viernes, 29 de diciembre de 2017

El extraño caso de la casa del anticuario Justo García Callejo

En anteriores entradas del blog ya intenté mostrar de la manera más clara posible con fotografías el grado de destrucción que sufrió en 1936 todo el entorno del Alcázar como consecuencia de los intensos bombardeos y voladuras con minas subterráneas que se sucedieron durante el asedio al baularte en los primeros meses de la Guerra Civil.
En concreto, quedó tremendamente desfigurado el trazado urbano de buena parte del antiguo Arrabal de los Francos, barrio fundado tras la reconquista de Toledo en 1085 por los francos (es decir, miembros del pueblo germánico que se estableció en tierras hoy situadas en Francia, Alemania, Bélgica y Holanda) que acompañaron y ayudaron al rey Alfonso VI, y que se establecieron en este barrio cercano al Alcázar para estar cerca del poder real. Podría decirse que el centro de este barrio era la Iglesia de la Magdalena, advocación claramente ligada a este pueblo, y más concretamente a su rama merovingia.
Cerca de esta Iglesia se situaban las calles Horno de los Bizcochos, Horno de la Magdalena y el callejón del Vino de Esquivias, nombres -no me lo negaréis- todos ellos de lo más curioso.
Calles del entorno del Alcázar (antiguo Arrabal de los Francos) en el plano de Reinoso de 1882
El espacio que distaba entre las casas más cercanas de la esquina de la cuesta del Alcázar con la propia fortaleza era muy inferior al actual, como puede comprobarse en esta fotografía:
Vista aérea del Alcázar en 1922 por Luis Ramón Marín
Vista aérea del Alcázar en 1922 por Luis Ramón Marín (detalle)

Aquí se ve esa zona en una foto hecha desde la fachada sur del propio Alcázar en 1920:
Vista del Arrabal de los Francos desde el Alcázar en 1920. Centro de estudios de C-LM.

Como decía antes, la guerra acabó con la inmensa mayoría de estas casas y propició una reordenación urbana posterior en la que se ensanchó mucho el tramo final de la Cuesta del Alcázar, acabando para siempre con la trama medieval de las casas y calles de la zona:
Alcázar destruido en 1936. Vista aérea de la zona con los cráteres de las minas y las casas destruidas.
Entorno del Alcázar hacia 1954 (foto aérea). Detalle de la imagen de la colección de Luis Alba.

Hubo sin embargo una casa que, en medio de un mar de destrucción, resistió en pie de manera casi milagrosa. Me refiero a la casa del anticuario Justo García Callejo.
Casa del Anticuario Justo García Callejo. Foto de Otto Wunderlich en 1944. Fototeca del IPCE.

Gracias a las investigaciones de Rafael del Cerro, sabemos que D. Justo García Callejo había nacido en 1875, y que tras la guerra civil, este notable anticuario la rehabilitó. Era famoso su patio repleto de piezas de cerámica, piedras, tallas o maderas, que en más de una ocasión visitaban personajes conocidos como por ejemplo la esposa de Franco, Carmen Polo, gran aficionada a adquirir valiosas piezas en anticuarios de toda España. Otras personalidades entraban en la casa en el transcurso de las visitas oficiales que se hacían a las ruinas del Alcázar.
Vista de la Catedral desde el Alcázar hacia 1950. Se ve la casa del anticuario Justo García Callejo. Fotografía de E. Boudot-Lamotte.

El patio estaba lleno de macetas con plantas y flores entre las piezas que vendía, y contaba con una galería en la planta superior. La entrada al patio es la que se observa en esta imagen detrás del vendedor de cerámica. La puerta de la izquierda, más pequeña, era la entrada a la parte de la casa donde el anticuario vivía:
Tipo toledano: vendedor de cerámica en burro ante la casa del anticuario Justo García Callejo en la C/ Horno de los Bizcochos a mediados del siglo XX.

Esta es otra imagen de la casa:
Casa del Anticuario Justo García Callejo. Libro de Víctor Crastre. Foto de Robert Julia

Sin embargo, en un extraño e inexplicable giro de la historia, esta casa que parecía que había superado el trance más difícil de su vida como fue la guerra civil, vio como la piqueta acababa con ella en la década de 1960 en el proceso de edificación que se sucedió en esta zona (se construyeron los edificios de los sindicatos y también el Hotel Alfonso VI, además de otras viviendas).

En la actualidad, si no estoy equivocado, en el lugar en el que se levantaba la casa del anticuario Justo García Callejo se encuentra el edificio del Hotel Toledo Imperial:


Esta es una curiosa imagen de la zona, en pleno proceso de reconstrucción del torreón suroeste del Alcázar hacia 1960, tomada donde hoy se levanta el hotel Alfonso VI:
Reconstrucción del Alcázar © Fondo Rodríguez. Archivo Histórico Provincial. JCCM. Signatura Album4-1768

Espero que os haya gustado esta curiosa y extraña historia de una casa que pudo pasar a la posteridad como la única superviviente de toda una manzana, pero que terminó sus días cuando todo parecía más fácil para ella.
Aprovecho para desearos a todos un 2018 lleno de alegrías e ilusiones.

1 comentario

Ricardo Sánchez Candelas dijo...

Parece ser, según me comentó hace unos días Jorge Miranda, que justo a la altura en la que circula un vehículo de color rojo en la toma en ese punto del Google Maps, se situaba la galería excavada para la mina de la voladura del Alcázar, y que partía de una casa sita en la Calle Horno de los Bizcochos. El "descubrimiento" ha tenido lugar como consecuencia de las obras de pavimentación y mejora del firme llevadas a cabo recientemente en la zona. Lo dejo anotado como curiosidad.

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