viernes, 4 de noviembre de 2016

La prueba de que la historia de la monja "momificada" es absolutamente verosímil

En los días pasados, coincidiendo con la celebración de la noche de difuntos y el día de Todos los Santos, recordé en las redes sociales de Toledo Olvidado la historia que hace un tiempo os conté de la presencia de lo que parece ser una monja muerta en una ventana en una imagen tomada hacia 1885 desde la torre de la Catedral.
Iglesia de San Ildefonso vista desde la Catedral de Toledo hacia 1885. © Léon et Lévy / Cordon Press - Roger-Viollet
Detalle de una foto de la casa Léon&Lévy hacia 1885 (c) Cordon Press
Detalle de una foto de la casa Léon&Lévy hacia 1885 (c) Cordon Press

Un par de personas, a buen seguro con su mejor intención, pusieron en duda la autenticidad de la ampliación de la imagen, insinuando que podría haberla trucado para buscar notoriedad o inventar una historia más o menos curiosa.
Ello me llevó a hacer lo que hasta la fecha no había tenido tiempo de realizar: indagar sobre el convento que ocupaba el edificio en el que la monja de la foto aparece, que no es otro que el Convento de Jesús y María, edificio hoy ocupado por el Archivo Histórico Provincial. La verdad es que en el momento que pude demostrar que ese edificio era un convento en esa época, para mi no cabía ya ninguna duda de que lo que aparece en la imagen es una monja, pero sin embargo decidí investigar más a fondo en busca de pruebas más concluyentes.
Rastreé la prensa de la época entre los años 1880 y 1890, más que nada en busca de alguna referencia a alguna hambruna en la ciudad que hubiera desabastecido los conventos o a algún caso aislado de fallecimiento de alguna monja sin que sus compañeras lo notaran en unos días.
Lo que finalmente encontré, sinceramente, superó todas mis expectativas...especialmente las más macabras.
Así, mi primera pista fue localizar un recorte de prensa del día 23 de diciembre de 1889 en El Liberal en el que se mencionaba la fuga de una monja en Toledo, precisamente de este convento que me interesaba, el de Jesús y María:
El Liberal (Madrid. 1879). 23-12-1889, página 3.

Atraído por esa pista, busqué a fondo alrededor de esas fechas. Pronto dí con una noticia en La Correspondencia de España y en El Día del día 26 (tres días después) que ofrecía más detalles. Y lo cierto es que sentí un escalofrío al leerla:
La Correspondencia de España. 26-12-1889, n.º 11.590, página 2.
El Día. 26-12-1889, página 2

Algo me decía que estaba tras la pista de algo realmente serío. Sentía de algún modo como si mi investigación estuviera guiada, casi 130 años después. Al dar con una noticia publicada en Las Dominicales del Libre Pensamiento del día 28, dos días después, finalmente comprendí que en aquel convento, en aquellos años, realmente ocurrieron cosas muy duras:
Las Dominicales del libre pensamiento. 28-12-1889, página 4

Tenía ante mis ojos la prueba de que exactamente en el mismo convento, exactamente en los mismos años en que fue tomada aquella fotografía que parecía mostrar una monja momificada mirando a la torre de la Catedral, sucedieron hechos que demuestran que no es descabellado que alguna de las monjas falleciera por inanición. Seis meses a pan y agua no es ninguna broma. Por otro lado, el hecho de que aquella pobre monja decidiera jugarse el tipo y escaparse trepando por los tejados, da fe de que el ambiente en el cenobio tenía que ser a la fuerza claramente opresivo e irrespirable para aquellas mujeres. ¿Qué historias no sabremos? ¿Qué otros hechos sucedidos entre esos muros pasaron inadvertidos a los medios de la época?
Probablemente nunca sabremos si lo que se ve en la imagen es una monja momificada o una monja demacrada y aún viva (tal como describe la crónica a aquella monja prófuga), pero lo que sí sabemos ya con certeza es que entre esos muros había monjas en condiciones que hoy serían calificadas de infrahumanas por decisión de su superiora, por lo que creo que queda suficientemente probado (si no lo estaba ya), que esta historia alucinante surgida de la observación en detalle de un escaneo de una foto no es ninguna locura o invención mía sino más bien lo que yo interpreto como un mensaje, o una llamada a nuestra conciencia desde algún punto del espacio-tiempo que no alcanzamos a comprender aún.

Para finalizar, y como guinda increíble, os dejo la reseña aparecida poco tiempo después, el 30 de enero de 1890 en la que, tal vez oculto bajo un discreto velo de "historia dudosa" o inventada, podría estar escrita la verdadera historia de la monja que escapó por los tejados. Desde luego, es evidente que el texto habla de Toledo, y en una sociedad muy diferente de la actual, tal vez esta era la única manera que tenía el periodista o informador de contar lo que verdaderamente sucedió:
El Motín (Madrid). 30/1/1890, n.º 4, página 2.
El Motín (Madrid). 30/1/1890, n.º 4, página 2.

Actualización (10 de noviembre de 2016): he localizado un dato que podría ser clave para identificar a la monja huida por los tejados. En el archivo del Convento de Santo Domingo el Real se conserva en su libro de profesiones el ingreso de Sor Filomena de San Plácido el día 16 de junio de 1890, muy poco después de los sucesos ya narrados. En el texto se indica que esta monja "se salió de su propio convento llamado de Jesús y María no se saben los motivos ocasionados". El dato es muy revelador porque indica que su entrada estuvo avalada por el prelado y fue sometida a votación. Las probabilidades de que Sor Filomena, que contaba con 40 años de edad y 18 de profesión, sea la monja que huyó por los tejados son altas pues no serían muchas las monjas que escapasen del mismo convento en tan poco espacio de tiempo. El hecho de que se cite expresamente que "no se saben los motivos" de su salida de Jesús y María (algo que a buen seguro no era cierto, y que simplemente se omite por ser algún asunto oscuro) y se mencione su recomendación por el prelado, en una versión muy parecida a la expresada en el texto publicado en enero de 1890 en el periódico "El Motín" hacen pensar no solo que ésta es la monja huida, sino que lo expuesto como "dudoso" en El Motín podría ser la historia real de Sor Filomena. Un único dato deja abierta la duda: el acceso de Filomena a su nuevo convento se registra en junio de 1890 y el texto en el que se indica que se había recolocado en otro convento es de enero de ese año. Pienso que no es descabellado suponer que la reubicación citada en enero fuese provisional (solo unas semanas después de su huida) y que se necesitasen 6 meses para tramitar su ingreso oficial en Santo Domingo con todos los informes y consultas correspondientes:
Nota sobre el ingreso de Sor Filomena de San Plácido el 16 de junio de 1890. Archivo del Convento de Santo Domingo el Real. Libro de Profesiones.

En cualquier caso, si Sor Filomena no fuese finalmente la monja que escapó por los tejados, estaríamos ante dos casos de monjas que decidieron abandonar el Convento de Jesús y María en muy corto espacio de tiempo, lo que demostraría aún más que el ambiente en ese convento era irrespirable y daría aún más verosimilitud a que la monja de la ventana fuese una momia o una demacradísima religiosa.

Sea como sea, la buena de Sor Filomena acabó sus días en Santo Domingo al parecer sin problemas, falleciendo en 1901 como se indica en el libro de defunciones:
Nota sobre el fallecimiento de Sor Filomena de San Plácido el 17 de marzo de 1901. Archivo del Convento de Santo Domingo el Real. Libro de Defunciones.

8 comentarios

María Jesús Galán dijo...

Sé que resulta extraño, pero por diferentes infracciones a la Regla y Constituciones, al menos entre las dominicas, estos castigos estaban reflejados en las Constituciones. De hecho, en Santo Domingo el Real aún existe una estancia llamada "la cárcel" y estaba el cepo que yo no conocí. Normalmente estos castigos se hacían si la monja no se corregía de faltas graves. Hoy resulta chocante, pero por entonces era normal en la sociedad e instituciones.

kunzuilh dijo...

Muchísimas gracias por toda esta investigación! Me has hecho realizar un viaje en el tiempo absolutamente pasmoso!!!!

pablo dijo...

increíble la historia, e increíble el seguimiento que has hecho para investigarla. Los pelos de punta

Anónimo dijo...

Impresionante historia y labor realizada para contarla. Gracias.

Anónimo dijo...

Tiene toda la pinta de ser la típica historieta anticlerical de cierta prensa de la época.

Juanelo dijo...

De historieta anticlerical nada, recuérdense los castigos que sufrió San Juan de la Cruz a manos de sus propios compañeros de convento, aquí mismo en Toledo. Vivo entre conventos de clausura, y quien conozca ese muy particular mundo coincidirá conmigo en que tras esos muros ocurrieron siempre muchas cosas más de las que se sospechaban fuera.

Anónimo dijo...

Uhhhh, qué miedo.

Anónimo dijo...

como va a poner duda a algo que hace 100 años era visto normal? no te dicen que saben de conventos que tenían su habitación cárcel, con un cepo o grillete incluido? con la santa inquisición como precuela.... como para dudar, si no tenían dar cuentas de nada...también negaras la pederastia de este siglo pasado y el actual no?

© TOLEDO OLVIDADO
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