sábado, 16 de julio de 2016

Frank Horvat: un mito de la fotografía y sus dos fotos de Toledo en 1964

Pocos fotógrafos han sido más influyentes en el mundo de la moda que el croata nacionalizado francés Frank Horvat. Pero su obra abarca muchos más registros, yendo desde los documentales a los retratos pasando por la fotografía de naturaleza o entornos urbanos. Si a ello sumamos que a sus casi 90 años sigue más activo que nunca tomando fotografías, podemos decir sin ningún temor a equivocarnos que Frank Horvat es un verdadero mito vivo de la fotografía mundial.
Horvat vino al mundo en 1928 en la localidad, por entonces italiana, de Abbazia, en territorio actualmente perteneciente a Croacia y cuya denominación en croata es Opatija. Lo cierto es que pese a nacer italiano, él siempre fue un croata nacido en una familia croata.
Hijo de padres médicos, a la edad de 15 años vivían en la ciudad suiza de Lugano. Allí consiguió su primera cámara, una Retinamat de 35 mm. que obtuvo al cambiarla por su colección de sellos.
Más adelate, en Milán fue estudiante de arte en la Accademia di Brera, para luego trabajar en una agencia de publicidad. Fue entonces cuando adquirió una cámara Rolleicord y comenzó a trabajar como fotógrafo independiente para diferentes revistas italianas.
1945, Lugano, Frank Horvat, self-portrait
Quiso el destino que en 1951, en París, conociera al genial Henri Cartier-Bresson así como a Robert Capa, lo que le animó a convertirse en fotorreportero, recorriendo todo el mundo con su equipo fotográfico. Conoció y fotografió países como Pakistán o India y consiguió publicar su trabajo en revistas tan prestigiosas como Paris Match, Life o Realities.
En 1955 se mudó definitivamente a París, donde alcanzó su mayor fama en la década de los 60 gracias a sus colaboraciones con fotografías de moda en las revistas más influyentes del sector como Vogue, Elle, Harpers Bazaar, Glamour, Revue, L'Officiel, Jardin des Modes, Stern...
Abordaba las sesiones fotográficas de moda como si fuese un reportaje, empleando o simulando situaciones de la vida real, con luz de ambiente y usando preferentemente cámaras de 35 mm.
Trabajó para los mejores diseñadores, desde Coco Chanel a Givenchy, y retrató los cabarets más célebres como Le Sphynx y Crazy Horse.
Trabajó finalmente en la prestigiosa agencia de Cartier-Bresson y Robert Capa, Magnum, entre 1958 y 1961. Las colecciones de los más importantes museos del mundo cuentan con fotografías de Horvat: Bibliothèque Nationale de France, Musée National d’Art Moderne, Kunst-bibliothek, Museum of Modern Art y la George Eastman House.
Richard Avedon fotografiado por Frank Horvat en 1963
Siempre inquieto y deseoso de evolucionar, en 1989 comenzó a investigar con la fotografía digital, siendo uno de los primeros fotógrafos de su prestigio en hacerlo, siendo pionero en el uso de Photoshop. En 1998, sin embargo, decidió que su único equipo sería una cámara compacta que siempre le acompaña y con la que retrata cualquier lugar en cualquier momento.
Frank Horvat en 1997
Protagonista de numerosas exposiciones por todo el mundo y autor de una veintena de libros sobre los más variados temas, cuenta en la actualidad con una aplicación para iPad denominada Horvatland.
Cuando tuve conocimiento de su estancia en Toledo, allá por 1964, decidí escribirle a su correo personal. Sinceramente, dada su avanzada edad y su enorme prestigio, supuse que ese correo no tendría respuesta. Sin embargo, para mi sorpresa e inmensa alegría, en unas horas tenía en mi bandeja de entrada un correo del mismísimo Frank Horvat en el que no solo me autorizaba a usar en Toledo Olvidado sus fotos, sino que me comentaba anécdotas de aquella visita y algunas reflexiones personales.
Frank lamentaba que solo pudiera tomar dos fotos en Toledo, pues su visita fue breve y de carácter profesional para un trabajo de publicidad, pero sin embargo me reconocía que en Toledo tomó una de las mejores fotografías de su vida. En sus propias palabras, en inglés, me decía lo siguiente:

"That photo is one of my good ones. That's how it goes. A good photo, to me, is a photo that tells more than one story. I like to say that it has depth. Of course you don't take many such photos in one life."

Viene a decir que esa es una de sus mejores fotos, y que para él una buena foto es aquella que cuenta algo más que una historia. Esas fotos son las que a él le gusta decir que "tienen profundidad" y que, por supuesto, uno no obtiene muchas fotos así en su vida.
La foto a la que se refiere Frank fue tomada en la calle que une Alfileritos con el convento de Los Carmelitas y muestra a una pareja formada por un guardia civil y su esposa en aquel ya lejano 1964. Sin duda, una foto sensacional:
Frank Horvat, 1964

La otra imagen obtenida por Horvat en Toledo es este maravilloso primer plano de una mujer con una mantilla o velo de encaje negro. Una delicia por su luz y por su textura:
Frank Horvat, 1964

Como veis, estamos ante una de esas ocasiones en la vida en que el talento se une a la generosidad y a las ganas de vivir. Nunca pensé poder escribirme con un mito de la fotografía como él, y no solo eso ha sucedido sino que gracias a su memoria y manera de ser, hoy podemos disfrutar de su trabajo en Toledo contado por él mismo en primera persona, sin interpretaciones de terceros. Y eso, creedme, es un lujo infinito.

Merci, Frank.

1 comentario

CHULI SANCHEZ dijo...

Me ha producido una gran alegría poder reconocer a la pareja de la fotografía, eran Pepe y Carmen que vivían en el Cristo de la luz y él trabajaba como guardia civil en el Banco de España.

© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall