actual Plaza de la Magdalena pues ese edificio de viviendas se decidió que no fuera reedificado uniéndose las dos plazuelas que antes estaban separadas por él, una frente al Corral de Don Diego y otra enfrente del Casino:
Casino de Toledo, años 50. (c) JCCM, AHP, fondo Rodríguez signatura CT-003

Como curiosidad decir que justo al lado del edificio destruido en la guerra civil se encontraba lo que luego sería la tienda de Federico Martín Bahamontes, que antes de 1936 albergaba un obrador de mazapán:
Toledo en plena Guerra Civil. "Archivo Rojo". Ministerio de Cultura. Foto Albero y Segovia
Viviendas de la Plaza de la Magdalena destrozadas en Toledo en 1936. Foto Erich Andres. Ministerio de cultura. Centro Documental de la Memoria Histórica
Federico Martín Bahamontes descubre la placa en su honor que le dedica la Plaza de la Magdalena de Toledo en 1959
Tienda de Federico Martín Bahamontes en la plaza de la Magdalena el 10 de Octubre de 1959. Fotografía de Jesús Elósegui Irazusta

Evidentemente la guerra civil también dejó huellas en el edificio del Casino que son hoy visibles como los balazos que atravesaron las rejerías y que quedaron para siempre marcados en los ladrillos de la torre y de otras partes de la construcción. La planta baja, que linda con el callejón del Lucio -o de Lucio, según reza el azulejo- yo juraría que lleva sin abrirse desde 1936 pues las ventanas conservan los balazos en los dinteles y las persianas parecieran no haber sido abiertas desde entonces:
Restos de balazos de la Guerra Civil en el Casino de Toledo
Restos de balazos de la Guerra Civil en el Casino de Toledo

La institución del Casino o Centro de Artistas e Industriales siguió en activo hasta aproximadamente 1980 tras una larga decadencia en la que había quedado su actividad muy reducida.
Charla en el Casino de Toledo (c) AHP, JCCM, fondo Rodríguez signatura POSITIVOSREPORTAJESA-076

Estas fotos fueron tomadas en 1980 poco antes de su cierre:
Centro de Artistas e Industriales (Casino) en 1980
Centro de Artistas e Industriales (Casino) en 1980
Centro de Artistas e Industriales (Casino) en 1980
Centro de Artistas e Industriales (Casino) en 1980
Centro de Artistas e Industriales (Casino) en 1980
Centro de Artistas e Industriales (Casino) en 1980
Centro de Artistas e Industriales (Casino) en 1980
Centro de Artistas e Industriales (Casino) en 1980
Centro de Artistas e Industriales (Casino) en 1980
Centro de Artistas e Industriales (Casino) en 1980
Centro de Artistas e Industriales (Casino) en 1980

El edificio, propiedad de un conocido empresario inmobiliario y constructor de la ciudad, se encuentra hoy prácticamente abandonado -solo una parte está alquilada como bar de copas- pese a su céntrico emplazamiento, valor e historia y pese a estar declarado Bien de Interés Cultural desde el 28 de noviembre de 1996.
Toledo el 28 de junio de 1964. Fotografía de John M. Zielinski

El Casino de Toledo en Google Maps:

Ver Toledo Olvidado en un mapa más grande

9 comentarios

arturphoto dijo...

Me acuerdo de entrar para las sillas del corpus, la escalera era muy bella, antes de la crisis creo que quisieron arreglarlo,pero se ha quedado paralizado y no se ha vuelto a hacer nada. Lástima que no se pueda hacer algo interesante.

Julio dijo...

Recuerdo cuando subía a Jugar al Billar al casino

lo único malo era el precio de ser usuario que no socio pues los socios eran los propios accionistas del casino, los demás eramos transeúntes

Muchas veces me he preguntado en que fecha se hizo el edificio, Respuesta que me has solventado magníficamente.

Añado enlaces a las fotos "ayer y hoy" que realice
Vista de la ciudad desde el alcázar, en situación similar a la realizada por Laurent y que se ve perfectamente el añadido del casino https://www.flickr.com/photos/art3maniaweb/8818347790/

En la imagen del Alcázar desde Zocodover actual no se ve la torre del casino pues han aumentado alturas los edificios anteriores
https://www.flickr.com/photos/art3maniaweb/8818356158/

Mercedes B.S. dijo...

En la década de los sesenta recuerdo que mis padres me llevaron allí a una fiesta de carnaval; aunque era muy pequeña aún queda en mi memoria la imagen de ir subiendo por las escaleras decoradas para el evento y las luces y la música del salón.
Mis padres también me llevaron alguna vez a la caseta del casino que estaba instalada durante la feria en el Paseo de Merchán, justo frente al Hospital Tavera.
El Casino fue el primer lugar donde mi padre comenzó a trabajar a los doce años (malos tiempos para él entonces, a mediados de los años cuarenta), para llevar algo de dinero a casa tras la muerte de mi abuelo durante la Guerra Civil.
Finalmente lo recuerdo porque bajo sus escaleras estaba la entrada al bar de mis primeras salidas en pandilla, cuando con un corto de cerveza y unas monedas en la máquina de música (Tina Charles de moda, o el Hurricane de Bob Dylan) pasábamos un rato largo charlando de los libros leídos, la película a ver, la exposición a visitar o la emoción del cotorreo por el chico que te gustaba.
Me ha gustado mucho tu entrada Eduardo, casi se echaba de menos este tema.
Gracias por ella, de verdad.
Saludos a todos.

Ricardo Sánchez Candelas dijo...

Como comentarios a esta evocadora entrada de Toledo Olvidado, que me trae tantos recuerdos, me voy a limitar a transcribir unos cuantos párrafos de mi obra inédita “Galdós en Toledo”, (ese sería su título si algún día viera la luz), en la que, a modo de cicerone, acompaño a su héroe de la novela “Ángel Guerra”.
En uno de nuestros callejeos por la ciudad no podía por menos que aparecer el Casino de Toledo. Y así describía yo nuestro encuentro con esta casi centenaria sede del toledano Centro de Artistas e Industriales, que hace ahora noventa años, en 1924 acometió la iniciativa de la construcción del edificio que ha llegado hasta nuestros días.
“En un momento de nuestra estancia en la plaza, me percaté de que Ángel había detenido su mirada con muy especial atención en la fachada más noble de la misma, en el edificio que hace chaflán entre la propia calle de la Magdalena y el callejón del Lucio. “¿Qué le pasa a esa fachada? –me preguntó– ¿quién le ha hecho esa salvajada?”. La salvajada a la que se refería mi indagador acompañante no era otra cosa que esa especie de sarpullido de impactos de balas y proyectiles que, sobre el torreón neomudéjar del edificio, todavía, después de tantos años, permanecían como mudos testigos del asedio al Alcázar en los primeros días de la guerra civil, especialmente violento en ese lugar de la ciudad, por parte de las milicias republicanas.
“¿Republicanas? ¿Republicanas dices?”. Comprendí enseguida la intención de la reiterativa y algo vehemente pregunta de Ángel y preferí guardar un silencio que fuese tan elocuente como lo había sido la propia pregunta.
Estábamos, en efecto, frente al Centro de Artistas e Industriales, el Casino de Toledo. Me decía Ángel que él no lo recordaba con su actual apariencia, cosa nada extraña porque no es hasta 1924 en que se acomete la última y definitiva remodelación del edificio, obra del arquitecto don Felipe Trigo. Sí sabía, sin embargo, de la existencia de la entidad que en este mismo emplazamiento, sobre lo que había sido el Café de la Manolita, antes de su ampliación y reforma y en otros anteriores en las calles de Núñez de Arce y de las Cadenas venía manteniendo sus actividades sociales y culturales. De todo ello se nos da extensa y muy documentada referencia en el mencionado trabajo de don Rafael del Cerro Malagón.”
En el próximo comentario continuaré con otros párrafos de esa descripción de mi callejeo toledano con Ángel Guerra.

Ricardo Sánchez Candelas dijo...

En este párrafo, que sigue entrecomillado, nos aparece el personaje don Suero. Es el mote despectivo con el que Ángel Guerra designaba al más significado representante de la rama rica de su familia en Toledo. Persona de relevancia social y política en la ciudad, paradigma de lo más representativo de la burguesía acomodada de la ciudad, trasunto toledano del don Guido de Machado, a don José Suárez de Monegro, (que era su “auténtico” nombre), Ángel no le profesaba la más mínima simpatía.
Es el tal personaje, “cuando quiere alardear de un Toledo no tan atrasado e inculto como se le suele identificar, con Ateneo y todo, moderadamente abierto al progreso, quien presume, no sólo de uno, sino hasta de dos Casinos “que son notables, pero muy notables, bien decorados, con espejos, cortinas de terciopelo, unas arañas para petróleo que han traído de Bayona, directamente y dos o tres soberbias alfombras de fieltro. En fin, que está muy bien, y verás que, aunque pasito a paso, algo se va adelantando”, por más que, a veces, no fuera tan favorable esa opinión respecto de la societaria entidad: “Nuestro vecindario no ayuda a los artistas –se lamentaba en cierta ocasión– y si no fuera por los chicos de la Academia, esto sería un cementerio. Hay muy poca sociedad y son contadísimas las casas donde se reúnen tres personas por la noche a jugar al tresillo…A los hombres les tienen todo el día en el Casino, hechos unos vagos, y las señoras siempre en casa. Por no salir, no van ni a las funciones de la Catedral”.
Esta opinión del diletante don Suero, (quizá también la del propio Galdós sobre aquella sociedad toledana que conoció), no era, por tanto, demasiado distinta de la que, según nos anota Eduardo Sánchez Butragueño, y en referencia al Casino y a su vida cultural, tenía el propio Félix Urabayen.
En el siguiente comentario, y también con transcripción entrecomillada literal, me detendré en alguna otra referencia a ese inédito itinerario mío con Ángel Guerra.

Ricardo Sánchez Candelas dijo...

“De ese Casino toledano de la Plaza de la Magdalena hay un recuerdo familiar que no quiero dejar de reseñar. Le protagoniza mi abuelo paterno, el señor Tomás, consaburense de origen, persona de mil amistades en su campechano trato y, sobre todo, líder en ese amplio salón de la primera planta de uno de los más atractivos juegos con que los desocupados de esas horas de la sobremesa y primeras de la tarde entretenían inofensivamente su tiempo. Era el billar de chapó. Yo nunca le llegué a ver, pero los testigos presenciales de las habilidades del señor Tomás en este juego me aseguraron varias veces que verle manejar el taco y las bolas era un espectáculo inenarrable, al extremo de que al comenzar la partida, la numerosa asistencia de socios que a esa hora estaban en cualquier dependencia del Casino la abandonaban para arremolinarse en el entorno de la mesa y contemplar con admiración indescriptible las filigranas de aquel artista del chapó.
Recuerdo haber visto en el domicilio familiar de la calle de Los Cuatro Tiempos algunas copas-trofeo de las varias que ganara en algún campeonato del Centro aunque, desde luego, ni que decir tiene que ninguno de sus nietos hemos heredado de él aquella singular destreza.
Yo, por mi parte al menos, debí estar muy poco diestro en mi capacidad de convicción cuando hace unos años, recién nacida la iniciativa de refundar, o cosa parecida, el fenecido Ateneo toledano, de la entusiasta mano en esta ocasión de mi gran amigo y magnífico escritor don Nicolás Fernández y Suárez del Otero, propuse al entonces presidente del Casino la idea de disponer de un local como sede de esta meritoria institución reincorporada a la vida cultural de la ciudad que hasta ese momento no tuvo otra, y durante muy breve tiempo, que la barra del bar de la Venta de Aires, donde esporádicamente nos reuníamos los frustrados “neo-ateneistas”.
La posibilidad de compartir alguna pequeña dependencia del amplio edificio de la Plaza de la Magdalena y, desde luego, participar en los gastos de alquiler o cualesquiera otros derivados de los compromisos con la actual propiedad del inmueble, fue proposición que cayó en saco roto y no mereció el más mínimo aprecio por parte de mi interlocutor, con lo que vine a reconocer lo sobrado de razón que estaba don Suero en aquella pesimista apreciación de que “nuestro vecindario no ayuda a los artistas”
Cerrada en este punto la transcripción de mi “Galdós en Toledo”, fracasada aquella iniciativa ateneísta de hace unos años, sería cosa de que, con cualquier fórmula razonable, el actual Ateneo, para tener mejor fortuna y más larga duración que su precedente, pudiera disponer de alguna planta o algunas dependencias del edificio del antiguo Casino de la Plaza de la Magdalena, hoy abandonado y sin ninguna utilidad. Sin sede social todavía, sería una extraordinaria forma de mecenazgo cultural para ser muy agradecida a la actual propiedad del inmueble por el renacido Ateneo, libre así también de la relativa servidumbre que siempre implica la dependencia de cualquier “favor” de las Administraciones Públicas, sea cual sea su signo político.
Sin ninguna pretensión, con la máxima modestia, y como simple socio del Ateneo toledano me atrevo a proponer a la propiedad del Casino la toma en consideración de alojar en tan significativo y noble inmueble de la ciudad a la Institución ateneísta.

Ricardo Sánchez Candelas dijo...

Y para terminar esta serie sobre el Casino de Toledo quiero reseñar algunos otros comentarios.
Para mí, el muy significativo de que uno de los miembros de aquella Junta Directiva que decidió en 1922 la ampliación de la sede social en el nuevo edificio, era don Eduardo González Alegre. Aparte compartir con él, muchos años después, claro está, la misma profesión de Ingeniero de Montes, lo que ya era lógica razón de mi simpatía personal, es muy digno de mención el hecho de haber sido el autor del Proyecto del Vivero Forestal de Toledo, a lo que se unía, para más adhesión de mi afecto, su condición de vecino del barrio de Santo Tomé, tan querido por mí por tantos motivos. Cuando cayó en mis manos dicho magnífico proyecto, escrito a mano y de su puño y letra, no pude por menos que sentir una profunda emoción, pues a buen seguro muchas de las plantas, sobre todo árboles, que se fueron incorporando a los parques y jardines toledanos de los años posteriores, procedían de aquel Vivero de las orillas del Tajo, muy cerca de La Peraleda, que había sido proyectado y ejecutado bajo la dirección de don Eduardo. Su bonhomía y su talla profesional y personal merecían haber tenido un final menos dramático que el que tuvo su vida, y puestos a reivindicar su recuerdo, ahora que está tan de moda quitar y poner placas dedicatorias, absurdamente muchas veces, a gusto del consumidor político de turno, no estaría de más que en el propio Vivero o en cualquier otro lugar de la ciudad, alguna modesta placa nos recordara el nombre del autor de aquel extraordinario Proyecto.
Otro comentario quiero referirle a la fotografía en la que aparece el gran Bahamontes –Fede siempre para los toledanos– casi en la misma puerta de su establecimiento comercial de bicicletas, bajo el rótulo de la veterana tienda de comestibles Ayuso, familia de íntima amistad con la nuestra y padres de mi gran amigo y compañero Miguel Ayuso. Fede va acompañado en esta ocasión de otro ilustre toledano de la época –creo que de origen jareño–, el que era entonces Alcalde la ciudad don Luis Montemayor Mateo, persona de extraordinaria bondad y de quien, según muchos toledanos que le conocían, se afirmaba que su paso por la Alcaldía le había costado dinero de su propio peculio. Más o menos igual que ahora.
Quiero significar con estas dos menciones –a las que ahora añado de Gabriel Bueno, lejano familiar de mi esposa– la extraordinaria utilidad del blog Toledo Olvidado para que de sus imágenes también recuperemos el recuerdo de personas que inmerecidamente han pasado también al olvido.

Anónimo dijo...

Mi padre trabajo toda su vida en el casino, he subido muchas veces a llevarle la cena cuando era pequeña, y recuerdo que la entrada una vez subidas las escaleras me impresionaba mucho, los nacidos en los sesenta hemos ido al cine Alcázar allí alguna vez, también recuerdo los bailes que organizaban en la vega para la feria

John Duer dijo...

Y hoy, 27 de abril de 2017, se inaugura el restaurante Gino's en la planta baja.

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