sábado, 29 de marzo de 2014

El Paseo de Merchán o de La Vega

Si hay en Toledo un parque emblemático que debería recibir un cuidado infinitamente mayor del que desgraciadamente recibe ese es el Paseo de Merchán, o —como todos los toledanos le conocen— paseo de La Vega.
Situado en el espacio que separa la Puerta de Bisagra del Hospital de Tavera, se trata de un terreno cuya cota original era muy inferior a la actual. Utilizado históricamente como escombrera, era un espacio convertido en un descuidado e insalubre muladar hasta que en 1538 el Mariscal Pedro de Navarra y de la Cueva —corregidor de la ciudad— ordenase la explanación de la zona situada enfrente de la Puerta de Bisagra. La intención del mariscal era que ese espacio sirviera para la celebración de torneos, juegos, desfiles y actos de la realeza y la nobleza. De este modo están documentados grandes actos de este tipo con la presencia incluso del emperador Carlos V.
Así nace la denominación de la zona como explanada o paseo "del Mariscal", la cual fue derivando en composiciones fonéticas parecidas como "del Marichal" o "del Marechel" hasta llegarse al nombre que perdura en nuestros días de "Paseo de Merchán". Es difícil encontrar algún toledano que conozca la historia de esta derivación fonética, por lo que lo más habitual es que el paseo sea conocido simplemente como "La Vega".
En el siglo XIX la explanada tenía un uso castrense como lugar donde los alumnos del Colegio General Militar realizaban ejercicios de formación. Es en esta época cuando son tomadas las primeras fotografías. En concreto, la primera de la que se tiene constancia es esta joya de Alfonso Begue obtenida hacia 1864. En ella se ve que la denominación de Tavera como "Hospital de Afuera" tenía todo el sentido del mundo, y también constatamos que la explanación de 1538 había sido incompleta pues la mayor parte del paseo que hoy conocemos aún se encontraba sin rellenar. En el centro de esa vaguada se puede ver una fuente de uso ganadero, denominada "fuente del corregidor":
Puerta de Bisagra hacia 1860. Fotografía de Alfonso Begue (c) Archivo Municipal de Toledo

Fue en 1868 cuando el parque que hoy conocemos fue ejecutado finalizándose hacia 1871 siendo alcalde Juan Antonio Gallardo, siguiendo las trazas del proyecto del arquitecto municipal Mariano López Sánchez. La idea había surgido en 1866 del entonces alcalde Gaspar Díaz de Labandero.
Gaspar Díaz de Labandero, alcalde de Toledo en el siglo XIX (c) Archivo Municipal de Toledo
Para ello fue necesario modificar el trazado de la carretera que llegaba desde Ávila, la cual desde entonces circunda el paseo conformando la actual calle Duque de Lerma por delante de la portada del Hospital Tavera. El gran jardín de forma más o menos rectangular fue concebido como un salón dominado por un espacio central con núcleos ajardinados a ambos lados. Se añadieron fuentes, bancos, farolas y una caseta artística diseñada por Rodrigo Amador de los Ríos estando previsto el riego del parque con el agua del Tajo procedente del depósito de la elevadora de aguas situado en el Alcázar. En 1890 el Vizconde de Palazuelos lo describe ya como "hermoso salón y agradable jardín" y añade: "antes extensa planicie llena de escombros y hoy el mejor paseo artificial con que cuenta Toledo".
Competía este parque con el otro gran paseo de Toledo por entonces —el del Miradero— en cuanto a afluencia de público, como demuestra esta coplilla publicada en septiembre de 1898 en el periódico La Campana Gorda de la que se deduce que La Vega era el paseo predilecto en invierno por ser más soleado que el Miradero, situado en orientación norte en zona de umbría:
Coplilla publicada el 16-9-1898 en La campana gorda sobre el Paseo de Merchán y el del Miradero

Las fotografías de estos primeros años de vida del parque nos lo muestran con plantaciones vigorosas y cuidadas aunque aún recientes —que evidencian que lo más probable es que los grandes plátanos del paseo central que aún perduran fuesen plantados hacia 1870 al crear el paseo, lo que les convierte en joyas botánicas dignas de ser mejor tratadas por el ayuntamiento—, pudiendo verse también bonitas fotos de la célebre Casita de Corcho:
Casa de Corcho del Paseo de Merchán o de la Vega en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Casita de Corcho del Paseo de Merchán a comienzos del siglo XX. Foto Rodríguez
Paseo de Merchán hacia 1900 © FondoRodríguez. Archivo Histórico Provincial. JCCM. Signatura Album4-1269
Paseo de Merchán hacia 1900 © FondoRodríguez. Archivo Histórico Provincial. JCCM. Signatura Album1-033
Paseo de Merchán o de la Vega en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Paseo de Merchán a comienzos del siglo XX © FondoRodríguez. Archivo Histórico Provincial. JCCM. Signatura CGD2-072
Arrabal, Puerta de Bisagra y Paseo de Merchán hacia 1945
Vista aérea del Hospital Tavera, el Paseo de Merchán y la antigua Escuela Normal de MAgisterio (demolida a mediados del siglo XX) a inicios del siglo XX

En la zona baja existía una curiosa construcción denominada Quiosco de la Montaña, hoy desaparecida:
Quiosco de la Montaña, a espaldas del paseo de Merchán, en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

Tal vez las fotografías más bellas del Paseo de Merchán sean las tomadas hacia 1910 por Pedro Román Martínez en las que se puede ver su animada vida en las ferias de agosto, y también en algunas en septiembre y escenas de vida cotidiana en el paseo:
Feria de Toledo en el Paseo de Merchán a principios del siglo XX. Fotografía de D. Pedro Román Martínez. Diputación de Toledo, Centro de Estudios Juan de Mariana
Feria de Toledo en el Paseo de Merchán a principios del siglo XX. Fotografía de D. Pedro Román Martínez. Diputación de Toledo, Centro de Estudios Juan de Mariana
Feria de Toledo en el Paseo de Merchán a principios del siglo XX. Fotografía de D. Pedro Román Martínez. Diputación de Toledo, Centro de Estudios Juan de Mariana
Feria de Toledo en el Paseo de Merchán a principios del siglo XX. Fotografía de D. Pedro Román Martínez. Diputación de Toledo, Centro de Estudios Juan de Mariana
Feria de Toledo en el Paseo de Merchán a principios del siglo XX. Fotografía de D. Pedro Román Martínez. Diputación de Toledo, Centro de Estudios Juan de Mariana
Feria de Toledo en el Paseo de Merchán a principios del siglo XX. Fotografía de D. Pedro Román Martínez. Diputación de Toledo, Centro de Estudios Juan de Mariana
Paseo de Merchán hacia 1910. Fotografía de Pedro román Martínez © Fondo Rodríguez. Archivo Histórico Provincial de Toledo. JCCM. Signatura R-142-3-06
Paseo de Merchán hacia 1910. Fotografía de Pedro román Martínez © Fondo Rodríguez. Archivo Histórico Provincial de Toledo. JCCM. Signatura R-150-4-10
Emilia Román, sobrina del fotógrafo, en el Paseo de Merchán hacia 1910. Fotografía de Pedro Román Martínez © Fondo Rodríguez. Archivo Histórico Provincial de Toledo. JCCM. Signatura R-117-1-11

En Mayo de 1925 Alfonso XIII, Miguel Primo de Rivera y el General Aguilera inauguraron el monumento al Comandante Villamartín, que fue trasladado pronto a la explanada norte del Alcázar donde sobrevivió a la guerra y hoy subsiste:
Alfonso XIII en la inauguración del monumento al Comandante Villamartín en Toledo (mayo de 1925)
El General Aguilera y Alfonso XIII en la inauguración del monumento al Comandante Villamartín en Toledo (mayo de 1925)
El General Aguilera, Primo de Rivera y Alfonso XIII en la inauguración del monumento al Comandante Villamartín en Toledo (mayo de 1925)

A mediados de siglo fue instalada en el paseo la oficina de información turística:
Oficina de Turismo del Paseo de Merchán a mediados del siglo XX © FondoRodríguez. Archivo Histórico Provincial. JCCM. Signatura CGD2-098

Durante décadas, el Paseo de Merchán o de la Vega fue el lugar donde miles de personas disfrutaban de las Ferias de Toledo, multitudinarias por entonces, y hoy irreconocibles tras la nefasta decisión de su traslado a La Peraleda, un lugar alejado, frío, inhóspito, descuidado por todas las corporaciones y convertido en una de las mayores vergüenzas que los toledanos a día de hoy sufrimos. Una puñalada en la autoestima de la ciudad que lleva años amenazando con aniquilar las fiestas de Toledo. Esta es una selección de imágenes de la feria en este céntrico paseo (que sirven de homenaje a la familia Torrecillas, quienes me han cedido buena parte de las imágenes, y que estuvieron presentes con sus barcas de rempujos, puestos de tiro de escopeta, caballitos y cochecitos en el paseo desde 1946 hasta el fallecimiento el pasado agosto de Pedro Torrecillas):
Atracciones para la Feria en el Paseo de Merchán de Toledo hacia 1950. Colección Particular de Luis Alba
Caballitos en el Paseo de Merchán. Cortesía de la familia Torrecillas
Puestos en el Paseo de Merchán. Cortesía de la familia Torrecillas
Tómbola en el paseo de Merchán. Familia Torrecillas
Tómbola en el paseo de Merchán. Familia Torrecillas
Cochecitos en el Paseo de Merchán. Cortesía de la familia Torrecillas
Feria en el Paseo de Merchán. Cortesía de la familia Torrecillas
Caballitos en el Paseo de Merchán. Cortesía de la familia Torrecillas
Cochecitos en el Paseo de Merchán. Cortesía de la familia Torrecillas
Cochecitos en el Paseo de Merchán. Cortesía de la familia Torrecillas
Cochecitos en el Paseo de Merchán. Cortesía de la familia Torrecillas
Cochecitos en el Paseo de Merchán. Cortesía de la familia Torrecillas
Atracción de Feria en el Paseo de Merchán. Cortesía de la familia Torrecillas
Cochecitos en el Paseo de Merchán. Cortesía de la familia Torrecillas
Feria en el Paseo de Merchán hacia 1970
Cochecitos en el Paseo de Merchán. Cortesía de la familia Torrecillas
Caballitos en el Paseo de Merchán. Cortesía de la familia Torrecillas
Cochecitos en el Paseo de Merchán. Cortesía de la familia Torrecillas
Puesto de helados en el Paseo de Merchán. Cortesía de la familia Torrecillas

Tanto en el invierno como en el verano tomar un refresco, horchata, chocolate con churros o patatas fritas en sus emblemáticos establecimientos (Katalino, El Parque, Mariano...) es un verdadero placer que se disfruta de generación en generación:
Paseo de Merchán o de la Vega, Toledo en 1967
Parque de la Vega (Paseo de Merchán) en Toledo hacia 1967. Fotografía de John Fyfe
Paseo de la Vega o de Merchán en 1967. Fotografía de John Fyfe
Quiosco de horchatas y refrescos en el Paseo de la Vega o de Merchán en 1967. Fotografía de John Fyfe
Paseo de la Vega o de Merchán en 1967. Fotografía de John Fyfe
Paseo de la Vega o de Merchán en 1967. Fotografía de John Fyfe
Paseo de la Vega o de Merchán en 1967. Fotografía de John Fyfe
Foto aérea del Paseo de Merchán hacia 1960
Paseo de la Vega o de Merchán en 1967. Fotografía de John Fyfe
Rosaleda del Parque de la Vega (Paseo de Merchán) en Toledo hacia 1967. Fotografía de John Fyfe
Hospital Tavera y Parque de la Vega (Paseo de Merchán)  vistos desde la Granja en Toledo hacia 1967. Fotografía de John Fyfe
Casita de corcho en el Paseo de la Vega o de Merchán en 1967. Fotografía de John Fyfe
Puerta de Bisagra desde la rosaleda de la Vega (Paseo de Merchán) a mediados del siglo XX

El comienzo del fin del paseo como lugar de encuentro masivo durante las ferias fue la inconcebible proliferación de altavoces, bafles y tremendos equipos de sonido en cada uno de los puestos y atracciones que acudían (algo que jamás entenderé de las ferias de España), lo que comenzó a incomodar lógicamente a los vecinos. También se adujeron problemas de espacio. Lo cierto es que a día de hoy el número de atracciones que acuden a la feria en ese suburbial y humillante espacio denominado Peraleda es muy inferior al que lo hacía en las últimas ediciones celebradas en La Vega, con lo que el problema a día de hoy no es el espacio. Toledo necesita como ciudad recuperar su autoestima con unas ferias y fiestas al nivel que la ciudad merece, como las tuvo hasta hace no tanto en este céntrico paseo. Personalmente pienso que con una limitación sonora a cada atracción (lo que ya de por sí agradecerían los tímpanos de cualquier visitante a la feria se celebre donde se celebre) y un plan de tráfico bien estudiado las ferias pueden y deben volver a este lugar. La Peraleda debe pasar a la historia. Sencillamente no es un lugar que una ciudad como Toledo merezca.
Espero que este repaso fotográfico a la historia del Paseo de Merchán os haya hecho disfrutar tanto como yo lo he hecho al redactarlo.

23 comentarios

Geppetto dijo...

El parque de la Vega era fenomeno, los quioscos de bebidas eran lugares emblematicos en los que en los años 50 y 60 muchos matrimonios con sus niños tomaban horchata o si eran mas elegantes Cinzano o Martini, mientras los hijos se hacian con las chapas de las botellas para jugar con ellas a las carreras ciclistas, le ponian a la chapa un dibujo del ciclista mas famoso del momento, la fijaban con cera para que la chapa pesara un poco mas y fuera mas dirigible y ala, a competir, excuso decir que la cara de Bahamontes era la mas normal.
El guarda del Parque se llamaba Donato, un tipo delgado y bajito, muy pulcro que se paseaba por el Parque luciendo sus atributos de autoridad, el uniforme marron y la chapa ovalada en el pecho.
En ferias, la Tombola toleana machacaba a los transeuntes con un "La tombola toledana premiaaa, la toooombooolaa toledanaaaa regalaaaa".
Los cacharritos como la ola, los caballitos, las barcas o los coches de choque se esparcian entre las casetillas de tiro al blanco, en las que si acertabas con el perdigon que disparaba una antidiluviana escopeta de aire comprimdo, te daban una copita de anis o de coñac, el olor a churros,a chocolale, a azucar hilado y a todo tipo de humanidad eran un lujo y la Vega era un bullicio de chicos y grandes, amenizada por la musica de Emilio el Moro, que por los altavoces se escuchaba en todo el recinto y hasta la Avenida de la Reconquista.
Era otra epoca, mas humana, menos regulada y mas normal

Anónimo dijo...

¡Buena recopilación de fotos!..a veces es bueno hacer una selección, no es necesario ponerlas todas, pues llegan a ser un tanto repetitivas..¿ no te parece?

Víctor Sánchez Infantes dijo...

Como cada entrada del blog, me ha emocionado. Pero esta en especial. He vuelto a la niñez viendo los tristemente desaparecidos "caballitos de la Vega" (mi preferido se llamaba Furia). Estoy totalmente de acuerdo en que el traslado de la feria a la Peraleda fue un tremendo error.

Diego Ortiz de Zarate dijo...

Es cierto,como tocan la fibra estas imagenes, que buenos momentos pasé, quizás porque era la edad apropiada.
Ante un despliegue fotográfico de tal calibre se echan en falta comentarios del autor a la altura de las fotografías que ilustren un reportaje tan amplio.

Eduardo Sánchez Butragueño dijo...

Bueno, está claro que no puedo contentar a todos. A unos os sobran fotos, a otros os falta texto...No es fácil encontrar el equilibrio entre texto y fotos aunque en un blog dedicado a la fotografía suelo intentar que ella sea la protagonista pues a menudo las imágenes hablan solas. En cualquier caso muchos gracias a todos por vuestra visita y comentarios.

Juan Carlos Nogales dijo...

Pues a mi me parece perfecto. Un texto ameno pero muy bien documentado y un gran protagonismo de la fotografía.

Hay mucha gente que piensa que la feria debería volver a la vega. Incluso hay propuestas ciudadanas a proyectos como la que se hizo desde el foro Toletho del que dejo aquí el enlace para quien quiera y aún no lo haya visto. http://foro.toletho.com/viewtopic.php?f=7&t=369&start=20

Ricardo Sánchez Candelas dijo...

Estamos, sin lugar a dudas, ante la mejor recopilación fotográfica del Paseo de la Vega. A ello se une la extraordinaria aportación de datos, fechas y personajes que han configurado, desde su creación, la historia de este paseo, el primero de estas dimensiones de los extramuros de la ciudad.
Para quienes le tuvimos como escenario de nuestras primeras salidas de adolescentes, (porque el Mira, San Cristóbal, Santa Fe o El Tránsito no eran todavía “salir de la ciudad”), y luego como marco de tiempo libre, paseo y andanzas varias de los días de nuestra edad de juventud, esta entrega de Toledo Olvidado es una inagotable fuente de recuerdos.
Gepetto nos ha rememorado en su comentario al que durante muchos años fuera guarda del Paseo, el señor Donato, siempre uniformado con traje de pana, y tocado con un sombrero gris con escarapela roja, cuya única autoridad y elemento disuasorio para reprender alguna conducta incívica, (que, por cierto, apenas las había), era una varita que siempre llevaba en la mano, y que yo creo que le servía más como compañía en sus incesantes caminatas por el parque que como instrumento lo menos parecido a material antidisturbios. Eran aquellos años en que estábamos tan reprimidos por el Tribunal de Orden Público.
Aunque era paseo de verano, los últimos días del otoño y primeros del invierno, cuando aún no habíamos superado la nostalgia de las fechas festeras de agosto, apetecía dar unas cuantas patadas a la última pelota de goma o caminar por el paseo central, ya alfombrado por las hojas secas de los formidables plátanos, como si con esa inofensiva y primera experiencia, quizá ganados por alguna reciente lectura de Bécquer, nos pusiéramos filosóficos para reflexionar sobre lo efímero de la vida.
Pasados bastantes años, uno de esos plátanos, quizá porque molestara para ampliación de la terraza de algún kiosco, fue drásticamente talado por su base, despertando mi furiosa indignación. Con tal motivo escribí un artículo, casi elegíaco, con el título de “Réquiem por un árbol”. No recuerdo exactamente la fecha, pero creo recordar que se publicó en La Voz del Tajo. No sería el único ejemplar que sufriera el entusiasmo de cualquier hacha o motosierra arboricidas, aunque justo será decir que en algún caso, por necesaria, era decisión acertada, al tratarse de pies enfermos o muy envejecidos que desmerecían del conjunto del arbolado del Paseo.
Continuaré con una ampliación de este comentario.

Ricardo Sánchez Candelas dijo...

Pero si, junto a algún cedro de magnífico porte, (hoy ya muy deteriorados casi todos), el plátano era la especie reina del paseo central, del paseo lateral lo eran los tilos. El paso frente a la Casita de Corcho era punto central de nuestro ir y venir en las tardes veraniegas, hasta que, en los días de la feria, quedaba interrumpido porque allí se instalaba la coquetona caseta de la Sociedad Arte.
Hasta en esas fechas agosteñas, el Paseo de la Vega, al margen de su vegetación y jardinería, nos brindaba una elocuente lección de sociología al ofrecer una casi exacta imagen de la estratificación social de la sociedad toledana: en el extremo del paseo central más próximo a Tavera se situaba la caseta del Casino, (Centro de Artistas e Industriales), siempre muy concurrida, y que era tenida como la más representativa de las clases medias toledanas, mientras que en la esquina más a poniente del Paseo, más o menos dónde hoy se sitúa una rosaleda, se ubicaba la caseta de Sindicatos, (los verticales, naturalmente), que con agudo sentido del humor, y en parangón con una famosa sala de fiestas madrileña de la época, se le colocó el nombre de “Chachapoga”, contando entre su muy numerosa clientela con todo el “obreraje” y menestrales de la ciudad.
De los distintos artilugios de divertimento que en el paseo más lateral ocupaban La Vega en los días de feria, aparte las tómbolas, la noria, los cochecitos eléctricos y las casetas de tiro con escopetillas de aire comprimido, recuerdo uno, el llamado “güitoma”, una especie de tiovivo, prácticamente suicida, que consistía en unos diminutos sillines, colgados simplemente con unas precarias cadenas y que giraba con velocidad de vértigo en torno a un eje vertical. Recuerdo que me producía verdadero escalofrío ver a aquellos intrépidos usuarios sometidos a la fuerza centrífuga del artefacto y supongo que conteniendo la primera papilla que entrara en su cuerpo.
En años ya muy posteriores, y en los propios días de la feria, La Vega también sirvió como chiringuito de bebidas, tapas y propaganda de los partidos políticos y, en fechas de campaña electoral, hasta escenario de actos mitineros de campaña electoral. Aunque de uno muy en particular quisiera no guardar memoria, este uso viene a ser demostrativo de la versatilidad de este toledanísimo paseo, que desde su utilización durante tantos años para las ferias y fiestas de agosto hasta su actual ocupación por el popular mercadillo de “el martes”, ha tenido las más variopintas utilidades. Anoto, entre otras, el desfile de coches en el paseo central para ser bendecidos, desde una plataforma situada frente a la Casita de Corcho, en cada día 10 de julio, festividad de San Cristóbal, patrono de los conductores.
El Paseo de la Vega, en fin, todavía hoy, su historia, su reciente recuerdo para muchos toledanos, es el mejor alegato para reclamar su vuelta al protagonismo de las principales festividades de la ciudad, bien distinto y distante de ese frustrado y decepcionante intento de buscarle sustituto en la desangelada Peraleda. Que en paz descanse.

José María Moreno Santiago dijo...

Creo que lo peor para este paseo han sido, las numerosas veces que los iluminados de siempre han querido realizar intervenciones más o menos "urbanizadoras", en las que se empeñaban una y otra vez, costumbres municipales que han persistido también en muchos otros sitios como el Miradero, por ejemplo. Locuras que han hecho mucho daño y han quitado poco a poco la auténtica vida que tenían estos encantadores lugares.
Esto no es nada nuevo. Me recuerda al intrépido arquitecto de Asterix cuando sentenciaba: "Vamos a talar el bosque para hacer un gran parque natural"

Anónimo dijo...


Para los que no conocemos la actualidad de Toledo y sólo tenemos recuerdos nostálgicos y gratos, no sirve todo lo que aquí se refiera.
Gracias pues a Eduardo y a aquellos que opinan y aportan sus recuerdos.
El paseo para mí, es esencialmente eso, un recuerdo familiar, ligado al calor, la horchata, y el paseo de verano entre los setos y la charla reiterativa de los mayores.
Alfon.

harrisein dijo...

Me ha encantado....Muchas fotos?....Seguro que hay mas....Cuantos recuerdos.......Muy bueno,enhorabuena.

david mesquida ayuso dijo...

También sería reseñable el nombrar las estatuas que adornan ese paseo tan amado y añorado por todos. Estatuas que provienen del Palacio Real de Madrid (creo que ese punto a faltado en el artículo).
En cuanto al espacio, me rio de que no entren las atracciones ya que en mi época he vivido como montaban hasta las montañas rusas y la noria (vistas que, desde lo alto, no tienen ni punto de comparación con la vista tan sosa que existe en la actualidad, sosa por no decir otra cosa..). Pero creo, a mi modo de ver, que la culpa no es solo de las autiridades, sino del caracter de los toledanos, que siempre se quejaban del exceso de ruido(hecho por el cual las férias de los barrios han decaido tanto), ya que en los ochenta y noventa era genial el recorrerse todas las ferias y hoy en día, con perdón de la expresión dan pena.

david mesquida ayuso dijo...

Por cierto, me admira el trabajo que realizas de investigación para cada artículo, ya que recopilas una ingente cantidad de fotos (a veces el material es el que es) y en especial, felicitarte por las de la guerra civil. Por cierto, si quieres ver trincheras pasate por detrás del famoso hospital "ruinoso" del Polígono, donde he encontrado algunas vainas de munición de cañón, muchas de fusiles de asalto y de pistolas y material de los soldados. También hay puestos de ametralladoras en el Cerro de los Palos y una pregunta ¿El cañón que se ve subiendo a "Las Nieves" que hace ahí? Perdonad a todos los lectores por un comentario que no viene al articulo pero es por contactar con el autor. Gracias y continua así que como Licencido en Humanidades te felicito por tu trabajo.

Juan Carlos Rodrìguez dijo...

Nadie ha hecho menciòn al quiosco de prensa y chucherìas que està justo al lado de la rosaleda, y hoy todavìa se puede ver, lo regentaba la señora Dolores,vendìa prensa, tebeos , chucherìas, allà por el año 1968 hasta principios de los 70. Tambìen la pista de coches de choque Hollywood, cuyo dueño era natural de Toledo, se tiraban largas temporadas en el espacion que ocupaba el baile chachapoga en la feria, uno de pocos sitios que tenìamos los adolescentes de ocio a mediados de los años 70. Fotos espectaculares que me traen muchos recuerdos y nostalgia. saludos.

Raul Martin dijo...

Muy bonito ver a mi abuelo y a mis tíos incluso a mi en esas fotos cuantos recuerdos muchas fichas recogidas en los caballitos muy bonito gracias

José Luis Millas Castro dijo...

Como siempre te superas en cada articulo, me ha encantado y me han traído recuerdos de mi infancia y adolescencia en esas ferias encantadoras de los años 50 - 60 y en esos puestos de mil cosas en las que mis padres me decían solo te podemos feriar una cosa, y ya de mas mayor, los famosos bailes del Casino, Arte y el popular chachapoga, donde recogia todos los dias un puñado de calabazas de las mozas que se sentaban alrededor de la pista de baile.
Gracias Eduardo por ilustrarnos con tus articulos.

Mari dijo...

Tengo que decir que ami ni me sobran fotos ,ni me falta texto todo me parece estupendo.yo vivo fuera de Toledo , y la primra vez que fui en el mes de Agosto y vajo a la Vega y veo que no esta la Feria me lleve la mayor desilusion de mi vida, pues durante años he recordado ,el baile del Pasapoga,donde conoci a mi novio, las berenjenas en vinagre ,la horchata, las casetas de los tiros ,donde mi novio siempre me cogia algun regalo.
Gracias y enhorabuena por Tu trabajo,

Anónimo dijo...

Feria fuera de la Peraleda YA¡!! Y vuelta a la Vega.

Anónimo dijo...

Esta mejor ahora con los troncha arboles, que ven echando mierda y mas mierda, destrozando y destrozando con el mercadillo del martes. ¡¡¡ que se vayan estos a la peraleda !!!

Tomás Cerdido dijo...

Foto aérea del Paseo de Merchán hacia 1960.
Esta foto no puede ser de esa época ya que en la misma todavía no aparecen los pabellones de jefes de la Escuela de Gimnasia y dichos pabellones se inauguraron en 1944.
Tampoco aparece la piscina situada frente al gimnasio (este si está en la foto).
Yo pienso que la fotografía es anterior a la Guerra Civil.

L.S. Àllvarez de Toledo dijo...

Creo que todos agradecemos al autor el esfuerzo y las molestias que le ocasiona la busqueda de tan ingente cantidad de fotos, aunque siento no estar de acuerdo con la mayoría de los comentarios anteriores sobre la excelencia del "Blog".
Pienso que con una muestra tan excepcional de nuestra infancia en Toledo, se podía haber obtenido algo mas que un mero album digital de fotos antiguas.
Le pido al autor que por las facilidades de que dispone en el acceso a todo tipo de colecciones y fondos fotográficos, se esfuerce un poco mas en la elaboración de los artículos y el uso que realiza de los préstamos fotográficos.
Toledo se merece un poco mas.

Pilar Merchán dijo...

Hola a todos
Me he encontrado con este blog de casualidad, que bonito, me encanta recordar la vega, que feliz paseando con mi abuelo, hermanos y todos mis primos. muchas gracias

Turevent Toledo dijo...

Felicidades. Todo un acierto.

He leído comentarios sobre otros jardines toledanos y las modificaciones que han sufrido, no olviden el de la Mezquita del Cristo de la Luz.

© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall