sábado, 28 de septiembre de 2013

El Tajo que fue, el Tajo que debe volver

Si la fotografía histórica tiene un poder que destaque entre los demás, ese es el de la evocación. Contemplar fotografías antiguas permite realizar viajes en el tiempo y casi revivir el momento en que fueron tomadas.
Ello es especialmente importante a la hora de intentar recuperar la memoria, pues el paso del tiempo, si no existieran las fotografías, a veces es capaz de diluir los recuerdos y las vivencias hasta tal punto de casi convertirlas en ilusiones, espejismos o ensoñaciones.
Algo parecido le sucede al río Tajo en Toledo: las generaciones más jóvenes sencillamente no conciben que el Tajo en nuestra ciudad pudiera algún día haber sido un espacio de esparcimiento, de diversión, de juego y de convivencia en familia o entre amigos. Su actual y deplorable estado, fruto de más de cuarenta años de olvido, expolio y abandono, hace que alguien nacido a partir de 1972 —fecha de la prohibición oficial del baño en la ciudad— no pueda comprender lo que aquel río lleno de vida aportaba al día a día de los toledanos.
Pero por suerte está la fotografía y su poder evocador, capaz de hacer revivir aquellos recuerdos en los que realmente los protagonizaron y capaz también de permitir imaginar a los que no pudimos vivirlo lo que aquel río era. Y esto es algo muy importante, porque sitúa la lucha por el Tajo en Toledo en el plano de lo posible, de lo realizable y la aleja del pesimismo, de lo quimérico y de lo inalcanzable.
Hoy, gracias a la inmensa generosidad de la familia Del Cerro Corrales —a quien agradezco con todo mi cariño la cesión de estas imágenes— podemos emprender un precioso viaje a los años 60 y zambullirnos en las aguas de un río, hoy irreconocible, pero que sin duda y con la lucha de la gente de a pie —absténganse políticos, por favor, pues su ineficacia lleva cuarenta años de recorrido: demasiado como para ser fruto de la casualidad— volverá a ser el que fue. Y ese día, que llegará sin duda, estará más cerca cuanto más empeño pongamos desde la sociedad civil en la reivindicación de nuestro derecho a disfrutar de un río limpio, con caudal suficiente, con las riberas cuidadas y sobre todo con la dignidad recuperada.
Las fotografías que esta toledanísima y entrañable familia me ha cedido abarcan el periodo 1964-1969, fueron tomadas en la playa de Safont y son un canto a la vida. A una vida sin grandes ostentaciones pero llena de esas pequeñas grandes cosas que tal vez un progreso mal entendido puede a veces hacernos no valorar: una pradera junto a un río limpio, una cerveza en la orilla de la playa sin moverte de tu ciudad, una tarde en familia con el Alcázar de fondo...
En ellas veremos los recordados gangos —puestos de bebidas y aperitivos situados en la orilla—, contemplaremos niños felices con sus padres y abuelos en el agua y alegres paseos en barca. Veremos un Toledo real, tan real como el actual...o incluso más. Que no nos venza el desánimo, no nos rindamos nunca. Que nadie piense que estas imágenes no volverán. Porque lo harán.
Disfrutad:
Día de playa en el Tajo en Toledo hacia 1965 © Familia Del Cerro Corrales
Día de playa en el Tajo en Toledo hacia 1965 © Familia Del Cerro Corrales
Tomando el sol en la orilla del Tajo en Toledo hacia 1965 © Familia Del Cerro Corrales
Bañándose en el Tajo en Toledo hacia 1965 © Familia Del Cerro Corrales
Día de playa en el Tajo en Toledo hacia 1965 © Familia Del Cerro Corrales
Día de playa en el Tajo en Toledo hacia 1965 © Familia Del Cerro Corrales
Gango en el Tajo en Toledo hacia 1965 © Familia Del Cerro Corrales
Baño en el Tajo en Toledo hacia 1965 © Familia Del Cerro Corrales
En la orilla del Tajo en Toledo hacia 1965 © Familia Del Cerro Corrales
Barca en el Tajo en Toledo hacia 1965 © Familia Del Cerro Corrales
Gango en el Tajo en Toledo hacia 1965 © Familia Del Cerro Corrales

Y como guinda del pastel, este emocionante vídeo cedido por Vicente Rodríguez datado en 1965 grabado en la misma zona de la playa de Safont:

17 comentarios

Julio dijo...

Una maravilla de capitulo en el blog "Toledo Olvidado" esta vez no tan olvidado por aquellos que lo conocimos y que lo echamos en falta.
El vídeo la guinda
Capitulo que añado a mis favoritos.

José María Moreno Santiago dijo...

No dejas de sorprendernos, Eduardo, fantástica entrada que revive nuestros recuerdos. Fijaros en el color del agua en el video, casi con toda seguridad obtenido por copia de proyección del super 8 (o del 8 mm), el agua entonces tampoco es que fuera cristalina, pero sí capaz de reflejar el azul del cielo, ahora ni de lejos.
Llevas mucha razón, pese a todo, algún día nuestro río, que nos sobrevive, volverá a ser lo que fue. Aunque eso muy probablemente no lo veremos, es una auténtica vergüenza que hayamos sido capaces de cargarnos la primera razón de la existencia de esta ciudad, una verdadera desgracia.

David Utrilla Hernández dijo...

Impresionante entrada como siempre amigo. Otra vez más consigues ponerme los pelos de punta gracias a la fotografía.

Y si... hay que poner en evidencia con todas nuestras fuerzas la vergüenza que sentimos por haber consentido convertir el río en una ponzoñosa cloaca aparte de estrangularlo con el trasvase. Las tradiciones absurdas no se tocan, ni los toros, ni el fútbol, rescatamos los bancos... eso sí, nos cagamos en el Tajo.

jesus cerdeno dijo...

José María, no es por llevarte la contraria pero recuerdo perfectamente ese agua y sí era cristalina, absolutamente transparente, al menos así la recuerdo yo hacia el año 67 o incluso el 68, eso ya sí que no lo recuerdo con exactitud.
A modo de anécdota diré que tengo un recuerdo precisamente en esa playa de Safont en la que pisé un hoyo de esos que había, perdí pie y me zambullí con los ojos abiertos y recuerdo hasta la imagen de una carpa pasando bajo mis pies.
En fin, en cualquier caso éste es de los documentos gráficos que más me han gustado, quizá porque todos echamos de menos ese río.

Plataforma de Toledo en Defensa del Tajo dijo...

Nos hacemos eco y compartimos esta emotiva entrada del blog "Toledo Olvidado" dedicada exclusivamente al baño en el Tajo en una de las playas más emblemáticas de Toledo, la playa de Safont.

http://toledoolvidado.blogspot.com.es/2013/09/el-tajo-que-fue-el-tajo-que-debe-volver.html

Nada nos extrañaría y nada nos gustaría más que, tras esta entrada, muchas decenas de familias le hagan llegar al autor del blog sus fotos de baño en el Tajo a su paso por Toledo. Seguro que podríamos organizar una gigantesca exposición en la que todas esas familias enjugáramos nuestras lágrimas por tan lamentable pérdida del río y adquiríeramos el compromiso de recuperarlo a toda costa.

Desde la Plataforma de Toledo en Defensa del Tajo, nos ponemos a disposición para hacerlo realidad.

Saludos.
--
Plataforma de Toledo en Defensa del Tajo
Por un Tajo Limpio y con Caudal: ¡DEFENDAMOS NUESTROS RÍOS!

angel cano dijo...

Se acaban los elogios para el excelente trabajo que realizas, así que sólamente GRACIAS, y en esta ocasión con mayor motivo porque nos recuerdas lo que era nuestro Tajo cuando estamos a punto, si los ciudadanos lo permitimos, de asistir a su entierro oficial en el lodo fruto del nuevo Plan de cuenca del Tajo.

Antonio Obeo dijo...

Para mi , muy buenos y remotos recuerdos de mi infancia.Por supuesto que me acuerdo de los baños en el rio , en el chiringuito que había en la Safónt , en la parte que hoy es la estación de autobuses .donde cocinaban angulas.
El agua era cristalina cuando estaba reposada pero se volvía turbia cuando pisabas el cieno del lecho y era un poco desagradable.
Mi familia era mas aficionada a ir al río chico , un brazo del rio de poca profuncdidad , donde el tajo se despedía de Toledo (zona del Chuletero en la actualidad), y acudía en la Vespa con mis padres.Era menos profundo y menos peligroso , pero mas incómodo por las piedras del lecho.La cámara de un neumático de Vespa, me servía de improvisado flotador .
Era al final de los años 50 o princio de los 60.

Antonio Obeo dijo...

En el anterior comentario me refería a anguilas no angulas

Ricardo Sánchez Candelas dijo...

Rescato para esta ocasión una frase de mi conferencia del pasado día 18 en la Biblioteca Regional:
“Pertenezco a esa generación que todavía podía decir que nos habíamos bañado en el río sin pensar que tan vulgar hazaña de nuestras tardes de verano pudiera valer para ser incluida en un futuro democrático, aún tan lejano, como elemento de currículo en un programa electoral”
¿Cuántas veces nos han prometido en cada campaña electoral que volveríamos a bañarnos en el Tajo? ¿Cuántas veces nos han engañado unos y otros? Sobre todo “unos”, por la sencilla razón de que son los que durante más tiempo han gobernado. Si les quedara un átomo de vergüenza y de amor a esta tierra, deberían estar callados durante mucho tiempo.
Es muy probable que esta tropa de mentirosos llegase a pensar que nadie, como hoy la familia Del Cerro Corrales –y, tal vez, como algunas otras de Toledo – guardaría, como un relicario de valor impagable, capaz de resucitar nuestro recuerdo y nuestros emocionados sentimientos, este reportaje fotográfico que hoy nos ofrece “Toledo Olvidado”. Aparte su belleza, es sobre todo un testimonio de denuncia.
Pero también es muy probable que estos embusteros, intencionadamente, hayan querido dejar pasar un largo tiempo. Ese tiempo del olvido que ahora nos rescata “Toledo Olvidado”. En definitiva, ese tiempo, transcurrido el cual –aunque fuese con un Tajo ya “resucitado”– ya cualquiera prefiriese bañarse en la piscina de la “urba” o, amontonados, tostarse al sol en cualquier playa de Levante. Por cierto, de ese Levante cuyas aguas, ahora abundantes, nos han sido aquí robadas.
O sea que, para esa fecha, si es que algún día llega, ya nadie eche de menos bañarse en el Tajo o despacharse una fritura de “tajaítas” de carpas o de barbos en los gangos de Safont.
Pero esa fecha –ya con baños o sin ellos– debería ser, al menos, la fecha de la recuperación de una parte muy importante de nuestra identidad histórica, que es tanto como decir de nuestra propia dignidad.
Antes, claro está, alguien debería pedir permiso para ello a los señores de Murcia, Valencia, etc., actuales propietarios del río con el consentimiento de los políticos –insisto, unos y otros– que saben que con el señuelo del trasvase allí recolectan más votos que aquí.
Mientras tanto, una vez más, mi admiración y ánimo a quienes todavía creen, y luchan por ello, que esa fecha algún día llegará.

Luis Manuel Sanchez Romero dijo...

Yo me crie en Toledo y e vivido junto al rio en las Casa del rio y yo e vevido agua de este rio y me e bañado durante muchos años de mi juventud, yo recuero los gangos del, GARBACERO,aun tiene un pequeño bar su hijo FELIX, Y DEL TORIBIO, huerta de la tia maria, con sus higeras yo fui muy feliz en toledo, hecho de menos eso baños esa arena de rio, esas noches durmiendo en la orilla del rio en verano.

Aquellos eran otros tiempos.
Ahora cuando paso por Toledo veo unrio sucio llenos de cañas, de gansos peces que antes no habia como el pez gato,, antes teniamos la carpa, la tenca, anguila y barbo. antes era precioso ver subir por las corrientes de las presas a estos peces.

Hecho de menos aquel rio de mi juventu. hoy tengo 54 años.

José dijo...

Fantástica y entrañable entrada. Qué maravilla poder contemplar nuestro querido Río Tajo en aquellos días... Al ver las imágenes he recordado los baños que nos dábamos siendo unos canijos en el llamado "río chico", en la zona que hay detrás del Cristo de la Vega y también que nos íbamos en bicicleta hasta la Finca Valdelobos... ¡¡¡qué tiempos!!! Gracias de nuevo por tan impresionante trabajo. Un saludo.

Nacho dijo...

Soy de Zamora y un gran luchador contra urbanismos contaminantes que empeoran mi cuidad. Contad con mi apoyo y os animo a que luchéis por recuperar esta joya que es el río Tajo a su paso por vuestra otra joya que es Toledo, lugar mágico donde los haya. Un saludo toledanos.

RAUL DEL CERRO dijo...

Me ha emocionado mucho ver a mis papis, mis hermanos, mis abuelos y mis tías bañándose en el tajo. Yo no había nacido todavía, me quedaban 10 años. Yo se de uno que habría llorado viendo estas fotos........seguro que te lo agradece desde donde esté!!!! Gracias por el maravilloso trabajo.

Claudie DUFOUR dijo...

Agosto del 67, bochorno en Toledo: aconsejan a una joven turista un baño tonificante en el Tajo.
Día delicioso, aguas frescas y cristalinas, ambiente alegre y familiar.
Se hace de noche, vuelta a la pensión ( barata). En la habitación, la turista descubre con pavor la falta de su monedero ( con todo su poco dinero) debió de caerse entre la hierba de la orilla.
Lágrimas y desesperación. El dueño del hotel-que ignora casi todo del francés, y la turista no habla español- no entiende lo que pasa, y manda buscar a un chico vecino del barrio (Alcázar) que "él sí, sabe francés".
Llega un muchacho muy apuesto, simpático y sobretodo muy decidido. No pierde un minuto, sugiere ir a por su Vespa, y llevar a la chica al lugar que él supone ser él de la lamentable perdida.
Once de la noche, ella se sube a la moto del chico tan resuelto...y años ha, alguien mucho más que diligente ha dejado el monedero encontrado en la playa, sin tocar nada, en el chiringuito. Es Safont, y el chico de ayer es mi marido, y soñamos con poder volver a bañarnos un día con nuestros nietos en estas aguas del Tajo que tantos secretos albergan.

Maluca dijo...

Qué historia más bonita la de Claudie. Yo también puedo decir que estuve tomando el sol en la ribera del Tajo, pero fue en una fugaz visita como turista y era mayo, todavía no hacía suficiente calor. ¡Quién me iba a decir entonces que acabaría mis días en esta ciudad y que de aquí serían todos mis nietos!

Uber Regé dijo...

Soy el remitente del pequeño vídeo del baño en el Tajo, grabado por mi padre con una cámara de 8 mm, (ni siquiera super 8), y por tanto uno de los niños que aparece, el más mayorcito, tenía 5 años. Recuerdo perfectamente esos baños, y muchos más que nos dimos los veranos. El agua no digamos que era rabiosamente transparente, pero sí bastante limpia, las carpas saltaban constantemente en el río, y a menudo mirábamos su cauce para entretenernos con la vida que bullía en él. Por supuesto había anguilas, tantas que aún ahora en Santo Tomé y otros sitios fabrican con esta forma los dulces de navidad: este y no otro es el origen de las anguilas de mazapán. Y es que, durante siglos ya se decía que "toledano, pescador o pajarero"; mi abuelo me contaba que él había conocido incluso, hará ya más de 100 años, que en el curso del Tajo a la altura de Toledo vivieran nutrias, ¿os lo imagináis? Hace mucho, sí, pero no es un pasado tan remoto. Tengo un puñado más de diapositivas en color, con buena calidad, de nuestro bonito río, y no me resigno a que todo quede en simples recuerdos que se desvanezcan con nosotros, el Tajo no debe perecer, de algún modo tenemos que revertir su estado de salud. Y este blog es sin duda un paso en la buena dirección.

catherine dijo...

hola
yo por degracia solo conozco el rio tajo de nuestro dias .
Pero mi padre me conto muchas veces que el se bañaba de pequeño en el rio y que toledo tenia su playa.
La verdad que me hubiera gustado conocer el rio asi de agradable y no como lo veo yo cada vez que voy en casa de mis padres con sus aguas llenas de espuma y cada vez mas sucio.
te felicito por tu trabajo y permitir a la gente que vuelva al pasado

© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall