martes, 24 de junio de 2008

Vida cotidiana (afortunadamente) olvidada

Hace unos días ví con cierto estupor un documental en La 2 que trataba sobre oficios olvidados. En particular me dejó perplejo el enfoque que se daba al antiguo oficio de carboneros, labor durísima en todo su proceso, desde la recogida de la madera hasta la obtención del producto final. El autor del documental, en una actitud sólo explicable desde esa nostalgia urbanita hacia todo lo que suene a sostenible y que está desgraciadamente tan de moda, parecía encantado con la idea de volver a ver algún día mucha gente penando tan sosteniblemente en lugar de alegrarse porque aquel pobre hombre fuese ya el último en vivir así de mal. Reconozco que llevo muy mal a ese tipo de personas que opinan desde la barrera de su cómoda vida en la ciudad que "nuestros abuelos eran mucho más felices y su vida era mucho más sana". Debe ser porque nunca se han puesto a trabajar de ese modo, o porque jamás se han parado detenidamente a mirar fotografías antiguas con sus rostros quemados por el frío y el sol. O tal vez no saben que su esperanza de vida era 30 o 40 años inferior a la actual, eso en el caso de que no murieran siendo niños.

En el caso particular de Toledo, hasta hace no demasiado tiempo, existían oficios durísimos hoy felizmente olvidados. Uno de ellos era el de aguador o azacán, cuya labor consistía en acarrear agua desde el río hasta lo alto de la ciudad para abastecer a la población. La escasez de manantiales naturales en el promontorio rocoso donde se asienta la ciudad y el suministro garantizado (¡que tiempos!) de un agua medianamente potable desde el Tajo (tampoco creo que fuese Perrier o Solán de Cabras) hacía posible su labor, que era efectuada mediante cántaros transportados por burros o bueyes.
Aguador en el Tajo
Acarreando agua en el Tajo
Aguador en el Valle
Aguadores en el Cobertizo de San Miguel hacia 1925
Azacán en Toledo. Foto atribuida a Casiano Alguacil
Calle de  Santa Isabel hacia 1925
Azacanes en Toledo. The Hispanic Society of America. Foto Abelardo Linares. 1911-20
Fuente de Cabrahigos
Plaza de San Nicolás
Niño aguador en Toledo. Foto Casiano Alguacil.
Azacanes en la Calle del Angel, Toledo. Foto Casiano Alguacil
Azacán en San Ginés, Toledo. Foto Casiano Alguacil.

Ya en la ciudad, solían ser las mujeres las encargadas de ir a buscar al azacán para comprarle la acuosa mercancía.
Mujeres con cántaros en Santo Tomé. The Hispanic Society of America. Foto Arthur Byne, 1917.
Mujer con cántaro. The Hispanic Society of America. Foto Kurt Hielscher, 1914-19
Cantareras frente a la Cava. The Hispanic Society of America. Foto Jean Laurent, 1858-74
Mujer con cántaro
Plaza de San Nicolás
Callejón de los Niños Hermosos, Toledo. Foto Casiano Alguacil.

Otro trabajo estupendo por la otra punta era el de boyero, consistente en pasar la vida junto a estos animales que daban todo lo que tenían (fuerza, carne, leche, calor...) a sus sostenibles dueños.
Almuerzo de los carreteros. The Hispanic Society of America. Foto Jean Laurent, 1858-74
Boyero en Toledo. Cantareras frente a la Cava. The Hispanic Society of America. Foto Jean Laurent, 1874-92
Boyero-carbonero en Toledo hacia 1860. Foto Jean Laurent
Bueyes en San Martín. The Hispanic Society of America. Foto Jean Laurent, 1874-92
Cuesta de Doce Cantos, Toledo.

Pero para trabajo duro hace unas décadas estaba el de labriego. Hiciera frío o calor, sus jornadas eran de sol a sol y su piel terminaba por curtirse casi como la de los mongoles o tibetanos a fuerza de recibir vientos gélidos y chicharreras estivales.
Labriegos toledanos. The Hispanic Society of America. Foto Jean Laurent, 1874-92
labriegos en la Vega del Tajo
Campesino descansando en Toledo hacia 1860. Foto Jean Laurent
Noria en Toledo hacia 1860. Foto Jean Laurent

Otro al que no se le podía denominar como aburguesado era al pastor, condenado a dormir en toda época en el campo, o con suerte, en un chozo de construcción propia.
Pastor en Chozo. The Hispanic Society of America. Foto Anna M. Christian, 1915.
Pastores en Toledo
Ganado en Toledo
Ganado en Santa Teresa
Ganado en el actual Barrio de Santa Teresa

Y qué deciros de los porqueros, de acá para allá todo el día con su olorosa compañía, como en esta estampa tomada junto a la Puerta de Bisagra.
Cerdos en Bisagra. The Hispanic Society of America. Foto Anna M. Christian, 1915

Otra labor dura era la de los arrieros, siempre caminando con mercancía de pueblo en pueblo y de ciudad en ciudad.
Arriero en las cercanías de La Venta del Alma, Toledo.
Actual calle Marqués de Mendigorría
Carro junto a San Juan de Los Reyes
Arrrabal. The Hispanic Society of America. Foto Arnold Genthe, 1904.
Carro junto a la Muralla, Toledo.
En burro sobre el Puente de Alcántara
Carro en las cuatro calles
Toledo, España.
bisagra
Carros en San Juan de Los Reyes. Foto Petit 1907
Puerta de Bisagra, Toledo.
San Martin
Puente de Alcántara
Plaza de la Magdalena

Esas mercancías se solían vender a menudo en el "martes" de Zocodover o años más tarde en El Carmen.
el Martes en Zocodover
'
Mercado en Zocodover
'John

A mediados de siglo, con la llegada del hielo y los transportes por carretera se pudo empezar a comer pescado de mar "fresco" en Toledo.
John Fyfe. Pescadería en Toledo, 1967
'

Más adelante cuando se creó el mercado el punto de venta cambió.
John Fyfe, Plaza Mayor. Toledo.
Melonera en Toledo

También suministraban a cacharrerías y tiendas de venta al por menor muy curiosas.
John Fyfe. Cacharrería.

Con la alegría de saber que hoy en Toledo ya nadie vive así de duramente, quiero dedicar esta entrada a todos nuestros antepasados que pasaron estas penurias y que, si levantaran la cabeza, le dirían cuatro cosas a los que hoy día añoran esos días.
Y como anexo final aquí tenéis dos vídeos impresionantes de 1925 rescatados por el ayuntamiento en los que se puede ver en acción a los últimos representantes de algunos de estos oficios en Toledo dentro de documentales turísticos franceses.

11 comentarios

P. L. de R. dijo...

¡¡¡¡¡¡¡Impresionante!!!!!!!! Muchas gracias.

Alatriste dijo...

Que se lo digan mi difunto abuelo que durante bastantes años ejerció como uno de esos bucólicos y alegres labriegos.

Enhorabuena por esta entrada, es la que más me ha gustado de todas por su carácter antropológico.

Anónimo dijo...

Parece dif�cil superarse en cada una de las sucesivas series del blog, pero Eduardo lo est� consiguiendo. Esta �ltima es sencillamente magistral. De los muchos comentarios que se me ocurren, sobre todo dedicados en esta ocasi�n a los nost�lgicos del "cualquier tiempo pasado fue mejor", disfrazados ahora de ecologistas de la progres�a del rollo sostenible, no est� mal recordarles, como lo hacen las fotos de Eduardo, las maravillas de ese "paraiso perdido" que terminar�an de a�orar en cuanto tuviesen que doblar el espinazo para cavar el hoyo en el que plantar una simple mata de tomates. No digamos cu�nto lo echar�an de menos si en vez de abrir el grifo de su jacucci tuvieran que bajar al r�o, como los antiguos azacanes, para beber un mal trago de agua. La brutal deforestaci�n de nuestros montes, sobre todo de los m�s cercanos a los n�cleos urbanos, (y el caso de Toledo es bien palpable en las propias fotograf�as), obligaron a los ajetreados carboneros, (de cuya a�oranza del oficio tanto indign� a Eduardo, y con raz�n, el reportaje de "La 2"), aparte de llevar una vida precaria y casi inhumana,a proporcionar la �nica fuente de energ�a y calor para los crudos inviernos toledanos. �Eran estas pobres gentes enemigos de "lo sostenible" cuando lo primero que hab�a que sostener era la m�s elemental supervivencia, para empezar la suya propia? Quiz� a sus "culpables" manos sucumbieron los principales encinares del entorno de Toledo. Y volviendo a las fotos del blog, cosas parecidas podr�an decirse de los dem�s oficios que hoy aparecen en la vida cotidiana de aquel Toledo Olvidado : arrieros, porqueros, boyeros, pastores. Hoy quiz� habr�a que someter sus "agresivas" actividades a evaluaci�n de impacto ambiental.
Pero, en fin, aparte amables iron�as, lo importante es que el blog de Eduardo sigue marcando un nivel extraordinario.
Enhorabuena.

Silvia MV. dijo...

Sin palabras...felicidades.

Eduardo Sánchez Butragueño dijo...

Muchas gracias a todos. Con vosotros da gusto publicar :-)

Anónimo dijo...

¿Quién reconocería hoy en una de esas fotos la subida a Toledo por Doce Cantos, cerca de la actual Residencia Universitaria Tomás y Valiente? Pues, efectivamente, es el mismo lugar, y viene bien, a propósito de oficios desaparecidos, recordar que esa subida, además de Doce Cantos, en el callejero toledano se sigue llamando Paseo de Cabestreros.
Felicidades, Eduardo, y...por favor, ¡¡¡sigue!!!

Chule dijo...

Había un oficio muy curioso que realizaba gente de mi pueblo (concretamente las mujeres), este oficio era el de "cardillero" que dando voces por las calles vendían sus "preciosos" cardillos.

Anónimo dijo...

Amigo Chule: Hasta hace dos o tres años he venido oyendo por las calles toledanas la voz inconfundible de la "cardillera". Anunciaba la llegada de los días de primavera en Toledo. "La cardilleraaaaaa...espárragos y cardilloooooos". Creo que te debes referir al pueblo de Bargas. La que yo conocí, y un día, lleno de curiosidad, hablé con ella, procedía de allí, aunque también venían de los vecinos pueblos de Layos, Cobisa y Argés. "Me quito la gorra y tapo a los tres", decíamos en un ripio que era muy popular en Toledo. Hoy ya no lo podríamos decir.
!Qué pena que no haya alguna foto que nos haya dejado memoria del pregón mañanero de la cardillera! A lo mejor, Eduardo la encuentra. Sería un descubrimiento de quitarse el sombrero. Es muy capaz.

Ignacio dijo...

Por el bien de mi descanso matutino dominical, espero que dentro de muy poco también pasen a la historia el TAPICERO, que tapiza "sillas, sillones, butacas, mecedoras, des-cal-za-doras...", y tambien EL MELONERO, "mujeres: el melonero, el me-lo-ne-ro". ¡La p... que los pario!!

Robert dijo...

Soy un profesor de historia valenciano y quisiera darte la gracias por esta página y por las impresionantes fotos que has recogido y publicado.

gracias de nuevo

Robert

J Manuel Antonio Cháacvez dijo...

Preciosas fotos. Testimonios de situaciones y personas olvidadas en el tiempo. Un documento visual de la historia urbana de la ciudad. Felicidades por el material

© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall