sábado, 22 de noviembre de 2008

El Hotel Castilla

anuncio hotel castilla 1896
El Hotel Castilla, actual sede de la Tesorería General de la Seguridad Social en Toledo, se levanta en el solar donde se ubicara el Convento de San Agustín de Agustinos Recoletos, arruinado tras la desamortización y demolido por completo en 1882. El plano de Don José Reinoso de ese mismo año sitúa allí un "teatro de verano", utilidad cultural que debió darse provisionalmente al solar hasta la construcción del hotel, inaugurado en 1891.
El Hotel Castilla (o "de Castilla" en algunas citas) fue uno de los primeros hoteles de cinco estrellas de España. Construido por dos socios, el irlandés Francisco O´Priede y el Marqués de Castrillo, se convirtió en lugar de alojamiento de los turistas más distinguidos, especialmente frecuentado por extranjeros.
Francisco Priede y Mercedes Hevia, fundadores del Hotel Castilla, con sus seis hijos retratados en el hotel. Cortesía de la familia Priede

Las primeras fotografías del Hotel se tomaron poco antes de su inauguración por Casiano Alguacil en 1890.
Hotel Castilla (Toledo) en 1890 poco antes de su inauguración. Foto Casiano Alguacil.
Hotel Castilla (Toledo) en 1890 poco antes de su inauguración. Foto Casiano Alguacil
Interior del Hotel Castilla de Toledo hacia 1890
Interior del Hotel Castilla (Toledo) durante su construcción. Fotografía de Casiano Alguacil hacia 1890
Interior del Hotel Castilla (Toledo) durante su construcción. Fotografía de Casiano Alguacil hacia 1890
Interior del Hotel Castilla (Toledo) durante su construcción. Fotografía de Casiano Alguacil hacia 1890
Adornos del Hotel Castilla de Toledo antes de ser instalados hacia 1889. Foto Casiano Alguacil. Ayuntamiento de Toledo
Adornos del Hotel Castilla de Toledo antes de ser instalados hacia 1889. Foto Casiano Alguacil. Ayuntamiento de Toledo

Al poco de inaugurarse ya era punto de encuentro de excursionistas de todo tipo, como por ejemplo sucedió en diciembre de 1895 con un grupo de casi doscientos velocipedistas provenientes de Madrid que recorrió la distancia entre ambas ciudades usando este medio de transporte por entonces emergente:
Miembros de la Unión Velocipédica Española en el Hotel Castilla de Toledo  en diciembre de 1895
Miembros de la Unión Velocipédica Española en el Hotel Castilla de Toledo  en diciembre de 1895

Era un lugar de exquisito trato y calidad en el servicio. En él se alojaban ilustres visitantes. Uno de ellos era Benito Pérez Galdós que dijo de él en "Memorias de un desmemoriado": "Ahora que se habla tanto del turismo, ninfa mía, se me ocurre que Toledo debiera ser uno de los lugares de la Tierra más frecuentados de viajeros y artistas. Existe aquí el magnífico Hotel de Castilla, construido por el inteligente prócer marqués del Castrillo, pero es de reducidas dimensiones. ¡Qué fabuloso número de extranjeros atraería Toledo si el Alcázar fuera convertido en un hotel! (...) Pero dejémonos de ensoñaciones quiméricas (...) vámonos al Hotel de Castilla, donde hallaremos excelente trato y una sociedad escogidísima de franceses, ingleses y yanquis".
Grupo a la Puerta del Hotel Castilla en 1903. Fotografía de Augusto T. Arcimis © Fototeca del IPCE, MECD. Signatura ARC-0733_P
Los Príncipes de Connaught y la Infanta Isabel salen del Hotel Castilla de Toledo en 1913. Foto Rodríguez
Publicidad del Hotel Castilla de Toledo en 1910
Menú del Hotel Castilla de Toledo del día 23 de septiembre de 1894 publicado en el Diario de Toledo
Menú del Hotel Castilla de Toledo del día 18 de noviembre de 1894 publicado en el Diario de Toledo
Hotel de Castilla
Detalle de la decoración del Hotel Castilla de Toledo en 1911
Ventura Reyes en el banquete homenaje al Director Gral. Primera Enseñanza, Hotel Castilla 1914, foto Rodríguez

Otro enamorado de Toledo y del Hotel fue el poeta austriaco Rainer Maria Rilke que se cree que escribió estas palabras en el propio Hotel Castilla:
"Como todos los hechos del Antiguo Testamento están allí para anunciar la venida de Cristo, así me parece también que todos mis viajes, a lo largo de tantos años, no fueron otra cosa que la promesa de éste, y ahora comprendo el que me haya empeñado en forzar inconscientemente todas las cosas destinadas a preparar este acontecimiento inaudito, y, al parecer, de avance. Avignon, Les Baux, El Cairo, el desierto mismo, todos estos lugares no fueron sino el espejo de mi anhelo de ver Toledo; y helo aquí, helo aquí. Hoy no diré nada, aunque podría decirlo todo, porque comprendo infinitamente. Cuando se ha visto se podría en cierto modo rebasar la vida. Si usted se imagina una cosa visible al mismo tiempo a los vivos, a los muertos y a los ángeles, es ésta. Créame."
"Me he grabado todas las cosas en la memoria, como si tuviese que sabérmelas mañana para siempre: los puentes, ambos puentes, este río, más allá del cual se extiende esta abierta profusión del paisaje abarcable a la mirada, pero que aún no ha recibido su forma definitiva. Y luego imagínese usted esta felicidad de los nuevos caminos que uno intenta recorrer por primera vez, esta indescriptible seguridad de sentirse tomado y conducido."


En 1911 llegó a Toledo una de las personas más importantes de la literatura relacionada con Toledo, el navarro Félix Urabayen, que años más tarde se casó, para disgusto de los jóvenes adinerados de Toledo, con la hija de O´Priede, Doña Mercedes de Priede y Hevia, por lo que Urabayen pasó a ser el copropietario del Hotel Castilla. Tal vez por ello, en la publicidad del Hotel de la época figuraba al dorso un anuncio de sus novelas:
Publicidad del Hotel Castilla de Toledo (1927)
Publicidad del Hotel Castilla de Toledo (1927)

Fueron años de esplendor para el Hotel, que fue fotografiado para varias publicaciones y postales:
Hotel Castilla a comienzos del siglo XX. Fotografía de J. Lacoste © MECD, Fototeca del IPCE, signatura VN-22679_P
Hotel Castilla a comienzos del siglo XX. Fotografía de J. Lacoste © MECD, Fototeca del IPCE, signatura VN-22678_P
Hotel Castilla a comienzos del siglo XX. Fotografía de J. Lacoste © MECD, Fototeca del IPCE, signatura VN-22677_P
Patio del Hotel Castilla a finales del siglo XIX. Fotografía de Rafael Garzón
Hotel Castilla hacia 1910. Foto E. M. Newman
Hotel Castilla de Toledo hacia 1910
Hotel Castilla (Toledo) hacia 1930
Hotel Castilla de Toledo a comienzos del siglo XX
Comedor del Hotel Castilla
Hotel Castilla de Toledo
Hotel Castilla de Toledo
Hotel Castilla de Toledo
Hotel Castilla (Toledo), interior. Foto Hauser y Menet
Comedor del Hotel Castilla de Toledo
Hotel Castilla, interior. Foto Lacoste, 1908
Hotel Castilla de Toledo. Foto Castañeira, 1920
Hotel Castilla de Toledo a principios del Siglo XX
Hotel Castilla (Toledo) hacia 1930
Detalle de la decoración del Hotel Castilla de Toledo en 1911
Detalle de la decoración del Hotel Castilla de Toledo en 1911
Detalle de la decoración del Hotel Castilla de Toledo en 1911
Hotel de Castilla

Pero llegaron los años difíciles previos a la Guerra Civil, y Urabayen tuvo la "desgracia" de ser una persona independiente por lo que estaba en el punto de mira de ambos bandos: de los nacionales por haber militado en Acción Republicana y de los republicanos por haber alojado en el hotel a amigos religiosos, por lo que fue amenazado de muerte por unos milicianos cuando fueron al Hotel Castilla a capturar a "un pobre hombre de Acción Católica" allí escondido. Aterrorizado por su situación, ese mismo día Urabayen huyó de Toledo para nunca más volver. Las autoridades republicanas ocuparon con guardias de asalto el Hotel Castilla:
Guardias de Asalto en el Hotel Castilla de Toledo en verano de 1936

Cuando la ciudad cayó en manos del bando nacional, el Hotel Castilla fue sede del Cardenal Gomá ya que el Palacio Arzobispal estaba aún en manos de milicianos republicanos que se habían atrincherado allí:
El Arzobispo de Toledo, Cardenal Gomá, junto al militar franquista Helí Rolando de Tella en el Hotel Castilla de Toledo 48 horas después de la conquista de la ciudad en 1936

La guerra la vivió Urabayen en tierras levantinas principalmente, y viajó a Madrid nada más finalizar la contienda. Allí fue detenido por unos policías provenientes de Toledo y fue encarcelado. Liberado por su grave estado de salud, murió el 8 de febrero de 1943.
El Hotel Castilla y todos sus bienes (y los de su mujer) fueron confiscados y el edificio pasó a ser sede del Instituto Nacional de Previsión. En la actualidad, como os decía al principio, alberga la Tesorería General de la Seguridad Social.

Enlaces interesantes para saber más:
Biografía de Félix Urabayen
Félix Urabayen: el centenario de un novelista navarro olvidado (Por Ignacio Elizalde)

El Hotel Castilla en Google Maps:

Ver mapa más grande
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13 comentarios

Alatriste dijo...

Interesante recuerdo de la historia arquitectónica toledana.

Qué bien vivían las clases adineradas de entonces.

Anónimo dijo...

pobre hombre de acción catolica???

Eduardo Sánchez Butragueño dijo...

Así se refiere textualmente a esa persona Mercedes, la esposa de Urabayen. La cita está en la biografía del escritor, en la página 44, en el primer enlace de interés que pongo al final del texto.
Supongo que será por la pena que le daba su negro destino pues debía ser una persona que ella también conocía.
Saludos.

Anónimo dijo...

No cabe mejor respuesta a la insidiosa pregunta del anónimo, ("pobre hombre de acción catolica ???"), que la que nos da Eduardo al remitirnos, como enlace de interés, a la lectura, (página 44), de la biografía de Urabayen realizada por Hilario Barrero. Creo que incluso deben leerse las páginas siguientes. No hay mejor cosa que leer para curarse de ciertos males.

Ricardo Sánchez Candelas dijo...

La mención que se hace al principio de esta entrega del blog sobre la condición de "teatro de verano" del solar previo a la construcción del Hotel Castilla, nos debe remitir a la lectura del ameno librito de Rafael del Cerro Malagón que, con el título "Arquitecturas y espacios para el ocio en Toledo durante el siglo XIX",se detiene en su interesante recorrido, en más de una ocasión, en este viejo caserón que ocupara el Convento de Agustinos Recoletos.
Con este motivo, como en anteriores ocasiones, vamos enriqueciendo entre unos y otros este necesario acervo del conocimiento de la historia más reciente de nuestra ciudad.
De paso, ya aprovecho para añadir mi opinión sobre el desafortunado tratamiento de la fachada del edificio realizado en su última reforma, que vino a destruir su peculiar imagen neogótica, quizá algo italianizante, pero de indudable originalidad y belleza. Bastaría comparar dos fotografías del antes y después o, para ser más exactos, del antes y ahora.

Saludos a todos.

Pedro Liñán de Riaza dijo...

No se si se refiere Don Ricardo a la reforma de finales de los 40 principios de los 50. De ser esa la Real Academia dio informe positivo para realizarla. Como curiosidad en la Memoria del Curso Académico 1948-1949, firmada por el Secretario Perpetuo de la Academia Enrique Vera Sales, se puede leer:

"El Excmo. Ayuntamiento de Toledo, ruega informe la Academia en relación al proyecto de ornamentación de las fachadas del edificio que fué Hotel Castilla, adquirido por el Instituto Nacional de Previsión, informando la Academia que teniendo en cuenta que el edificio de referencia es de construcción moderna, no muy encajado en los estilos tradicionales, y ser sus motivos ornamentales de yesería, se encuentra favorable respecto a las líneas generales de dicho proyecto; pero no obstante esto, y al objeto de que las construcciones guarden el carácter tradicional de nuestra ciudad, debe ser sustituido, a ser posible, el uso del cemento por el de piedra en los abultados de huecos."

Saludos
P.L. de R.

Ricardo Sánchez Candelas dijo...

No es a esa reforma a la que me refiero, mi estimado Pedro Liñán de Riaza, sino a otra muy posterior que tuvo lugar en los primeros años de la década de los noventa y que, al objeto de adecuar el edificio a su nuevo uso administrativo, ya fué muy drástica. En la disposición interior del mismo se respetaron, en lo que fue posible, algunos de los elementos fundamentales de la primitiva distribución hotelera del espacio, y así por ejemplo, los huecos de ascensores salvaguardaron la belleza de la suntuosa escalera que sale del patio, quizá, junto a la del Museo de Santa Cruz, una de las más bellas de Toledo. Para conocimiento de los curiosos, cabe reseñar que los arquitectos autores del Proyecto fueron los hermanos López-Fando, hijos del inolvidable y benemérito Don Alfonso, magnífico médico y ejemplar persona, y que actuaban como facultativos al servicio del Ministerio de Seguridad Social, a lo que se añadía para esta ocasión su condición de toledanos.
No fue, sin embargo, tan afortunada la actuación en el tratamiento de las fachadas, lo que constituía el objeto de mi crítica. Al parecer, fue una cierta decisión del Ayuntamiento de entonces la que impuso ese revoco de horrible colorín rosa - a mi modo de ver de un mal gusto notable - que, por lo demás, hacía caso omiso de aquella recomendación de Don Enrique Vera,(Memoria Académica de 1948-49), sobre "ser sustituido, a ser posible, el uso del cemento por el de piedra en los abultados huecos".
Por completar el comentario, resaltar también mis dudas sobre los que la Academia de entonces definiera, como cánon inequívoco, los "estilos tradicionales...y el carácter tradicional de nuestra ciudad" y, a la vista de lo que venimos viendo, su permanencia en el tiempo.
En todo caso, tampoco cabe mitificar en exceso las decisiones académicas. Aun reconociendo su muy meritoria labor y la singular valía de la mayoría de sus miembros, uno se siente a veces bastante escéptico sobre los dictámenes y decisiones de tan insignes y doctas Instituciones. Como ejemplo más reciente al respecto, la concesión al Presidente regional Don José María Barreda de la Madalla de Honor de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, "en reconocimiento a la protección de los restos arqueológicos de la Vega Baja". ¿Se habrán dado una vuelta estos ilustres académicos para toparse, en esos mismos terrenos, con ese mismo valor aqueológico, con la Consejería de Obras Públicas, en la misma orilla del Tajo, auténtico atentado contra ese paisaje ribereño y, sin duda, tan digno y merecedor de protección arqueológica como el resto de la Vega Baja? Estoy seguro de que a poco que se hubiesen informado habrían encontrado en el señor Barreda, con toda justicia y en la misma ciudad de Toledo, sobrados elementos de mérito para concederle tal Medalla de Honor. Desde luego, ese no. En fin, politiquerías.

Perdón, una vez más, por lo extenso del comentario.

Saludos a todos.

Caminantes en Aranjuez dijo...

Caminando por la web he encontrado su impresionante página y he de manifestarle, con entera sinceridad, mi enhorabuena por la calidad de los contenidos así como de los documentos gráficos que los acompañan. Me han parecido excelentes. Son muchas las "historias de la historia" que unen la ciudad de Toledo y la ciudad de Arajuez, lo que hace que el conocimiento y la lectura de su blog sea una fuente de unión entre nuestras dos ciudades.
Paso a poner un enlace desde mi blog, si no le molesta.
un atento saludo
Caminante

morisot (Pilar Álamo) dijo...

A través de caminantes en Aranjuez he podido entrar en esta página maravillosa para los que amamos la historia y sentimos algo especial hacia ella. Le felicito por su trabajo y espero que no le importe que lo incluya en los blogs que sigo porque me parece de una calidad y de un interés muy apreciable. Un saludo

Quique dijo...

Eduardo, enhorabuena por tu página, interesantísimo todo, las fotos, las historias, los comentarios.

¡A favoritos!

Una cosa, buscando sobre Urabayen, he podido leer un acta del ayuntamiento de Toledo donde se aprobaba declarar el 2008 año de Félix Urabayen,proponiendo la celebración de diversos actos para una mayor difusión de sus obras.
¿Sabéis si se ha realizado algún acto o fue otro brindis al sol de nuestros queridos políticos?

Saludos

Pedro Liñán de Riaza dijo...

Efectivamente Quique, has leido biene ese acta del Ayuntamiento que presidia Molina. Como desee ese día ha llovido......... pues en eso se ha quedado el acta..... en papel mojado... ¡¡¡A veces esta ciudad es muy triste!!!

JOSÉ IGNACIO SÁNCHEZ BUTRAGUEÑO dijo...

Magnífica entrada, Edu!

Pocas cosas me harían tanta ilusión para Toledo que ver reflotar el Hotel Castilla de nuevo, como toledano y hotelero que soy.

He de decir que el hotel, por empaque y historia, poco tiene que envidiar a un Ritz, Palace o Fénix de Madrid, a un Alfonso XIII de Sevilla, a un Palace de Barcelona, a un Reconquista de Oviedo o a un María Crsitina de San Sebastián.

El hotel pertenece a ese selecto grupo de hoteles que comenzaron a cultivar la hotelería de lujo en España a finales del siglo XIX y principios del XX....y, sin duda, sería maravilloso ver renacer a este edificio como hotel.

Las fotos y los comentarios, como siempre, un espectáculo.

Saludos

hotel Madrid centro dijo...

Un post genial! Hace mucho tiempo que no voy por la zona pero tengo que volver a ir para disfrutar de la experiencia, gracias!

© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall